Botchan
La primera vez que oí hablar de Natsume Soseki (1867-1916) fue en una serie de tebeos de Jiro Taniguchi y Natsuo Sikakawa: La Época de Botchan. En ellos se da un repaso histórico y sentimental a la época Meiji japonesa, aquella en la que el país se abrió al extranjero. El acercamiento se realiza a través de una serie de personajes relacionados, de un modo u otro, con el mundo litarario nipón. Reconozco que a obra (7 volúmenes) es a veces fustrante para el lector occidental no familiarizado con el universo que retrata, lo que nos distancia de la historia más de lo debido. Esto, unido a una parsimonia que por momentos se hace tediosa, hace que no sea un magnífico tebeo y se quede en correcto a secas. Pero bueno, es lo suficientemente interesante y no deja de ser un buen preámbulo para conocer algo tan lejano al lector español como las cuitas literarias del Japón de finales del S.XIX y principios del XX.
Natsume Soseki es uno de los protagonistas de La Época de Botchan, y uno de sus libros es el que da nombre a la época que refleja el comic: Botchan, que en España editó Impedimenta hace más de un año.
Botchan es una de las obras más conocidas de Soseki y, parece ser, una de las favoritas de los japoneses. El argumento, simplificado, es el siguiente: a un recién graduado en Ciencias y nacido en Tokio le destinan como profesor de Matemáticas a un pueblo en la parte suroeste de Shikoku, la isla más grande del archipiélago japonés. Allí, su vida urbanita chocará con la de la aldea y sus costumbres y, más importante, su concepción de la enseñanza, la educación y de la vida en general se confrontará con la de los profesores del instituto, donde tendrá que lidiar con los cabestros de sus alumnos, convirtiendo la novela en una deliciosa comedia de costumbres que más de una vez hace saltar en nosotros la carcajada.
Bien es cierto que Botchan también podría considerarse como una novela de iniciación. Lo es, pero sólo en parte (otra novela suya, Sanshiro, donde un estudiante de instituto de un pueblo se traslada a Tokio para iniciar sus estudios universitarios, parece adaptarse más a esa etiqueta, aunque también con peros). Botchan es un estudiante que deja su juventud para adentrarse en la vida adulta gracias al desarrollo de un trabajo. En este sentido, vale, es un novela de iniciación, pero sólo levemente, puesto que Soseki no incide mucho en esa línea argumental, concentrándose en el choque cultural entre la vida en la capital y en un pueblo remoto, y en el choque generacional, no sólo entre profesores y alumnos, sino también entre las viejas tradiciónes y las nuevas (algo que era el día a día de la vida en la Era Meiji), volcándose en el aspecto sociológico de las peripecias de Botchan, sobre todo gracias a un estupendo reparto de secundarios, entre los que destaca Akashatsu, apodado “Camisa Roja”, un compañero profesor de literatura con el que se identificaba en parte el propio Soseki.
El resultado es un divertido y delicioso libro, de fácil lectura, que, gracias su tratamiento universal del tema (al contrario de lo que pudiera pensarse, no es localista en absoluto), constituye una excelente puerta hacia la literatura japonesa.




Sobre la época Meiji hay también un tebeo del famoso Tezuka llamado “El árbol que da sombra”, como tenía muy buena crítica y yo había leído anteriormente “Adolf” y me pareció tan bueno, decidí comprarlo. Sólo leí el primer tomo, me gustó, sin embargo no he comprado los siguientes números. ¿Por qué? No sabría decirlo exactamente. Quizá no podía evitar compararlo instintivamente con Adolf (algo que puede pasar cuando un autor saca una obra maestra tan arrolladora), en parte también hice un cálculo del precio de la colección entera (ocho números si no me equivoco) comparándolo con lo que me podía gustar en base a lo que me gustó el primer número y no me salió del todo rentable. (Increíble lo que tiene que hacer el sufrido aficionado para poder decidir qué tebeos comprar, o mejor dicho, para decidir los que no comprar, dados los precios; a pesar de que Planeta, la que editó estos cómics de Tezuka me parece que tiene unos precios razonables, supongo que en parte también se los puede permitir dado su enorme volumen de negocios). En resumen, que me disperso, que tengo “El árbol que da sombra” en la nevera, esperando a biblioteca pública o quizá comprarlo en el futuro. ¿A ti qué te parece?
Respecto al libro, reconozco que me sigue llamando la atención, y seguiré tu consejo de ponerlo por delante del que comentas en la entrada anterior. Sería, me parece, el primer libro que leería de un autor japonés (aquí excluyo al manga, del que sí he leído).
Saludos.
David: “El Árbol que da Sombra” lo leí completo. Los primeros volúmenes son magníficos, aunque en los últimos da la sensación en algúnos momentos de que un pequeño recorte no le habría ido mal. Aún así, absolutamente recomendable. pero como son 8 tomos y tienes razón (el aficionado al comic tiene que ir con cuidado en sus compras para evitar el peligro de la bancarrota) mejor saca de la biblioteca pública un par más para ver cómo te va pareciendo.
Saludos,
Ferre
PD: Yo también leí “Adolf” antes que “El Árbol que da Sombra”, pero aunque tienen ciertas similitudes (fondos históricos, evolución de la relación entre amigos y sus vidas,…), creo que Tezuka las trata de diferente forma: “Adolf” es más dinámica y tiene cierto carácter de thriller, mientras que el “Árbol” destila poesía, nostalgia y, a la vez, determinación por un futuro mejor.