United 93
Sin rodeos… Vayan a ver la película United 93 ya mismo. Si puede ser hoy, no esperen a mañana.
Impresionante, dramática, eléctrica, angustiosa, objetiva, en un estilo casi documental, sin caer en sentimentalismos ni tampoco en patrioterismos (ni baratos ni caros), sin necesitar actores conocidos (ni falta que le hace… seguramente hubieran estropeado ese protagonismo coral… es más, algunos ni son actores y se interpretan a sí mismos) y, por encima de todo, con un ritmo (últimamente el montaje y el control del tempo es la parte que más me interesa del cine) que no deja respirar y que va in crescendo a medida que llega el conocido final del vuelo y que aquí se transforma en… no, prefiero no decirlo, pero les aseguro que se efecto es como el de una puñalada en la garganta.
El director Paul Greengrass ya me sorprendió hace un par de años con El Mito de Bourne, segunda parte de la trilogía que sobre el personaje escribió Robert Ludlum, película donde ya hacía gala de una inusual frialdad al contar las las cosas y también de un buen empleo del montaje. Con United 93 lo ha bordado.
No les voy a decir más, sólo repetirles el consejo: vayan a verla, no por la historia del 11-S (al fin y al cabo, poco se sabe de lo que ocurrió en ese vuelo en concreto), sino por la lección de cine que encierra la película. Ese es su principal valor y por el que habrá que juzgarla.


Suscribo todo lo dicho. Cuando publique la crítica correspondiente, que tengo pensado hacer dentro de poco, ya pasaré el enlace. Da mucho que hablar y la veré por segunda vez.
Saludos y enhorabuena por el cambio de diseño.
Yojimbo: Ls críticas que leo en los blogs son unánimes. Es raro ver un acuerdo tan grande, sobre todo en una película que ha venido casi de tapadillo.
Saludos a los 7 samurais,
Ferre
De Greengrass es también “Bloody Sunday” (2002), sobrecogedor film sobre la matanza de civiles en Derry el 30 de enero de 1972. Como en “United 93″, se limitó a poner una cámara en movimiento en medio de los hechos, y con otro magistral montaje y un elaboradísimo guión, te deja la sensación de haber sido testigo directo de un hecho real. Las conclusiones las tienes que sacar tú, no te las da masticadas.
Un saludo.
Felops: “Bloody Sunday” no la he visto, pero como también todo el mundo tiene buena opinión de ella, será cuestión de pasar por el videoclub. Es más, mañana por la mañana les pregunto si la tienen.
Saludos,
Ferre
Personalmente, Bloody Sunday me parece una película muy recomendable. Creo que muestra muy bien lo que debió ocurrir aquel día, los conflictos internos dentro de los organizadores de la marcha y como se va enrareciendo el ambiente. Un pseudoreportaje, muy conseguido, donde por momentos parece que estás enmedio de la historia. Así que tu al videoclub y yo al cine y ya nos contarás ;)
Un Saludo
Bruno
Pues lo cuento ya mismo, porque acabo de ver “Bloody Sunday”. Sí, sí que la tenían en el videoclub, aunque registrada con la traducción al castella (Domingo sangriento), lo que creó un momento de decepción al buscar “Bloody Sunday”.
Estoy bastante de acuerdo con lo que dice Bruno. Sobre todo en la peligrosa deriva hacia el caos y la tragedia que en que poco a poco se va escorando la situación. Quizás le falta el punto de intensidad de “United 93″, pero cerca le anda.
Me ha llamado la atención los rápidos fundidos de las escenas. Para el que no la haya visto, lo explico: muy frecuentemente, no en cada corte de escena, pero en la mayoría de ellas, el corte se hace en un rápido fundido en negro que deja la situación en suspenso, un pequeño frenazo para tomar impulso. Es como si Greengrass quisiera plantear visualmente la ira contanida de unos, la preocupación de otros por mantener la manifestación dentro de cauces pacíficos, la tensión de todos, en un juego de indecisión formal en el cierre de las escenas que, por otra parte, son muy cortas, lo que hace que ese juego sea repetido constantemente, logrando que se transmita al espectador.
Incluso juega con esos cortes a la manera de cesuras que dificultan nuestro entendimeinto de la situación. Por ejemplo, un personaje se dirige a otro llamándole por el nombre o haciéndole una pregunta, y en medio de esa palabra, Greengrass funde a negro y cambia de escena, dejándonos desinformados al no poder oír apenas la pregunta (y mucho menos la respuesta).
Decididamente, este director es alguien a seguir de cerca.