Oh, ahora no enciende

Mi ordenador no enciende. Al monitor no le llega señal alguna y la CPU no emite ni siquiera un pitido. Vamos, problema de placa, de procesador, de tarjeta gráfica o de RAM habemus (o, con mi suerte, una combinación de todos ellos). Si no ha habido mucha actividad en este blog debido a la actualización de los ficheros de audio, ahora menos.

Debido a los numerosos posts sobre problemas informáticos que últimamente pululan por esta página, me estoy pensando:

  1. Abrir una nueva categoría de posts en el blog que los agrupe. El nombre podía ser algo así como “’stalasnarices” o similar.
  2. Poner una vela al santo patrón del negociado de electrónica (el patrón de los telecos era el Arcángel San Gabriel, pero a mi me da que éste solo tiene competencias sobre las comunicaciones y no sobre los electrones en sí).
  3. Abrir la ventana y emitir un grito al vecindario expresando mi (sana) opinión sobre los fabricantes de placas, memorias y tarjetas de vídeo. El timbre, el tono y la articulación del grito los elegiré 10 segundos antes de soltarlo. En cuanto al volumen, ya les puedo adelantar que trataré de batir mi récord de decibelios.
  4. Llorar desconsoladamente.
  5. Reir histéricamente.
  6. Volver a llorar desconsoladamente.
  7. Ir a revisar la vela, no vaya a ser que se haya apagado y su efecto haya caducado.

Por todo ello, continúo desconectado (este post está patrocinado por los que pagan mi nómina, ya que lo escribo desde la oficina). Prometo volver en unos días. Yo lo estoy intentando. Lo juro.

Claro, que… si el monitor no se jode.

O el router.

O no me cortan la luz.

O el ADSL.

O es posible que, de repente, llegue el Apocalipsis.

O el Armageddon.

O el Ragnarok.

Chi lo sá?

Categorías: retroklang

Atlantikwall: Esperando al enemigo

Supongo que los humanos somos una especie extremadamente optimista. Pensamos que un castillo, una fortaleza, una muralla logrará contener al enemigo que nos ataca desde el exterior. Toda construcción defensiva está destinada a perecer. Puede ser en el primer embate o cinco siglos después. Pero al final cae. La evolución natural en material y tácticas de guerra hacen que las estructuras defensivas, si bien pueden ser efectivas por un tiempo, sean superadas con mayor o menor facilidad.

En la historia moderna el ejemplo más evidente es la francesa Línea Maginot, construida una vez terminada la Primera Guerra Mundial, conflicto en donde las posiciones estáticas o con avances mínimos hizo que el gobierno francés se embarcara en la construcción de toda una línea defensiva que fue ridiculizada por el ejército alemán en 1940, cuando sus divisiones Panzer simplemente rodearon esas defensas, entrando en Francia a través de las Ardenas, una zona boscosa y de colinas que los franceses consideraban infranqueable para los tanques.

Otra muralla defensiva fue la que empezaron a construir los propios alemanes en 1941 a lo largo de las costas atlánticas europeas, desde Francia hasta Noruega. Su nombre: Atlantikwall. Su objetivo: disuadir la invasión británica o americana del continente europeo una vez que ellos se habían apropiado de él.

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Longues-sur-Mer. (© José Froján & María Fernández)

Miles de fortificaciones, almacenes, búnkers, puestos de observación y talleres jalonaban las costas occidentales europeas gracias a la eficacia germánica encarnada en esa extraordinaria maquinaria de la ingeniería civil que fue la Organización Todt, dirigida primero por Fritz Todt (efectivamente, al conglomerado militar-ingenieril que creó se le conocía por la Organización de Todt u Organización Todt) y posteriormente por su pupilo Albert Speer, Ministro de Armamento.

La historia volvió a dar un zarpazo al optimismo humano. El Desembarco de Normandía y la división estratégica del ejército que supuso para los alemanes tener que tratar con dos frentes excesivamente alejados el uno del otro dio al traste con el Atlantikwall, que, si bien no fue un fracaso tan enorme como al Línea Maginot, no logró cumplir con las expectativas deseadas. Hay que apuntar que el general Erwin Rommel quiso reforzar más el muro defensivo atlántico, pero no logró ser oído en Berlín… aunque, de todas formas, la guerra ya empezaba a tomar otros senderos: las bombas volantes y la bomba atómica cambiarían la forma de ver los conflictos bélicos para siempre.

¿Y qué paso con el Atlantikwall? Simplemente paso el tiempo y allí permanecieron esas estructuras vigilantes, olvidadas por los hombres y dejadas a la acción de los elementos de la Naturaleza. Ruinas de otro tiempo.

José Froján, arquitecto y diseñador, y María Fernández, especializada en temas urbanísticos, vieron estas construcciones en sus viajes y decidieron fotografiar esos testigos de otras épocas. Trozos de búnkers caídos sobre las playas, bases de submarinos primero olvidadas y ahora recuperadas para las ciudades, torreones abandonados en calmos paisajes, conjuntos defensivos reconvertidos en museos. Todas estas estructuras fueron fotografiadas a la antigua usanza, con película de gran formato y en un blanco y negro que las integra mejor dentro de un contexto histórico del pasado.

Con una buena muestra de ese trabajo fotográfico han organizado una exposición: Atlantikwall: Arquitecturas bélicas en las playas del oeste. Una exposición que recala ahora en A Coruña, alojándose en la Fundación Luis Seoane (C/ San Francisco, s/n), y que coincide con el auge del interés sobre el conflicto bélico por excelencia del S.XX que está teniendo lugar en la última década (auge del que se ha hecho eco el diario El País ayer sábado). Las fotografías se centran en el relación de esas ruinas bélicas con el entorno, sin mostrar sus interiores ni tampoco su configuración geográfica defensiva (aspectos que eché de menos), e inciden en la comentada impresión de ser ruinas de un pasado remoto, integradas en el paisaje como si fueran elementos propios de él desde hace siglos. Estructuras desde las que los soldados observaban el mar infinito en tediosa espera, intentando vislumbrar las proas de los primeros barcos que lanzarían sobre ellos el ataque definitivo a la fortaleza europea.

Enlaces de interés sobre el Atlantikwall:

Categorías: Arte y diseño

Oh, ahora no suena

Qué razón tuvo aquél que por primera vez dijo que los males nunca vienen solos. Uno de los sitios en donde alojo mis ficheros de audio ha decidido cambiar de nombre: lo que antes se conocía como MediaMax, ahora pasa a ser The Linkup. Esto no tendría la más mínima importancia si no fuera porque las cuentas gratuitas que ofrecía van a desaparecer con la mudanza. Entre que ya he tenido problemas con ello y esto, he decidido emigrar a otro alojamiento de ficheros. Estoy probando con algunos y cuando decida con cuál quedarme y en qué condiciones, trasladaré todos los ficheros de audio a su nueva “residencia”. Hasta entonces me temo que ustedes pagarán parte del pato y seguramente no puedan oír los ejemplos de audio que suelo incluir en algunos de mis posts. Espero que esto no me lleve mucho tiempo.

Categorías: retroklang

Músicos en el Reich

En la Alemania recién derrotada de la Segunda Guerra Mundial, aparte de los famosos Juicios de Nüremberg, se llevó a cabo un proceso denominado desnazificación por el que las potencias vencedores trataron de erradicar las ideas y actitudes impuestas por 12 años de férreo régimen nazi. Esta desnazificación estaba dirigida tanto a instituciones como a personas.

Es indudable que los nazis no hubieran podido llevar a cabo las atrocidades que realizaron sin el apoyo popular que acumularon. La sociedad alemana fue, en este sentido, también culpable. Y como la sociedad la componen individuos, éstos ha de tener cierto grado mayor o menor de culpabilidad en su propio ámbito personal . Por supuesto, no me olvido de la responsabilidad de la comunidad internacional en los años previos y posteriores a la subida al poder de Hitler y sus secuaces… pero esa es otra cuestión.

La desnazificación trató de determinar el grado de colaboración de miles de personas de diferentes profesiones con el régimen nazi. ¿El acusado había sido miembro del partido? ¿Su ideología era o rozaba la mantenida por los nazis? ¿Colaboró activamente con el régimen o simplemente fue un ciudadano más que intentaba sobrevivir sin adherirse al partido?

Son preguntas que no tienen fácil respuesta. En una dictadura como la que dominó Alemania durante esa década, cuya penetración en la sociedad era enorme, es difícil que los ciudadanos no estén en contacto con las miserias provocadas por ella. No todos pudieron exiliarse. Otros simplemente no quisieron hacerlo y sí en cambio permanecer en su patria; unos apoyando al régimen, otros en la sombra, intentando frenar las barbaridades en la medida de lo posible.

Las investigaciones emprendidas dentro de los procesos de desnazificación se encargaron de valorar las circunstancias personales de cada individuo y declararle o bien colaborador y, por lo tanto, prohibirle la participación activa en la sociedad de posguerra (normalmente, denegándole el permiso de trabajo), o bien inocente de haber apoyado al régimen nazi.

El mundo de la música no fue especialmente sacudido por la desnazificación, si bien el proceso llevado a cabo contra Wilhelm Furtwängler, considerado el mejor director de orquesta del mundo y la principal figura de la vida musical alemana, ha sido motivo de gran polémica. Respecto a dicho proceso pueden leer un esclarecedor artículo de Roger Smithson en la web de la distribuidora española Diverdi. El dossier, cuyo objetivo es refutar una supuesta conspiración aliada liderada por los americanos para que que el director alemán no volviera a dirigir, da los datos necesarios y ofrece la obligada bibliografía.

Si quieren acercarse al tema desde otro ángulo, pueden ver la película del húngaro István Szábo Réquiem por un Imperio (Taking Sides, 2001), que desgraciadamente creo que no está editada en España. Basada en una obra de teatro del británico Ronald Harwood, está interpretada por un magnífico Stellan Skarsgard en el papel del director alemán y por un correcto Harvey Keitel a cargo del oficial americano encargado de su caso, el cual recrimina al músico su pasividad ante la utilización que de él y su orquesta (la Filarmónica de Berlín) hizo el régimen nazi y, más concretamente, su Ministro de Propaganda Joseph Goebbles.

Furtwängler siempre se defendió de las acusaciones argumentando que ayudó a músicos judíos, se posicionó en contra del ostracismo a ciertas obras y compositores (Felix Mendelssohn o la ópera Matías el pintor de Hindemith, cuyo libreto trata precisamente la relación entre arte y poder) y se ocupó de que la cultura musical alemana bajo el nazismo no desapareciera, si bien hay que puntualizar que el concepto de “cultura musical alemana” se aplicaba al repertorio tradicional, esto es, Beethoven, Wagner, Bruckner, etc. Su caso fue muy discutido y dió lugar a opiniones de todo tipo, desde el duro reproche del director Arturo Toscanini a la declaración a su favor del violinista Yehudi Menuhin A finales de mayo de 1947 terminó su particualr purgatorio y pudo volver a su cargo al frente de la Filarmónica de Berlín

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Relacionado con el “caso Furtwängler” y la desnazificación, ha sido editado por el sello ArtHaus el pasado febrero (y esta vez también en España) un DVD documental de Enrique Sánchez Lansch titulado Das Reichsorchester (La Orquesta del Reich), en el que se profundiza en el papel desempeñado por la Orquesta Filarmónica de Berlín durante el régimen nazi, con testimonios de algunos de los miembros de la orquesta de aquella época y que todavía viven (y algunos posteriores). Por cierto, llama la atención la ausencia de directores de orquesta (de la época o actuales), bien de la propia Filarmónica, bien de otras orquestas alemanas.

El documental no parece posicionarse claramente. Es cierto que hay momentos en que deja entrever que la posición del artista que no se preocupa de la política y sólo sirve a su arte es una posición hipócrita, puesto que los artistas, como el resto de los hombres, no son islas aisladas en el Universo… pero no va más allá del mero apunte. La verdad, no sé si en este caso esto es una virtud o un defecto. En todo caso, un documental recomendable por lo que tiene de testimonio sobre el papel del arte en las dictaduras.

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Por último, aprovechando mi último pedido a Amazon, he comprado un libro en el que se habla precisamente de las vicisitudes del mundo de la música durante en la Alemania nazi; lo ha escrito Michael H. Kater y se titula The Twisted Muse (algo así como La Musa Retorcida o La Musa Tergiversada). Todavía no lo he empezado a leer, así que no puede darles mi opinión, pero espero que me cuente más cosas acerca de este interesante tema y de otros relacionados como son la gran cantidad de músicos exiliados (Schoenberg, Hindemith y Krenek entre ellos), los que, como Furtwängler, permanecieron en el país y, por uno u otro motivo, establecieron ciertas ambiguas relaciones con el poder (Orff y Strauss) o los que fueron asesinados (Haas, Krása o Ullman), el empleo propagandístico de las instituciones o la nefanda exposición sobre Música Degenerada (Entartete Musik), celebrada en 1938 en Düsseldorf, secuela de la que se pudo ver en Munich (cuna del partido nazi) el año anterior sobre Arte Denenerado (Entartete Kunst).

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Categorías: Cine & TV, Música

Oh, de vuelta

Pues sí. Retroklang vuelve.

Mientras depuro el diseño habitual del blog, he instalado este Coffee-Cup que no está mal.

Verán también que hay cosas que salen en inglés y no en español. Me parece que la codificación de los caracteres está haciendo de las suyas. Espero arreglarlo (cruzo los dedos).

Si detectan algún otro comportamiento raro, les agradeceré que me lo comuniquen.

Gracias por adelantado.

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