UNKLE: “Rabbit In Your Headlights”

Este vídeo musical se vio por primera vez en noviembre de 1998. Pone imágenes a la canción Rabbit In Your Headlights de los británicos UNKLE, escrita para el primer disco del grupo (Psyence Fiction, 1998) por Thom York (cantante y compositor de Radiohead) y Josh Davis. La peculiarísima voz que la canta es la del propio Thom Yorke. Lo dirige Jonathan Glazer (el de Sexy Beast y Birth) y lo protagoniza el actor francés Denis Lavant.

Y es uno de los vídeos más angustiosos que he visto en mi vida. Palabra.

Si lo quieren ver en alta calidad, no tienen más que pinchar en el siguiente enlace de Youtube.


Cuando los edificios se derrumban

Ya saben que nuestro Día de los Inocentes (28 de diciembre) se celebra en otros lugares del mundo el 1 de abril. Los anglosajones le llaman el Día de los Locos, los franceses el Pez de Abril y los alemanes la Broma de Abril.

El 1 de abril del año 1980 hacía su primera aparición en público en el Moon Club de Berlín uno de los buques insignia de la música moderna alemana: Einstürzende Neubauten. Precisamente un 1 de abril. Para unos tipos seguidores confesos del dadaísmo y que subidos a un escenario son capaces de ofrecer al público canciones (por llamarlas de alguna manera) en las que el ruido es algo esencial y que además crean los sonidos con cualquier cosa que tengan a mano (planchas de metal, taladradoras, tubos,…) el hecho de darse a conocer tal día está claro que es algo premeditado y acorde con el espíritu de la festividad.

El fundador y alma mater de Einstürzende Neubauten es su cantante, compositor y de vez en cuando guitarrista Blixa Bargeld (nombre de guerra pantalla del real Christian Emmerich y durante dos décadas guitarrista de Nick Cave), hijo del Berlín más conocido y reconocido, el de los años 70, cuando, junto con Londres, constituian el “centro bipolar” de la escena cultural de la vanguardia europea. Y cuando esa época pasó y el advenimiento de la New Wave, los Nuevos Románticos y la explosión del rock a escala planetaria estaba al caer, él y otros compañeros saltaron a escena para recorrer otro camino musical completamente diferente a lo que empezaba a estar de moda. Así que transformaron un símbolo tolteca (otros dicen que olmeca) en el logo de su grupo y en el año 1981 editaron su primer disco, Kollaps, un disco que no engaña. Y no lo hace ya desde su primer tema, este Tanz Debil que convierte a los Sex Pistols en un grupo de adolescentes cursis con mala digestión.

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Kollaps (1981)
Einstürzende Neubauten: “Tanz Debil” (Kollaps, 1981) [link]
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Logo de Einstürzende Neubauten

Cuando uno pone nombre a una novela, a una película o a un grupo de rock o de lo que sea que valga para etiquetar a estos chicos, más vale que sea bueno: sonoro, reconocible y, sobre todo, que tenga alguna significación. Einstürzende Neubauten se traduce algo así como Edificios que se derrumbán… y el caso es que los neubauten no son unos edificios cualquiera. Cuando acabó la Segunda Guerra Mundial, muchas ciudades alemanas habían sufrido los bombardeos aliados y, en consecuencia, la destrucción de muchos de sus edificios. Los que se construyeron a partir de entonces se denominaron neubauten (nuevos edificios), así que el grupo juega con la destrucción de los nuevos edificios construidos para sustituir a otros también destruidos. Si le añadimos el sonido industrial y la utilización de instrumentos propios a partir de materiales que podríamos encontrar en las fábricas o en las obras, ciertamente nadie podrá negar que el nombre no está bien escogido.

Siempre he pensado que de vez en cuando conviene escuchar algo que sea como un martillo de obra golpeándonos la cabeza, algo en cierto modo catárquico, que nos descoloque y que nos saque de nuestras escuchas habituales, de aquellas músicas donde nos sentimos más cómodos. Es como tomar una comida especiada cuando nuestra dieta habitual es un tanto sosa o, vicerversa, probar sabores sutiles y delicados si los platos que tomamos a diario son de sabores fuertes. Nos hace más conscientes de que el mundo no se acaba allí donde alcanza nuestra vista y nuestros brazos. Hay otros mundos y pueden tan válidos como el nuestro, aunque completamente diferentes.

Por ejemplo, esta Der Tod ist ein Dandy (La muerte es un dandy), de su disco de 1985 Halber Mensch, es, con su dureza, una especie de chute de caos en vena aderezado por un coro de furias mitológicas.

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Halber Mensch (1985)
Einstürzende Neubauten: “Der Tod Ist Ein Dandy” (Halber Mensch, 1985), versión en directo en el Rockpalast de Dusseldorf el 21/11/1990 [link]

Supongo que habrá alguien que mantenga que esto ya no es música y… ¿qué quieren que les diga?… ¿alguien se atreve a dar una definición de música cuando el arte (y la música lo es) tiende a romper sus barreras y llevar sus límites siempre un poco más lejos?

Bien podría haber sucedido que Einstürzende Neubauten se hubieran estancado en este tipo de temas musicales, pero los buenos grupos evolucionan y, en el caso de los E.N., lo hicieron para incorporar cierta melodía a sus canciones, aunque sin perder esa agresividad (musical) que les es tan característica. Lo pueden comprobar en Haus der Lüge (La casa de la mentira), de su álbum homónimo de 1989, que pueden ver aquí en la versión del concierto que ofrecieron el 01/04/2000, justo 20 años después de su primera actuación.

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Haus der Lüge (1989)
Einstürzende Neubauten: “Haus der Lüge” (Haus der Lüge, 1989), versión en directo del concierto del 20º aniversario en el Columbiahalle de Berlín el 01/04/2000 [link]

Esa línea de incorporar melodías y ritmos más accesibles se refuerza en sus trabajos posteriores. Ciertamente el sonido es menos acerado y los sonidos electrónicos vienen a aumentar el arsenal acústico de la banda… pero, insisto, consiguen que sus canciones no pierdan un ápice de carácter. Así, en el año 1993 editan Tabula Rasa y dentro de él podemos escuchar Die Interimsliebenden y Blume (en este último y misterioso vídeo los E.N. juegan a reproducir el laboratorio sonoro de Luigi Russolo, uno de los padres del futurismo).

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Tabula Rasa (1993)
Einstürzende Neubauten: “Die Interimsliebenden” (Tabula Rasa, 1993), vídeo dirigido por John Hillcoat [link]
Einstürzende Neubauten: “Blume” (Tabula Rasa, 1993), vídeo dirigido por John Hillcoat [link]
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El laboratorio de Luigi Russolo (a la izda.), acompañado de su ayudante Ugo Piatti y rodeados de “intonarumori” (creados por él, fueron unos de los primeros instrumentos electrónicos).

Aún así, no vayan a creer que estos chicos dejan de producir temas que harían palidecer a la más salvaje de las bandas thrash metal. Como botón de muestra, Headcleaner (por limitación de Youtube, está dividido en dos partes):

Einstürzende Neubauten: “Headcleaner” (Parte 1) (Tabula Rasa, 1993), versión en directo del concierto del 20º aniversario en el Columbiahalle de Berlín el 01/04/2000 [link]
Einstürzende Neubauten: “Headcleaner” (Parte 2) (Tabula Rasa, 1993), versión en directo del concierto del 20º aniversario en el Columbiahalle de Berlín el 01/04/2000 [link]

Tres años más tarde, en 1996, aparece Ende Neu (Nuevo final), un disco cuyo título está entresacado del propio nombre del grupo (einstürzENDE NEUbauten) y con una magnífica portada.

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Ende Neu (1996)

De este álbum podemos ver tres canciones y en ellos observaremos y escucharemos cómo la banda aparece más calmada (la edad suele hacer esas cosas con los rockeros). Lo que pierden en radicalidad lo ganan en elegancia, a lo que también contribuye el hecho de que Blixa Bargeld hunde su voz en registros más graves. Primero Stella Maris, donde Blixa canta a dúo con Meret Becker, que en aquellos momentos estaba casada con Alexander Hacke, el bajista del grupo.

Einstürzende Neubauten: “Stella Maris” (Ende Neu, 1996), vídeo dirigido por Jonathan Batowski [link]

A continuación The Garden, cuyo vídeo es casi como una foto fija. La música incluye la sorpresa de esas orquesta de cuerda que en una canción de Einstürzende Neubauten parecería fuera de lugar… en el pasado.

Einstürzende Neubauten: “Stella Maris” (Ende Neu, 1996), vídeo dirigido por Jonathan Batowski [link]

Pero en este disco no todo van a ser tempos lentos (al estilo E.N., claro), sino que también hay otras cosas, como por ejemplo este Was ist ist (Lo que es, es), del que vemos una versión en directo, en la que el grupo recibe la ayuda de un voluntarioso doble coro que imprime urgencia y épica a partes iguales a la canción (y eso que la parte instrumental y la voz de Blixa ya le dan buenas raciones de ambas). Nada más empezar oiremos eso de “Zwei Dinge sind unendlich: die Dummheit und das All” (“Dos cosas son infinitas: la ignorancia y el universo”):

Einstürzende Neubauten: “Was ist ist” (Ende Neu, 1996), versión en directo desde el Palast der Republik de Berlín en el año 2004 [link]

Silence is Sexy se edita en el año 2000. De él veremos Sabrina, una declaración sobre Alemania a través de los colores de su bandera y también sobre máscaras y realidad:

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Silence is Sexy (2000)
Einstürzende Neubauten: “Sabrina” (Silence is Sexy, 2000), vídeo dirigido por John Hillcoat [link]

y Silence is Sexy, donde, ¡cómo no!, hay silencios:

Einstürzende Neubauten: “Silence is Sexy” (Silence is Sexy, 2000), versión en directo del concierto del 20º aniversario en el Columbiahalle de Berlín el 01/04/2000 [link]

Perpetuum Mobile se publica en 2004. La canción que da título al disco es la podrán ver a continuación, en la actuación que ofrecieron en el Festival de Benicàssim el 23/03/2007. El sonido y la imagen no son muy buenas… es lo que hay.

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Perpetuum Mobile (2004)
Einstürzende Neubauten: “Perpetuum Mobile” (Perpetuum Mobile, 2004), versión en directo en el Festival de Benicàssim el 23/03/2007 [link]

Para terminar, dos temas de su último álbum, Alles Wieder Offen (De nuevo todo abierto), editado en 2007. El primero, el pegadizo Weil Weil Weil (Porque porque porque), en un vídeo de un aficionado hecho con fotos de la banda. El vídeo es malo, pero es el que mejor sonido tiene.

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Alles Wieder Offen (2007)
Einstürzende Neubauten: “Weil Weil Weil” (Alles Wieder Offen, 2007) [link]

El segundo es el vídeo oficial de los E.N. para la canción Nagorny Karabach, una zona del Cáucaso en la que ninguno de los miembros del grupo había estado nunca, pero que escogió Blixa por cómo sonaba al pronunciarlo y que se constituye, otra vez según ellos, en una metáfora para un estado mental.

Empezamos este pequeño recorrido por la música de Einstürzende Neubauten a través de su ruidismo y hemos llegado tan lejos como hasta esta última canción, teñida de una delicada tristeza. Y en todo este camino de ya casi 30 años la banda ha mantenido su estatus de experimentación, juego y, ¿por qué no?, poesía. No es un mal bagaje, no señor.

Einstürzende Neubauten: “Nagorny Karabach” (Alles Wieder Offen, 2007) [link]

ENLACES:


Lo bueno

Y ahora llega lo bueno. Si sigues las drogas encuentras drogadictos y camellos. Pero empieza a seguir el dinero y no tendrás ni puta idea de a dónde podrá llevarte.
El detective Lester Freamon, en el episodio nº9 de la 1ª temporada de esa obra maestra de la televisión que es The Wire.
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Cuatro notas

Los comienzos de una obra de arte lineal son algo delicado e importante. En un cuadro, al situarnos ante él, la vista puede reposar en muchas cosas; seguramente el artista habrá intentado que los ojos se dirijan a un sitio concreto, pero en última instancia es el observador el que consciente o inconscientemente lo decide. En cambio, en una novela, una película, un tebeo o una obra de música, el comienzo es el que es y su autor es quien decide cuál será la primera frase o viñeta que leerá el lector, la primera imagen que verá el espectador o las primeras notas que escucharán los oyentes. Los comienzos, por tanto, son tremendamente importantes e incluso pueden encarrilar el tono y carácter de lo que vendrá después.

Algo parecido para con los finales, cuando éstos se quedan flotando y reverberando en nuestra cabeza. ¿Cómo llega el autor a la conclusión de que, después de 500 páginas, esa frase es la que da por terminado un relato? ¿Qué razonamiento, qué sensibilidad aflora cuando un compositor establece los últimos sonidos que cerrarán quizás una sinfonía que llevamos oyendo media hora? Esas palabras que retumban cuando cerramos un libro, esa escena que sigue proyectándose cuando salimos del cine, esas notas que silbamos cuando la aguja del disco se levanta de su superficie para volver a su posición de reposo, puede que funcionen un poco como un especie de resumen estético híperconcentrado de todo lo anterior. O no y en cambio sean la conclusión (entiéndase como último elemento de un proceso lógico) de la obra a la que ponen punto y final. O incluso puede que sea el objetivo inicial del autor y todo lo que hemos oído/leído/visto antes no sea más que la preparación del final.

Puesto que los principios y los finales parecen algo importante y que claramente delimitan la obra de arte lineal, he pensado que podría “abrir” una nueva categoría de posts dedicados a ellos. Pongo abrir entre comillas porque es una serie que ya inicié hace ya tres años con sendos párrafos iniciales de dos novelas pero que, no sé por qué, no continué en aquel momento y que ahora retomo.

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Witold Lutoslawski

Y he pensado que para reiniciarla, nada mejor que la Sinfonía nº3 de Witold Lutoslawski. Decía el compositor polaco que esta sinfonía, que empezó en 1972, abandonó por un tiempo y luego completó en 1983, estaba dominada por la forma en que el oyente se enfrentaba a la escucha de un obra musical de grandes proporciones; esto es, que dura más de, digamos, 20 minutos. Piensen ustedes que el compositor debe mantener la atención del oyente durante ese tiempo y además, mantener cohesionada la obra para que no parezca una sucesión de momentos aislados. En mi opinión, eso es muy difícil, mucho más actualmente, cuando lo que prima es la música de 3 ó 4 minutos de duración a lo sumo (el Tubular Bells de Mike Oldfield o el Echoes de Pink Floyd lo tendrían bastante crudo hoy en día para triunfar).

Lutoslawski estudió cómo se enfrentaban a este problema los grandes maestros y, según él, aquellos que más le enseñaron sobre el tema fueron Beethoven y Haydn… aunque luego halló su propio camino en una forma bipartita a priori de lo más anti-público que pueda pensarse.

En esta tercera sinfonía Lutoslawski pone a funcionar su particular idea sobre la estructura de la gran forma. Ésta idea consiste en dos movimientos (que pueden o no estar unidos), el primero de los cuales no tiene entidad por sí mismo, sino que es la preparación del segundo. Lutoslawski lo explica bastante bien: “Su función es sólo dirigir la atención del oyente, despertar su interés, sin satisfacerlo completamente. Es necesario que el oyente, al seguir la interpretación del primer movimiento, se dé cuenta de que hay algo más importante a la espera. Pude incluso estar impaciente. Y es en este preciso instante cuando aparece el segundo movimiento, que contiene la idea principal de la obra.”

Así, Lutoslawski va creando con el primer movimiento la atmósfera necesaria, prepara cuidadosamente la escena con una música que no llega a exponer lo importante. Es como si en lo esencial de una novela no se presentara al lector hasta su mitad, siendo lo que leímos antes una mera preparación (claro que hay preparaciones y preparaciones).

Pero aquí hablábamos de principios y finales, así que concentrémonos en ellos y dejemos de lado esa gran estructura bipartita un tanto conscientemente desequilibrada. Lutoslawski comienza la sinfonía con un claro homenaje a Beethoven. Tan, tan claro que se remite a su Quinta Sinfonía. Y no a cualquier cosa, sino a sus famosas cuatro primeras notas, uno de las músicas más universalmente reconocibles de la historia.

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Ludwig van Beethoven

Oigamos el original beethoveniano; así empieza su Quinta Sinfonía, con su famosa célula de cuatro notas:

Ludwig van BEETHOVEN: Sinfonía nº3 (comienzo) (MP3 – 00:10 – 168 KB)

Y así comienza Lutoslawski su Tercera:

Witold LUTOSLAWSKI: Sinfonía nº3 (cuatro notas) (MP3 – 00:03 – 50 KB)

Lutoslawski decide que, al contrario que Beethoven, sus cuatro notas sean iguales, haciendo que en su sinfonía sean más como una llamada de atención, como advirtiendo al público de que algo sucederá, mientras que en Beethoven esas cuatro notas, la última de las cuales está por debajo de las tres primeras, esa célula es el germen de todo el movimiento, una especie de indicador, de mapa.

Lutoslawski expone en esta introducción de su Tercera Sinfonía dicho motivo de cuatro notas tres veces, tres veces que, sobre el telón de fondo dubitativo y levemente bullicioso, ven más acusado su carácter de “llamada de atención”:

Witold LUTOSLAWSKI: Sinfonía nº3 (comienzo) (MP3 – 01:16 – 1,09 MB)

Estas tres repeticiones, junto con la asociación (consciente o inconsciente) con Beethoven, graba la célula musical a fuego en la memoria del oyente para que, media hora más tarde, del caos final emerja, como un martillo de forja, para sellar la sinfonía en su coda final, coda que pueden oír a continuación. La música va creciendo desde un murmullo que subrayan los metales hasta los compases previos a las cuatro notas, donde los instrumentos de percusión (xilófono y similares) resaltan entre todos los demás otorgando a la música una saltarina coloración.

Witold LUTOSLAWSKI: Sinfonía nº3 (final) (MP3 – 03:01 – 2,77 MB)

Si desean escuchar completa la Sinfonía nº3 de Lutoslawsky, pueden hacerlo gracias a Spotify. A continuación les ofrezco una lista de reproducción con dos versiones, la de Antoni Wit para Naxos y la de Essa-Pekka Salonen para Sony:


¿Así que esto es el Salón del Comic? Pues vaya

Después de unos cuantos años habiendo oído y leído mil y una bondades del Salón del Comic de Barcelona, y aprovechando una invitación de mi amigo el Contrabandista Mayor del Reino, fui este fin de semana a la Ciudad Condal para verlo con mis propios ojos. Así que hablaré del Salón y recomendaré algunas novedades tebeísticas aprovenchando que las editoriales suelen sacar varias con tal motivo.

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Cartel del 27º Salón del Comic de Barcelona, obra David Rubín

Empecemos por el evento, a donde nos encaminamos a pasar parte del día el sabado pasado Anita Loos, Jeremy Fox, Jerome y un servidor. Por si quieren ustedes pasar a la parte de las recomendaciones, el resumen es el siguiente: si no viven en Barcelona o provincias limítrofes, ahórrense el viaje, porque, sinceramente, no merece la pena hacerse unos cientos de kilómetros para ver lo que, salvo contadas excepciones, verán en cualquier tienda de comics que se precie (esto es, que no sea simplemente el típico negociete de amiguetes sin profesionalidad alguna).

Lo primero es el tema de la entrada: para acceder a la feria hay que pagar 6,00 €. Dirán ustedes que esto es poco dinero y sí, es poco dinero. Pero debe ser que yo estoy acustumbrado a que Viñetas desde el Atlántico, el salón del comic coruñes, sea gratuito. Por cierto, igual que la Feria del Libro (la de novedades y la del libro de segunda mano y de ocasión). Entiendo que todo tiene sus gastos, pero éstas otras también y, más importante, en ellas el público compra algo y, por tanto, gasta dinero. Y cobrar una entrada a alguien que va a comprar (mucho o poco, siempre se pica algo) parece un tanto excesivo. Por no decir que son ferias culturales. O sea, deben promocionarse y facilitar al público el acceso a ellas.

No pienso acabar con el tema de la entrada, porque el detalle que voy a contarles da idea de las estupideces que llegan a cometer algunos humanos. Cuando estábamos pagando los consabidos 6,00 €, me fijé en un cartelito que decía que se hacía un descuento en la entrada a los poseedores del Carné Joven y, si no recuerdo mal, también a los jubilados. Vale, esto me parece muy bien, aunque yo iría más allá: no deberían pagar (en realidad, no debería pagar nadie, pero ya puestos, que no lo hagan los grupos sociales con menor poder adquisitivo). El detalle de pésimo gusto estaba escrito justo después, exactamente en las palabras que decían que también tendrían descuento aquellas personas socias del F.C. Barcelona y del R.C.D. Español (los dos prinicpales equipos de fútbol de Barcelona). ¡Acojonante! No sé a qué viene portarse mejor con los socios de equipos de fútbol; ni siquiera sé por qué los de fútbol sí y ser socio del Club de Ajedrez de la Barceloneta (club que no tengo ni idea si existe) no te da derecho a nada, aunque hayas ganado cien mil millones de premios. Es más, Anita Loos preguntó si hacián algún descuento por tener el carné de las bibliotecas públicas de Barcelona y para su (y nuestro) asombro la respuesta fue “No”. ¡Oleeee! En fin, este es nuestro país. Luego dicen…

Entradas… capítulo tercero. Sí, hay una tercera parte del tema de las entradas: sólo valían para un día. Esto es muy interesante porque, claro, a usted lo mismo le gustaría asistir a dos cosas en diferentes días (por ejemplo, una firma y una charla)… pues ya sabe, a apoquinar 6,00 € más. Menuda sangría.

Insisto, en Viñetas desde el Atlántico no te cobran por nada. Por nada. Es cierto que su presupuesto sale del Ayuntamiento de A Coruña y, supongo, algo también vendrá de la Diputación, la Xunta y quizás de algunas empresas. El Salón lo organiza FICOMIC, que es una entidad sin ánimo de lucro, pero que no debe saber cómo pedir dinero para hacer un buen presupuesto. He de recordar que Coruña (ciudad) tiene escasos 250.000 habitantes (la provincia tiene 1.140.000 aproximadamente), mientras que en Barcelona (ciudad) hay poco más de 1.600.000 (unos 5.400.000 en la provincia). Vamos, que o bien las administarciones públicas de allí son ratillas o las de aquí son extramadamente generosas. Elijan ustedes.

Se acabó: entremos ya al Salón. El ambiente es bueno y los chavales del manga disfrazados ayudan mucho a ello. Esa es la parte buena de esta feria, eso y los stands de los talleres de comic, que permiten que se pueda ver algo del proceso de su creación. Poco más, porque las novedades ya se pueden encontrar en las tiendas (como debe ser), así que por esa parte, nada que decir.

El edificio donde se desarrolla (Fira de Barcelona) es lo suficientemente grande y ventilado (hacía calor, pero el aire funcionaba a la perfección), pero su división no me pareció adecuada, porque la mitad de las exposiciones se mezclan con los stands de librerías y editoriales y salen muy perjudicados. Una exposición requiere tranquilidad, sosiego, cierto silencio y nada de ajetreo, además de una iluminación adecuada. Ver los maravillosos originales de Alex Raymond en el interior de una horrible (y estúpida) falla representado el despegue de un cohete, un interior reducido a la mínima expresión, no parece lo más adecuado. Creo que tenían que poner todas las exposiciones en una misma zona del edificio… seguramente la de la derecha, donde había el estaba el resto y el stand de firmas de la organización, y aprovechar mejor el espacio.

En cuanto a las muestras en sí… Verán, yo no soy muy amigo de que éstas se limiten a mostrar los originales de los dibujantes: me parece que me están enseñando la mitad del tebeo. Y tampoco me gusta que en cada uno simplemente te digan a qué corresponde, sin ningún panael explicativo (ni me gustan los introductorios de loas al autor sin casi mencionar su recorrido profesional de forma ordenada y clara). Sin tener en cuenta esto, las exposiciones en sí me parecieron simplonas y cutres, acostumbrado como estoy a las de Viñetas del Atlántico. No pensaba yo que echaría flores al certamen coruñés (de hecho, me parece que sólo merece un bien raspadillo), pero es que en este aspecto, no es que sean mejores, sino muchísimo mejores que las del Salón. Vivir para ver. Aquí se hacen en salas adaptadas a esa función, con unos mínimos que deberían exigirse también al Salón.

Otro tema que quiero tocar es el de las sesiones de firmas organizadas por la propia feria. Primero, si las sesiones de firmas son de hora y cuarto y el autor hace un dibujo-que-te-cagas a cada uno, se lo hará a cuatro, porque no le dará tiempo a más. Ojo, agradezco que haga un dibujo y lo quiera realizar lo mejor que pueda, pero la organización no puede tener a la gente hora y media en una cola para que al final te cierre la (simbólica) ventanilla en tus narices. Como fue lo que pasó. Entiendo que si quedan cien personas por atender, te fastidies, pero cuando quedan dos es cuestión de mala leche y poca mano izquierda. En un banco te tratan mejor: a la hora de cerrar, lo que cierran son las puertas, y todo el mundo que está dentro de la sucursal es atendido. Por lo que me han contado, ocurre año tras año.

También he de dar un tirón de orejas (que parece ser que es a lo que me dedico en este post) a los señores de Planeta-DeAgostini, cuyo stand más parecía un supermercado que otra cosa. El stand era rectangular y había que entrar en él. Para ello te sellaban con plástico lo que llevaras, no fuera a ser que te agenciaras (ilegalmente) con un tebeo. Vale, hay genete que cogió de su casa comics para las firmas, pero esto también pasa en otras ferias y nadie se queja de muchos robos (alguno habrá, seguro). Pero que me sellen una bolsa que contiene un tebeo de otra editorial parece estúpido. Nuevamente, otro caso de poca mano izquierda.

Una vez sellado todo, a entrar… ay, no, no nos dejan porque hay un segurata en la entrada que controla el paso, para que no se acumule la gente dentro. Seguro que hay alguien que diga que se hace para evitar aglomeraciones, por el bien del visitante. Yo creo que es porque si hay mucha gente, piensan que es más fácil choricearles porque ellos no verán nada. Todo esto se hubiera evitado si, como el resto del mundo, el stand hubiera sido exterior, el de toda la vida: la gente pasea por fuera y los comercientes están dentro. El de Norma funcionaba mucho mejor: en vez de tener 50 ejemplares de un tebeo, como Planeta, tenían uno de muestra, y si lo querías se lo pedías a uno de sus dependientes y éste te lo daba. Así de simple.

En cuanto a las conferencias… no fui a ninguna. Hubiera asistido con gusto a la de Scott McCloud esa misma tarde, pero después de estar en el Salón 5 horas de pie (bien parado, bien paseando a velocidad de escaparate), no me apetecía nada. Les ruego disculpen mi cansancio.

Visto lo visto, me quedo con el salón de Coruña, que tiene sus defectos (poco espacio para los stands, falta de animación y de talleres, cierto estancamiento,…), pero le da sopa con ondas al salón barcelonés.

Supongo que, como en todos los salones, autores, editores y críticos estarán muy contentos, porque eso de verse unos a otros, mostrar los trabajos a las editoriales, tomarse unas cervezas y en, algunos casos, ser invitados siempre está bien, pero me da que es otro Salón, otra Feria.

En fin, pasemos ahora a las novedades que podrían interesarles (desde luego, a mí sí, y si no han caído ya, supongo que lo harán a lo largo de los próximos meses):

  • Fábulas: Las Portades de James Jean,de James Jean (Ed. Planeta-DeAgostini, 30 €): Da igual si uno es seguidor o no de la serie Fábulas, este libro recopila las portadas realizadas por James Jean, junto con bocetos explicativos. Una delicia para la vista. Y además, pueden completarlo con un nuevo volumen de la serie: Fábulas: La Gran Guerra.
  • 20090030
  • All-Star Superman, de Grant Morrison y Frank Quitely (Planeta-DeAgostini, 20 €): Uno de los dúos guionista/dibujante más interesantes de la actualidad, dejan su sello especial a, según las críticas, uno de los mejores comics del año (y el mejor dentro del mainstream americano).
  • 20090034
  • Catálogo de Novedades ACME, de Chris Ware (Random House – Mondadori, 25 €): En su momento el Jimmy Corrigan de este autor me parecío un poco débil en su guión, pero una maravilla en el dibujo y, sobre todo, en el diseño de página. Ahora esta recopilación de su ACME Novelty Library, en gran formato, es visualmente todavía más potente. Ya sólo eso, junto con la exquisita edición, merece la pena.
  • 20090035
  • Masquerouge, vol.1, de Patrick Cothias y André Juillard (Norma Editorial, €): Me gustaron Las 7 Vidas del Gavilán y Pluma al Viento, así que espero disfrutar con este tebeo de los mismos autores e inscrito en el mismo ciclo que los anteriores. Es el tomo nº1, que incluye los tres primeros números de los diez de que consta la serie.
  • 20090032
  • Pluto, de Naoki Urasawa (Planeta-DeAgostini, 8 €): Urasawa me ha dado uno de los mejores tebeos que he leído en mi vida, Monster, y otro cuyo tramo final es muuuy decepcionante (no así las primeras tres cuartas partes), 20th Century Boys. Ahora vuelve con Pluto, cuyo nº1 acaba de publicarse, una obra que es un homenaje al Astroboy del maestro Tezuka.
  • 20090033
  • Zot!, de Scott McCloud (Astiberri, 20 €): La obra más conocida de McCloud y un tebeo tan divertido como emocionante. Astiberri acaba de publicar el segundo tomo, así que es un buen momento para agenciarse también el primero.
  • 20090036
  • Coches abandonados, de Tim Lane (La Cúpula, 16 €): Que no he leído ni tengo referencias directas de él, pero qué quieren que les diga… esta recopilación de historias de género negro tiene una pinta estupenda. Me arriesgaré y caerá.
  • 20090031
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