Círculo

20070143
Richard Strauss

Richard Strauss (1864-1949) compuso en 1896 uno de los comienzos musicales más impresionantes y conocidos de la historia de la música: el de Así habló Zaratustra (Also sprach Zarathustra).

Richard STRAUSS – Así habló Zaratustra (Comienzo) (MP3 – 01:49 – 1,26 MB)

Al principio apenas se oye nada. Un débil rumor subterráneo creado por los instrumentos más graves: contrafagot, órgano, bombo y contrabajo. Todos dan la misma nota: un do. Bueno, todos menos el bombo, que no tiene afinación. Vamos, que la obra comienza con la nota que podríamos llamar más básica, al ser la primera que aprendemos cuando estudiamos sus nombres.

A continuación las trompetas ascienden de un do al siguiente con una paradita en el sol. Si entre el primer do y el sol tocaran un mi, la obra se habría abierto de la misma forma que El Oro del Rhin. El acorde de do mayor en esta ópera wagneriana representa el mundo de la Naturaleza. La ascensión do-sol-do en la obra de Strauss representa algo mayor: el Universo.

Si en la tetralogía de Wagner la Naturaleza es un elemento benigno, en Así habló Zaratustra el Universo no tiene una caracterización clara, ya que el do y el sol son el primer y quinto grado tanto de un acorde de do mayor (faltaría el mi) como del de do menor (faltaría el mi bemol). Strauss se aprovecha de esto cuando, después de que las trompetas terminen su primera ascensión, la orquesta irrumpe con dos acordes: al de do mayor le sigue el de do menor. Cuando lo hacen por segunda vez, los acordes se intercambian y la secuencia es do menordo mayor. Los timbales ayudan lo suyo alternando el do y sol comunes a ambos acordes justo después de ambas secuencias. Es un Universo pulsante, y una concentración imponente de energía late en su interior.

En la tercera ocasión en que las trompetas entonan su do-sol-do, la orquesta pasa del do mayor a un fa mayor (fa-la-do), que da pie a que la tensión se eleve y luego, a medida que avanza la música, se acumule hasta explotar en un Big Bang de do mayor, cuyo eco podemos todavía escuchar en el órgano que mantiene el sonido como si fuera la radiación de fondo cósmica.

En este poema sinfónico, Strauss homenajea al filósofo alemán Friedrich Nietzsche. Más concretamente, su libro Así habló Zaratustra. En palabras del propio compositor:

No he intentado escribir música filosófica ni tampoco retratar musicalmente la más grande obra de Nietzsche. Mis deseo ha consistido en expresar por medios musicales la idea del desarrollo de la raza humana desde su origen, a través de las diferentes fases de su desarrollo, religioso y científico, hasta llegar a la idea de Nietzsche del superhombre.

Por cierto, ¿no puede considerarse ese ascenso hasta el acorde final de la introducción como una evolución a la búsqueda de una forma ideal?

En todo caso, esta intención de mostrar el desarrollo de la humanidad fue, entre otras cosas, lo que hizo que Stanley Kubrick escogiera este fragmento y no otro para puntuar musicalmente los momentos en que el hombre evoluciona, gracias al misterioso monolito, en su magistral película 2001: una odisea del espacio. Para muestra, un botón:

Pero el origen de todo esto es un libro publicado en 1887 (aunque sus cuatro diferentes partes habían visto la luz por separado entre 1882 y 1885). Su autor: Friedrich Nietzsche, uno de los filósofos más conocidos y polémicos de la historia. El título del libro es (ya se lo dije) Así habló Zaratustra, y en él Nietzsche expone varios de los conceptos que caracterizan su pensamiento: el eterno retorno, la muerte de Dios, la voluntad de poder y el superhombre. (Nota: el documental/película que Leni Riefenstahl filmó sobre el congreso del Partido Nacionalsocialista de 1935 en Nüremberg se llamó El Triunfo de la Voluntad; no es una coincidencia).

Los dos últimos fueron fagocitados y regurgitados por el Tercer Reich para su propio provecho político: la moral superior, el Lebensraum (espacio vital), la primacía de la raza aria y, en definitiva, el superhombre (ario, por supuesto) y su capacidad para rehacer el mundo según su propia voluntad.

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Friedrich Nietzsche

Pero, ¿quién es Zaratustra? Un profeta que, después de vivir retirado en las montañas, un día siente que debe bajar a los pueblos y compartir con ellos los conocimientos que ha adquirido en su aislamiento. Conocimientos sobre la vida y, como diría Douglas Adams, el Universo y todo lo demás, conocimientos que no son otros que los del propio Nietzsche, claro, ya que Zaratustra no es más que un vehículo para su filosofía.

El fragmento de Richard Strauss que han escuchado antes se corresponde al prólogo del libro de Nietsche, cuyo capítulo 1 nos muestra al profeta hablándole al Sol:

Cuando Zaratustra tenía treinta años abandonó su patria y el lago de su patria y marchó a las montañas. Allí gozó de su espíritu y de su soledad y durante diez años no se cansó de hacerlo. Pero al fin su corazón se transformó, – y una mañana, levantándose con la aurora, se colocó delante del sol y le habló así:

“¡Tú gran astro! ¡Qué sería de tu felicidad si no tuvieras a aquellos a quienes iluminas!.

Durante diez años has venido subiendo hasta mi caverna: sin mí, mi águila y mi serpiente te habrías hartado de tu luz y de este camino.

Pero nosotros te aguardábamos cada mañana, te liberábamos de tu sobreabundancia y te bendecíamos por ello.

¡Mira! Estoy hastiado de mi sabiduría como la abeja que ha recogido demasiada miel, tengo necesidad de manos que se extiendan. Me gustaría regalar y repartir hasta que los sabios entre los hombres hayan vuelto a regocijarse con su locura, y los pobres, con su riqueza.

Para ello tengo que bajar a la profundidad: como haces tú al atardecer, cuando traspones el mar llevando luz incluso al submundo, ¡astro inmensamente rico!

Yo, lo mismo que tú, tengo que hundirme en mi ocaso, como dicen los hombres a quienes quiero bajar. ¡Bendíceme, pues, ojo tranquilo, capaz de mirar sin envidia incluso una felicidad demasiado grande!

¡Bendice la copa que quiere desbordarse para que de ella fluya el agua de oro llevando a todas partes el resplandor de tus delicias!

¡Mira! Esta copa quiere vaciarse de nuevo, y Zaratustra quiere volver a hacerse hombre.”

Así comenzó el ocaso de Zaratustra.

Una de los conceptos sobre los que predica es el del superhombre, el siguiente paso en la evolución humana. Pero cuidado, no es una evolución física al estilo de los mutantes de la tebeística Patrulla-X, sino moral. Nietsche mata a Dios y su moral, concediendo esa divinidad y esa moral al hombre: las reglas que se le aplicaban hasta ahora dejan de ser válidas y ahora se rige por otras, que él mismo crea conforme a su voluntad de poder.

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Este concepto de Superhombre es el que Alan Moore utilizó para darle forma a su Miracleman. No lo esconde, sino que lo dice claramente al final del extraño y nostálgico primer capítulo a través de una cita del libro de Nietzsche:

Helo aquí, os mostraré al Superhombre: ¡es este relámpago, es esta locura!

El Miracleman de Moore, que se comenzó a editar a principios de los años 80 en la revista inglesa Warrior y que finalizó en la editorial americana Eclipse, nace de un cómic con un personaje casi infantil: el Capitan Marvel. A este tipo, lo primero que tuvieron que hacerle fue cambiarle el nombre por un conflicto con la editorial estadounidense Marvel Comics (que, de hecho, tiene un personaje llamado Capitán Marvel). Acabó llamándose Miracleman, aunque también fue conocido como Shazam. Este cómic original fue publicado en los años 50 y 60 en Inglaterra, y su autor más reconocido fue Mick Anglo.

Miracleman era un periodista llamado Michael (Micky) Moran que, al decir una palabra mágica, se transformaba en un poderoso ser: Miracleman. La palabra mágica era Shazam, aunque en la etapa Moore, se cambiaría por Kimota, que, leída al revés nos daría Atomik; y era el poder del átomo lo que le daba al personaje sus superpoderes. En las aventuras de Miracleman también nos encontramos a toda un familia Miracle, cuyos miembros principales eran Young Miracleman y Kid Miracleman.

Al Moore guionista de cómics de los años 80 no le interesaban las historietas frívolas, anticuadas y un tanto infantiles del Miracleman de su infancia, pero creía que con esos personajes se podía crear algo nuevo e interesante sin más que apretarles las tuercas desde un nuevo punto de vista: el Superhombre de Nietzsche.

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Portada del nº1 de Miracleman en su edición española publicada por Comics Forum

Moore nos muestra el proceso de conversión del hombre (Michael Moran) al superhombre (Miracleman). El resultado es un ser por encima de los humanos, un dios con sentimientos y moral completamente alejados del hombre, con la voluntad y el poder necesarios para aplicarla. Alan Moore cogió en 1982 un tebeo de los años 50 y lo transformó en el agridulce retrato de un dios que en última instancia se autoexilia con sus aliados a su Olimpo particular, conformando un moderno panteón a semejanza del politeísmo griego.

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Por supuesto, Miracleman no es el único superhombre visto en los tebeos, pero la forma en que es tratado es deudora de la teoría de Nietzsche. Un cómic imprescindible, que espero que alguna vez podamos ver en España en una edición como Dios (o Miracleman) manda, si es algún día se resuelve el pleito sobre sus derechos (entre Neil Gaiman, continuador de Moore a los guiones, y Todd McFarlane, que compró la editorial Eclipse).

Pero si hablamos de un superhombre, es evidente que hay otro personaje de cómic que nos viene a la cabeza: el Superman de Shuster y Siegel, creado en 1932 y que se mostró al público por primera vez en 1938, mucho antes que Miracleman.

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Superman en su debut en Action Comics #1 (1938)

Superman, más que un dios, es un padre benévolo o, si lo prefieren, uno de los nuestros. Comparte con nosotros nuestros sentimientos y nuestra moral, y sólo sus poderes lo acercan a la divinidad. Esta bastante alejado de Miracleman.

O no tanto, ya que Superman fue el primer superhéroe de éxito. Tanto que se crearon muchos personajes a su imagen. Uno de ellos, ¿adivinan?, el Miracleman de los años 50. Es más, la familia Miracle no es sino un trasunto de la de Supermán, que tenía a a su lado a Krypto (el superperro), Superboy, Supergirl,…

Más: el Miracleman de los años 50 también era igual de inocentón que Supermán.

Más: los colores utilizados en el diseño de la indumentaria del personaje son idénticos: rojo, azul y amarillo.

Más: Michael Moran (alter ego de Miracleman) era periodista, como Clark Kent (alter ego de Superman).

Con el paso de los años los cómics han cambiado mucho, y la distancia que separaba a Superman del posterior Miracleman de Moore se ha acortado. Es la herencia de los oscuros años 80, los años de Dark Knight, de Daredevil, de Watchmen, del propio Miracleman.

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La conexión Superman-Nietzsche, que parece un tanto alejada ahora excepto por la denominación del personaje, está ahí, latente: un ser con superpoderes no deja de ser un dios entre los hombres (idea que era la característica principal de Miracleman), un superhombre al estilo nietzschiano. Esta relación no le pasó desapercibida a John Williams cuando compuso la banda sonora de la película Superman (1978, Dir.: Richard Donner).

Al inicio del film, la cámara, cual nave espacial, se acerca a un planeta. Éste no es otro que Krypton, el hogar natal de Superman. Un mundo de supermanes, ya que cualquiera de sus habitantes poseería en nuestra Tierra los mismos poderes que el Hombre de Acero.

El primer minuto y medio de la música que acompaña esas imágenes contiene la conexión con Nietzsche, vía Strauss. Williams parte también de notas graves, luego, igual que el compositor alemán, da el protagonismo a las trompetas y al resto de instrumentos de metal, que entonan una fanfarria. Poco a poco la música se eleva y se tensa de idéntica manera que su modelo straussiano. Y es justo al final donde se revela Zaratustra: por detrás de la fanfarria aparece, como por arte de magia, la secuencia ascendente que culmina en do mayor con la que terminaba la salida del Sol en la obra de Strauss.

J. WILLIAMS – B.S.O. Superman [1978] (El Planeta Krypton) (MP3 – 01:24 – 985 KB)

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A continuación, la correspondiente lista de reproducción Spotify con las dos piezas comentadas:

Categorías: Cine & TV, Comics, Libros, Música

25 comentarios »

  1. Angel — 13/10/2007

    Hola. Acabo de descubrir esta página y me gusta. Creo que voy pasar mucho tiempo aqui

  2. Y no nos olvidemos de que para el tema de amor de “Supermán”, John Williams “se inspira” en una de las melodías principales de “Muerte y transfiguración”. Por ello, siempre tuve clarísima la conexión Strauss-Supermán, aunque el artículo la desarrolla de manera inmejorable.

    Por cierto, ¿se puede encontrar algún día alguna reedición del “Miracleman” de Moore? Porque lo último que supe del tema es que Todd McFarlane afirmaba poseer el “copyright” del personaje y tuvo alguna que otra batalla legal con Neil Gaiman, lo cual paralizó las continuaciones, y, supongo, perjudicó las opciones de que el material se recopilara en tomo.

    Una pena, porque recuerdo la serie con gran agrado y es de las pocas de Moore que no he recuperado años después en inglés. De hecho, ni siquiera llegué a tener todos los números de Forum…

  3. Ángel: Sé bienvenido, Ángel.

    Saludos,

    Ferre

  4. Abuelo Igor: Lo del tema de amor de Superman y Muerte y transfiguración no lo sabía. Gracias por indicárnoslo (me pondré ambas músicas y así le echo un vistazo [¿"oidazo"?]).

    Lo último que yo supe de Miracleman fue lo mismo que tú: el pleito Gaiman/McFarlane. Ójala se resuelva de una puñetera vez y se haga una edición en España como Dios manda. De hecho, la de Fórum no era gran cosa. Y además la etapa Gaiman está todavía inédita por aquí.

    McFarlane de hecho luego utilizó el personaje en su universo Spawn (no sé con qué resultados, pero conociendo su labor de guionista, temo que no debió ser gran cosa).

    Saludos,

    Ferre

  5. Bruno — 14/10/2007

    Una vez más, un post “redondo”. Lo siento tenía que decirlo ;)

  6. Bruno: Ay, la tentación era grande :-)

  7. Eso es un círculo de quintas en toda regla, Ferre!

    Partir de un sonido fundamental y ascender a partir de él para ilustrar “la idea del desarrollo de la raza humana desde su origen” justificaría la consideración de esas notas como los primeros armónicos de la serie de idem, es decir: do fundamental (el rumor al que haces referencia) y los posteriores do-sol-do. Por eso el “mi” no está; evolutivamente hablando, queda muy lejos en el futuro. Es una “imagen musical” del pensamiento de Strauss.

  8. Emejota: Pues mira, ni se me había pasado por la cabeza esa razón para omitir el mi. ¡La verdad es que encaja a la perfección, oye!

  9. Un post impresionante, Ferre. Volveré a escuchar la banda sonora de Superman más atentamente. Acaba de ganar en matices.

    Saludos

  10. Tito — 19/10/2007

    Ferre:
    Hace tiempo que te tengo entre mis marcadores aunque no recuerdo haber comentado antes.

    Si bien nunca le dediqué demasiada atención a “Así habló Zaratustra”, siempre relacioné el comienzo con la serie de armónicos (como dicen por ahí). Lo que nunca había hecho pero ni de lejos es la relación que expones. Te agradezco y te felicito. ¿Es “pura producción tuya” o te basaste en alguien más para hacer el post?

  11. Tito: Bienvenido a los comentarios, Tito. La idea del post se originó cuando, al volver a ver la película Supermán hace unos meses (por cierto, que no la terminé… para mí, envejeció mal), me di cuenta de la aparición del ascenso “zaratustriano” en la banda sonora (vamos, que tardé casi 30 años en notar la relación :-) ). Pero claro, ir de una a otra música así, directamente, debe ser que no cuadra con mi carácter retorcido, así que cogí un rodeo (incluso temporal, porque hasta que lo he logrado poner por escrito…)

    Vamos, que sí, es de cosecha propia.

    Saludos,

    Ferre

  12. Qué hay, desde luego me ha encantado el post.
    Por cierto, ¿el tal Miracleman tiene algo que ver con el Dr. Manhattan del Watchmen?. Se me hace que las historias son iguales y los superpoderes también.
    Ahora estoy leyendo más sobre él, pero había pensado que Moore podría haber transfigurado a su superhombre para evitar líos de copyright. No sé si las fechas cuajan.
    Un saludo,

  13. Un post magistral Ferre, me ha encantado esa conexión circular entre filosofía, música, y comics… ya sabía yo que leer comics no era tiempo perdido ;)
    Un saludo

  14. Lupus: Miracleman y el Dr. Manhattan tienen algún punto en común, pero sólo alguno. En concreto, su deshumanización, pero los contextos de ambas obras los tratan de forma muy diferente. En Miracleman es esa deshumanización del superhombre lo que está en primer plano, mientras que en Watchmen los temas son múltiples y tremendamente imbricados unos con otros (incluso a nivel visual, como expliqué en el post que le dediqué); entre otros, la relación poder-gobierno, la percepción del poder, las relaciones humanas entre superhumanas (en última instancia, el Dr. Manhattan es el único que se eleva por encima de dichas relaciones), el envejecer, los cambios sociales, las manipulación, etc.

    Yo diría que Miracleman tiene una visión más romántica de la deshumanización que produce la omnipotencia, mientras que en Dr. Manhattan Moore nos muestra su lado más frío.

    Saludos,

    Ferre

  15. Óscar: Aunque algunos, sorprendentemente, todavía siguen pensado eso. A estas alturas.

    Saludos,

    Ferre

  16. Tito — 24/10/2007

    Dudo acerca de esto:

    Esta relación no le pasó desapercibida a John Williams cuando compuso la banda sonora de la película Superman

    dado que podría tratarse de una coincidencia. Sería interesante saber qué dice Williams. De cualquier manera, eso no le resta nada al creativo e iluminador post que has hecho.

    Saludos

  17. Tito: Podría ser una coincidencia, pero sinceramente me extrañaría muchísimo. Uno no incluye una cita musical así sin un motivo. Por otra parte, son muchas coincidencias: timbres, estructura, la forma en que se desarrolla esta introducción, incluso el carácter introductorio sería otra coincidencia. Y encima el final es idéntico. No, la cita quiere decir algo.

    Ahora, podríamos hablar sobre qué es lo que significa. En ese caso, creo que el camino conectado lógicamente que lleva a Williams a incluir esa cita musical sería, en mi opinión, el siguiente: Supermán –> Superhombre –> Nietzsche –> Zaratustra –> Strauss.

    Saludos y gracias por tus palabras. Por cierto, prometo que si me encuentro algún día a Mr. Williams, le haré la pregunta. Mientras tanto, les he pedido la opinión a los miembros de un foro sobre él. A ver qué dicen :-)

    Ferre

  18. Ooops, se me olvidó dar la dirección del foro:

    http://jwfan.com/forums/index.php?showforum=1

    Dentro, buscar el “topic” Zarathustra & Superman.

  19. Bien, pues después de que los miembros del foro dedicado a John Williams hallan contestado amablemente a mi pregunta sobre el motivo de la inclusión del pequeño motivo de Strauss en el tema de Krypton de la película “Superman”, parece que el tema está más claro. Ilya Salkind, productor de la película, le pidió a Williams que dicho tema dedicado al planeta natal de Superman recordara a la película “2001: una odidea del espacio” (fue lo único que le pidió Salkind) y el compositor cumplió el encargo a la perfección.

    La función del tema musical straussiano dentro de la película de Kubrick, como comenté en el propio post, es marcar los momentos evolutivos de la humanidad,a lgo que Strauss también integró en su famosa salida del Sol. Hay una entrevista con el productor en la que comenta precisamente eso: Ilya Salkind on Superman the Movie.

    Vamos, que al final, ni Williams pensó en la conexión con la teoría de Nietzsche del superhombre (vía Strauss), ni tampoco fue una coincidencia.

    Saludos y gracias a los miembros del John Williams Fan Network,

    Ferre

  20. Tito — 26/10/2007

    Bueno, realmente no me esperaba esta conclusión. Pero también es una buena relación.

    Te agradezco la respuesta y el trabajo que te has tomado para “taparme la boca”( :P ), muy profesional de tu parte.

    Te hago una pregunta, de curioso que soy, ¿tu trabajo de investigación se limita a este blog o publicas en algún otro sitio o revista?

    Saludos

  21. Tito: Nos han tapado la boca a los dos, me temo :-)

    Bueno, yo no diría que lo que hago en este blog es “trabajo de investigación”, sino más bien de “recopilación con alguna que otra aportación personal”. En todo caso, no, no escribo o publico para ningún otro blog o medio de comunicación. Siendo sincero, no tengo el nivel necesario: hay mucha gente que escribe mejor y sabe bastante más que yo. Al fin y al cabo, este blog no deja de ser la obra de un simple aficionado, no de un estudioso ni tampoco de un profesional.

    Saludos,

    Ferre

  22. Tito — 26/10/2007

    Ferre:

    Puede ser que haya gente que escriba mejor y sepa más, siempre la hay, pero también conozco gente con demasiada prensa y facilidad para publicar (y cero creatividad), a la que no tienes absolutamente nada que envidiarle como “investigador”.

    Hmm… me puesto más zalamero de lo que me gusta, pero la idea es esa, “sigue así”.

    Saludos

    pd: ya que estamos, ¿lo de las formas recurrentes en Watchmen también lo “descubriste” tú?

  23. Tito: Sí y no, Tito. Al leer Watchmen unas cuantas veces (más de una, más de dos, más de tres,…), uno acaba dándose cuenta de ello, de modo que por esa parte lo “descubrí”, pero no es algo meritorio en absoluto: el uso de imágenes recurrentes en ese comicbook está bastante bien documentado en artículos y ensayos en revistas y webs especializadas (incluso podrás comprobarlo en alguna que otra página dedicada a diversas anotaciones sobre la obra de Moore y Gibbons).

    En una serie como Watchmen, de 12 números, con un gran número de personajes, un guión complejo y cuya acción transita por varias décadas, esos mecanismos visuales ayudan a dar más coherencia, ya que sirven de, por decirlo de alguna manera, “enganches” subliminales entre diferentes elementos.

    Saludos y gracias por tus palabras,

    Ferre

  24. Soy un asiduo visitante de este blog -que me aporta muchas cosas interesantes- y he puesto un link a él desde el mío (avanzando.over-blog.com). En mi blog pueden encontrar las grabaciones de música para piano de todos los tiempos que voy, poco a poco, completando. Mis disculpas por utilizar esta oportunidad para hablar sobre mi blog, pero lo hago con la mejor intención y esperanza de que haya algo que pueda resultar de su interés. (He visto, por ejemplo, el excelente post sobre Galina Ustvolskaya que hay en Retroklang: en mi blog pueden encontrar también mi versión sobre la Sonata No. 5 para piano de esta compositora.)
    Un saludo cordial
    Vladimir

  25. Vladimir: Nada de pedir disculpas. Encantado de poder añadir tu blog a los que ya hay en mi página de Almacen de Enlaces: Blogs.

    Saludos,

    Ferre

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