Después de unos cuantos años habiendo oído y leído mil y una bondades del Salón del Comic de Barcelona, y aprovechando una invitación de mi amigo el Contrabandista Mayor del Reino, fui este fin de semana a la Ciudad Condal para verlo con mis propios ojos. Así que hablaré del Salón y recomendaré algunas novedades tebeísticas aprovenchando que las editoriales suelen sacar varias con tal motivo.
Cartel del 27º Salón del Comic de Barcelona, obra David Rubín
Empecemos por el evento, a donde nos encaminamos a pasar parte del día el sabado pasado Anita Loos, Jeremy Fox, Jerome y un servidor. Por si quieren ustedes pasar a la parte de las recomendaciones, el resumen es el siguiente: si no viven en Barcelona o provincias limítrofes, ahórrense el viaje, porque, sinceramente, no merece la pena hacerse unos cientos de kilómetros para ver lo que, salvo contadas excepciones, verán en cualquier tienda de comics que se precie (esto es, que no sea simplemente el típico negociete de amiguetes sin profesionalidad alguna).
Lo primero es el tema de la entrada: para acceder a la feria hay que pagar 6,00 €. Dirán ustedes que esto es poco dinero y sí, es poco dinero. Pero debe ser que yo estoy acustumbrado a que Viñetas desde el Atlántico, el salón del comic coruñes, sea gratuito. Por cierto, igual que la Feria del Libro (la de novedades y la del libro de segunda mano y de ocasión). Entiendo que todo tiene sus gastos, pero éstas otras también y, más importante, en ellas el público compra algo y, por tanto, gasta dinero. Y cobrar una entrada a alguien que va a comprar (mucho o poco, siempre se pica algo) parece un tanto excesivo. Por no decir que son ferias culturales. O sea, deben promocionarse y facilitar al público el acceso a ellas.
No pienso acabar con el tema de la entrada, porque el detalle que voy a contarles da idea de las estupideces que llegan a cometer algunos humanos. Cuando estábamos pagando los consabidos 6,00 €, me fijé en un cartelito que decía que se hacía un descuento en la entrada a los poseedores del Carné Joven y, si no recuerdo mal, también a los jubilados. Vale, esto me parece muy bien, aunque yo iría más allá: no deberían pagar (en realidad, no debería pagar nadie, pero ya puestos, que no lo hagan los grupos sociales con menor poder adquisitivo). El detalle de pésimo gusto estaba escrito justo después, exactamente en las palabras que decían que también tendrían descuento aquellas personas socias del F.C. Barcelona y del R.C.D. Español (los dos prinicpales equipos de fútbol de Barcelona). ¡Acojonante! No sé a qué viene portarse mejor con los socios de equipos de fútbol; ni siquiera sé por qué los de fútbol sí y ser socio del Club de Ajedrez de la Barceloneta (club que no tengo ni idea si existe) no te da derecho a nada, aunque hayas ganado cien mil millones de premios. Es más, Anita Loos preguntó si hacián algún descuento por tener el carné de las bibliotecas públicas de Barcelona y para su (y nuestro) asombro la respuesta fue “No”. ¡Oleeee! En fin, este es nuestro país. Luego dicen…
Entradas… capítulo tercero. Sí, hay una tercera parte del tema de las entradas: sólo valían para un día. Esto es muy interesante porque, claro, a usted lo mismo le gustaría asistir a dos cosas en diferentes días (por ejemplo, una firma y una charla)… pues ya sabe, a apoquinar 6,00 € más. Menuda sangría.
Insisto, en Viñetas desde el Atlántico no te cobran por nada. Por nada. Es cierto que su presupuesto sale del Ayuntamiento de A Coruña y, supongo, algo también vendrá de la Diputación, la Xunta y quizás de algunas empresas. El Salón lo organiza FICOMIC, que es una entidad sin ánimo de lucro, pero que no debe saber cómo pedir dinero para hacer un buen presupuesto. He de recordar que Coruña (ciudad) tiene escasos 250.000 habitantes (la provincia tiene 1.140.000 aproximadamente), mientras que en Barcelona (ciudad) hay poco más de 1.600.000 (unos 5.400.000 en la provincia). Vamos, que o bien las administarciones públicas de allí son ratillas o las de aquí son extramadamente generosas. Elijan ustedes.
Se acabó: entremos ya al Salón. El ambiente es bueno y los chavales del manga disfrazados ayudan mucho a ello. Esa es la parte buena de esta feria, eso y los stands de los talleres de comic, que permiten que se pueda ver algo del proceso de su creación. Poco más, porque las novedades ya se pueden encontrar en las tiendas (como debe ser), así que por esa parte, nada que decir.
El edificio donde se desarrolla (Fira de Barcelona) es lo suficientemente grande y ventilado (hacía calor, pero el aire funcionaba a la perfección), pero su división no me pareció adecuada, porque la mitad de las exposiciones se mezclan con los stands de librerías y editoriales y salen muy perjudicados. Una exposición requiere tranquilidad, sosiego, cierto silencio y nada de ajetreo, además de una iluminación adecuada. Ver los maravillosos originales de Alex Raymond en el interior de una horrible (y estúpida) falla representado el despegue de un cohete, un interior reducido a la mínima expresión, no parece lo más adecuado. Creo que tenían que poner todas las exposiciones en una misma zona del edificio… seguramente la de la derecha, donde había el estaba el resto y el stand de firmas de la organización, y aprovechar mejor el espacio.
En cuanto a las muestras en sí… Verán, yo no soy muy amigo de que éstas se limiten a mostrar los originales de los dibujantes: me parece que me están enseñando la mitad del tebeo. Y tampoco me gusta que en cada uno simplemente te digan a qué corresponde, sin ningún panael explicativo (ni me gustan los introductorios de loas al autor sin casi mencionar su recorrido profesional de forma ordenada y clara). Sin tener en cuenta esto, las exposiciones en sí me parecieron simplonas y cutres, acostumbrado como estoy a las de Viñetas del Atlántico. No pensaba yo que echaría flores al certamen coruñés (de hecho, me parece que sólo merece un bien raspadillo), pero es que en este aspecto, no es que sean mejores, sino muchísimo mejores que las del Salón. Vivir para ver. Aquí se hacen en salas adaptadas a esa función, con unos mínimos que deberían exigirse también al Salón.
Otro tema que quiero tocar es el de las sesiones de firmas organizadas por la propia feria. Primero, si las sesiones de firmas son de hora y cuarto y el autor hace un dibujo-que-te-cagas a cada uno, se lo hará a cuatro, porque no le dará tiempo a más. Ojo, agradezco que haga un dibujo y lo quiera realizar lo mejor que pueda, pero la organización no puede tener a la gente hora y media en una cola para que al final te cierre la (simbólica) ventanilla en tus narices. Como fue lo que pasó. Entiendo que si quedan cien personas por atender, te fastidies, pero cuando quedan dos es cuestión de mala leche y poca mano izquierda. En un banco te tratan mejor: a la hora de cerrar, lo que cierran son las puertas, y todo el mundo que está dentro de la sucursal es atendido. Por lo que me han contado, ocurre año tras año.
También he de dar un tirón de orejas (que parece ser que es a lo que me dedico en este post) a los señores de Planeta-DeAgostini, cuyo stand más parecía un supermercado que otra cosa. El stand era rectangular y había que entrar en él. Para ello te sellaban con plástico lo que llevaras, no fuera a ser que te agenciaras (ilegalmente) con un tebeo. Vale, hay genete que cogió de su casa comics para las firmas, pero esto también pasa en otras ferias y nadie se queja de muchos robos (alguno habrá, seguro). Pero que me sellen una bolsa que contiene un tebeo de otra editorial parece estúpido. Nuevamente, otro caso de poca mano izquierda.
Una vez sellado todo, a entrar… ay, no, no nos dejan porque hay un segurata en la entrada que controla el paso, para que no se acumule la gente dentro. Seguro que hay alguien que diga que se hace para evitar aglomeraciones, por el bien del visitante. Yo creo que es porque si hay mucha gente, piensan que es más fácil choricearles porque ellos no verán nada. Todo esto se hubiera evitado si, como el resto del mundo, el stand hubiera sido exterior, el de toda la vida: la gente pasea por fuera y los comercientes están dentro. El de Norma funcionaba mucho mejor: en vez de tener 50 ejemplares de un tebeo, como Planeta, tenían uno de muestra, y si lo querías se lo pedías a uno de sus dependientes y éste te lo daba. Así de simple.
En cuanto a las conferencias… no fui a ninguna. Hubiera asistido con gusto a la de Scott McCloud esa misma tarde, pero después de estar en el Salón 5 horas de pie (bien parado, bien paseando a velocidad de escaparate), no me apetecía nada. Les ruego disculpen mi cansancio.
Visto lo visto, me quedo con el salón de Coruña, que tiene sus defectos (poco espacio para los stands, falta de animación y de talleres, cierto estancamiento,…), pero le da sopa con ondas al salón barcelonés.
Supongo que, como en todos los salones, autores, editores y críticos estarán muy contentos, porque eso de verse unos a otros, mostrar los trabajos a las editoriales, tomarse unas cervezas y en, algunos casos, ser invitados siempre está bien, pero me da que es otro Salón, otra Feria.
En fin, pasemos ahora a las novedades que podrían interesarles (desde luego, a mí sí, y si no han caído ya, supongo que lo harán a lo largo de los próximos meses):
- Fábulas: Las Portades de James Jean,de James Jean (Ed. Planeta-DeAgostini, 30 €): Da igual si uno es seguidor o no de la serie Fábulas, este libro recopila las portadas realizadas por James Jean, junto con bocetos explicativos. Una delicia para la vista. Y además, pueden completarlo con un nuevo volumen de la serie: Fábulas: La Gran Guerra.
- All-Star Superman, de Grant Morrison y Frank Quitely (Planeta-DeAgostini, 20 €): Uno de los dúos guionista/dibujante más interesantes de la actualidad, dejan su sello especial a, según las críticas, uno de los mejores comics del año (y el mejor dentro del mainstream americano).
- Catálogo de Novedades ACME, de Chris Ware (Random House – Mondadori, 25 €): En su momento el Jimmy Corrigan de este autor me parecío un poco débil en su guión, pero una maravilla en el dibujo y, sobre todo, en el diseño de página. Ahora esta recopilación de su ACME Novelty Library, en gran formato, es visualmente todavía más potente. Ya sólo eso, junto con la exquisita edición, merece la pena.
- Masquerouge, vol.1, de Patrick Cothias y André Juillard (Norma Editorial, €): Me gustaron Las 7 Vidas del Gavilán y Pluma al Viento, así que espero disfrutar con este tebeo de los mismos autores e inscrito en el mismo ciclo que los anteriores. Es el tomo nº1, que incluye los tres primeros números de los diez de que consta la serie.
- Pluto, de Naoki Urasawa (Planeta-DeAgostini, 8 €): Urasawa me ha dado uno de los mejores tebeos que he leído en mi vida, Monster, y otro cuyo tramo final es muuuy decepcionante (no así las primeras tres cuartas partes), 20th Century Boys. Ahora vuelve con Pluto, cuyo nº1 acaba de publicarse, una obra que es un homenaje al Astroboy del maestro Tezuka.
- Zot!, de Scott McCloud (Astiberri, 20 €): La obra más conocida de McCloud y un tebeo tan divertido como emocionante. Astiberri acaba de publicar el segundo tomo, así que es un buen momento para agenciarse también el primero.
- Coches abandonados, de Tim Lane (La Cúpula, 16 €): Que no he leído ni tengo referencias directas de él, pero qué quieren que les diga… esta recopilación de historias de género negro tiene una pinta estupenda. Me arriesgaré y caerá.