Exterior e interior

Más de uno creerá que tengo algo personal contra el Palau de les Arts Reina Sofía de Valencia (le he dedicado un par de posts no precisamente elogiosos aquí y aquí). Nada más lejos de la realidad. Simplemente se ha erigido como símbolo de cierto tipo de gestión cultural/arquitectónica que parece haber enraizado en nuestro país (y, a decir verdad, en todo el mundo… no se preocupen, que no somos los únicos), aquella a la que le importa más el exterior que el interior, esto es, el propio edificio antes que aquello que va a albergar.

Después de este párrafo vagamente introductorio, les ruego que vean muy atentamente el siguiente video que me ha enviado Carme Miró, autora de esas interesantes píldoras musicales en forma de posts características de su Weblog de Música. En el vídeo, realizado por Maria Tomàs y Josep Lluís Galiana, verán dos edificios de la misma ciudad: el citado Palau de les Arts Reina Sofia y el conjunto formado por Conservatorio Superior de Música y la Escuela de Arte Dramático y Danza. Como ellos mismos dicen, busquen las diferencias.

¿Cómo se les ha quedado el cuerpo?

Sí, señor. Resulta que la Administración (municipal, autonómica y estatal) se gasta una buena porrada de euros (tantos como unos 300 millones) para tener un edificio ante el cual los turistas pueden hacerse una foto y, en cambio, los futuros músicos tienen que practicar slalom entre oficinas prefabricadas para entrar en unas instalaciones indignas.

Indignas porque faltan el respeto a los futuros músicos valencianos, a sus profesores y al personal no docente que por allí pulula (por no hablar de la propia rica cultura musical de la región).

Indignas porque no cumplen la función para la que son construidos, que es optimizar la transmisión de conocimientos y el aprendizaje, sino que son una traba constante para que ambas cosas se llevan a cabo de forma fácil y fluida.

Indignas no porque entorpezcan el desarrollo de los futuros músicos de la ciudad de Valencia, sino porque entorpecen su presente.

Indignas porque la ciudad, la comunidad autónoma y el país entero babean y sonríen ante la pomposa fachada del Palau y vuelven la cabeza ante desastres como el de este Conservatorio.

Como diría Forges: ¡País!

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Categorías: Música

9 comentarios »

  1. Yo estudié informática en un edificio cercano al conservatorio y la verdad es que es indignante.
    Pero eso más o menos está pasando con todos los campos de la cultura y la ciencia en Valencia. El Palau forma parte de la Ciudad de las artes y de las ciencias, edificios que salen en todos los vídeos promocionales de la ciudad mientras cientos de científicos valencianos se tiene que ir fuera de España para ejercer su profesión.

  2. Fer — 27/05/2007

    Completamente de acuerdo que importa más la “fachada” de la cultura, que la cultura en sí; y en cultura lógicamente también está incluida la ciencia, y por eso también le pasa lo mismo – ¿alguien se enteró de que hace siete día murió Stanley L. Miller, por poner un ejemplo entre cientos?

  3. Resulta muy triste. No porque hayan construido el complejo de Calatrava (que creo que ha sido un acierto), sino porque en efecto, los políticos se quedan en la obra grandilocuente y no ponen los medios para apoyar la educación, la cultura y la creación propias. Lo que hemos visto, por contraste, resulta inadmisible, pero en sí mismo es así en todos los lugares de España, incluidos los que no han gastado 300 millones. La realidad es que hay tantas carencias en educación, sea ésta musical o de otras áreas, sea universitaria o secundaria, pero no hay una verdadera voluntad de que se estudie en condiciones. Todo se deja al voluntarismo ¿hasta cuándo?
    Y ¿sabéis? hasta dudo de que sea una prioridad europea. Quiero decir, que pienso que esta indiferencia de los gobiernos por la cultura y la educación es más global y más extensa de lo que nos pensamos.
    Sin embargo, cultura y creación han avanzado siempre al margen de las instituciones oficiales, de las universidades y del mundo ‘académico’.

  4. Al final, la política española en estos campos se reduce a poder salir o no en la foto de portada. Es en lo que se piensa. Sólo en eso.

    Y, tristemente, la ciudadanía aplaude en cuanto ven algo llamativo que sale en la foto. Eso sí, cuando hablas de utilizar el dinero en “oscuros” y “abstrusos” experimentos científicos, en cuadros que ni que los hubiera pintado un niño de 3 años (eso dicen), o en dotar de un laboratorio de física en condiciones a un instituto (y un par de ordenadores para que 30 profesores no tengan que pegarse para compartir 2), se ponen de morros y se enfadan porque es un dinero tirado a la basura, vaya por Dios.

    Ya que hablamos de también de educación y dinero, voy a contaros una anécdota de mis años universitarios que yo creo bastante significativa. Mi compañero Enilio (hola Enilio) y yo teníamos allá por 4º o 5º curso (ha pasado ya demasiado tiempo como para acordarme exactamente) unas clases semanales de laboratorio de tratamiento digital de señales. El laboratorio se limitaba a unos ordenadores Mac, no vayan a creer que era una cosa en plan JPL de la NASA o el CERN europeo. Os recuerdo que por entonces los procesadores de los PCs no podían realizar operaciones matemáticas de forma optimizada, necesitando un coprocesador matemático que había que comprar aparte. Sin el procesador, el tiempo de cálculo era mucho mayor (algunos que con él se hacían en 1 segundo, sin él tardaban media hora).

    Una tarde, justo después de comer y habernos jugado los cafés a los chinos, bajamos Enilio y yo por las escaleras hacia el laboratorio, cuando, al entrar en él, se nos dijo que no podríamos tener nuestra práctica semanal porque lo estaban utilizando unos alumnos de un máster que había organizado el departamento con el fin de recaudar un dinero para su presupuesto. En otras palabras: ellos han pagado una pasta gansa que nos viene de perilla, así que vosotros, que venís todas las semanas y pagais sólo la décima parte, bien podeis adaptaros a ellos y venir otro día. En fin, política de supervivencia.

    Y en eso siguen las instituciones educativas públicas. En sobrevivir como pueden, las pobres.

    Saludos,

    Ferre

    PD: Fer, precisamente gracias a un científico del JPL, Carl Sagan, me enteré de la existencia del Experimento de Miller. Recuerdo que lo explicaba en un capítulo de Cosmos.

  5. Sólo por ajustar un poquito las cosas:

    Lo que no se dice en el reportaje es que ya están licitadas las obras para construir un nuevo Conservatorio superior en el entorno del palau de les arts, que parece que sí reunirá las condiciones que necesita un edificio de estas características.

    Lo que tampoco se dice es que esas aulas prefabricadas que salen en el reportaje como si fueran del conservatorio, en realidad son de la escuela superior de artes y oficios, dependiente de la flamante Universidad Politécnica, que “okupó” (no sé si con razón o sin ella) unos terrenos que en principio estaban destinados a un Auditorio anexo al conservatorio que nunca llegó a construirse.

    Esto es una muestra de que el reportaje es bastante tendencioso, y que no hay que fiarse de todo lo que a uno le cuentan, pese a que en el fondo de la cuestión, estemos totalmente de acuerdo. La política cultural del PP en Valencia y la Comunidad Valenciana, es de empezar la casa por el tejado y recurrir al boato “falleril” que los valencianos no nos podemos quitar de encima ni con agua caliente. Hay un refrán valenciano que dice “amb diners, torrons…” (con dinero, turrones). Parece que aquí nos gusta comer turrón aunque a veces falte agua (nunca mejor dicho…)

    Ahora bien, cuando yo estudiaba en ese Conservatorio que sale en el reportaje (en ese edificio concretamente…), gobernaba el PSOE, y la situación era más o menos igual (o peor). En aquella época, el proyecto “fallero” fue el Palau de la Música, y el Conservatorio fue igualmente dejado de lado en los presupuestos municipales y autonómicos… (y los escombros y basuras apilados en la parte de atrás del conservatorio que se ven en el reportaje ya estaban allí…)

    Bona nit.

    Inriquito

  6. Si no me equivoco, el conservatorio que se pretende hacer en el entorno del Palau es privado.

  7. Yo en cuestiones de partidos no entraré. Mi experiencia personal me dice que no hay que fiarse de ninguno. De absolutamente ninguno, porque, al final, el 99,99% de ellos son unos chapuceros cuya visión de futuro es, como mucho, de 4 años y que, como dije, sólo viven para la “foto”. (Al 0,01% restante no lo conozco; son como las meigas: haberlos, haylos… pero será en otra dimensión).

    Creo que en este caso, al final, lo esencial es que los alumnos siguen en el mismo cochambroso edificio, y el responsable es la Administración (sea quien sea quien la maneje).

    Y si, como apunta José, el conservatorio proyectado en al zona del Palau es privado… en fin, ya sería el colmo. Espero que no sea así. (Por supuesto, cojamos esto con pinzas, a la espera de que alguien lo confirme o desmienta).

    Saludos,

    Ferre

  8. Hola de nuevo:

    A ver, hace poco salió en prensa un proyecto privado de creación de una escuela superior de música vinculada al Berklee College of Music de USA, en un edificio al que se le va a llamar (con cierta pomposidad exagerada…) Torre de la Música y que va a estar cerca del Palau de les Arts. Supongo que a eso es a lo que se refiere Jose. Pero aparte de eso, también está en marcha el proyecto de la construcción del nuevo Conservatorio Superior de Musica de Valencia (público), heredero directo del que sale en el reportaje, en un solar al lado de la Ciudad de la Justicia (para los que conozcan Valencia, justo enfrente del Palau de les Arts).

    Saludos,

    Inriquito.

  9. Menos mal, menos mal. Yo ya me temía lo peor.

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