Hace tiempo, las cartas nos traían noticias de familaires y amigos con los que no podíamos hablar a menudo. Sí, hubo un tiempo en que no existía internet (lo juro) y en el que las conferencias costaban un pastón. Ahora ya no, preferimos la conversación real y los correos electrónicos (que es lo más parecido a un carta que haremos en nuestra vida). Eh, yo encantado, lo de las noticias en diferido no es mi ideal de comunicación (que lo soporten los viajes espaciales, que no hay más remedio).
Ahora las cartas se han convertido en recibos, publicidad o comunicaciones (y en navidad algún christma)… bueno, y la felicitación de cumpleaños que mandan los de El Corte Inglés, que no fallan una y siempre llega el día antes o el del mismísimo cumpleaños (ya podían aprender los de las televisiones algo de sincronización y puntualidad con ellos, ¿verdad?).
En fin, hoy es domingo, acabo de ver cómo el equipo de baloncesto de España dió todo lo que tenía en la final olímpica y les hizo sudar la camiseta a Bryant y cia. a base de bien (alguno pensaba que la final, jugándose la medalla de oro, iba a ser igual que el partido de grupo, donde no se jugaba nadie nada) y estaba leyendo los periódicos y las webs habituales antes de irme a a dar una vuelta mañanera seguida de aperitivo y me encuentro en La Cárcel de Papel con que los de Moulinsart SA han enviado una carta (por correo normal y electrónico, no vaya a ser que se pierda) en plan guardianes irracionales de la fe a los administradores de la web Objetif Tintin, una página dedicada al estudio y publicidad del personaje de Hergé y todo lo relacionado con él. No tiene desperdicio. Aquí tienen un enlace a la carta original en francés (y los comentarios de algunos aficionados e internautas) y dos traducciones on-line (entre las dos yo creo que aquellos que no sepan francés podrán entender sin ningún problema la comunicación moulinsartiana)
Si han leído la carta, lo más normal es que hayan abierto su boca alguna que otra vez, lanzado algún improperio contra los alegres colegas de Moulinsart SA y la madre de alguno de ellos. Lo sé por propia experiencia: yo hice lo mismo.
La actitud de la empresa que detenta los derechos de la obra de Hergé no demuestra necesariamente respeto por su obra, pero sí una cerrazón en la ortodoxia hergiana (él ya era un absoluto y recalcitrante obseso del control a posteriori). Enviar una carta así a uno de los sitios web que más noticias aporta y recopila sobre la, por otra parte, excelente obra del autor belga es tirar piedras contra su propio tejado. Objetif Tintin no ha sido irrespetuoso en ningún momento, da cumplida y puntual información sobre acontecimientos relacionados con los personajes de Hergé, los publicita gratuitamente, contribuyendo a una mayor difusión de su obra. ¿Es eso malo? No, mientras Moulinsart diga que se puede y qué no se puede publicitar (eso de hacer una exposición sobre Tintín o Hergé sin permiso de ellos es pecado mortal para el comisario de la exposición y todos sus descendientes hasta a decimotercera generación). No, mientras Moulinsart pueda determinar que si un artículo sobre Tintín no es lo suficientemente extenso y las páginas lo suficientemente grandes, una revista no puede colocar una imagen de él en su portada (por tanto, absténganse de hacerlo, estimados editores de la zona de Lilliput y alrededores). No, si vas a presentarlo en un contexto en el que se hable de política, religión, sexo o medicina (¿esto último a qué coño viene?), no vaya a ser que moleste a alguien (es curioso, porque el propio Hergé tocó la política en muchos de sus álbumes). No, mientras no puedas retocar ni un pelo de las viñetas de Tintín, ni siquiera moverlas o siqueira cambiarlas de orientación. Y es que hasta tienen que eliminar la cabecera de la página porque a) Tintín tiene unas “gotas de asombro” añadidas (es Tintín, no el inhumano Terminator, oigan), b) el cohete despega (como todos los cohetes bien construidos), y c) Milú mueve el rabo (como todos los perros)… tres cosas que deben hacer que Hergé se remueva en su tumba y su cadáver esté dándose de cabezazos contra el ataúd para poder salir y demandar personalmente a los chicos de Objetif Tintin.
Ayer precisamente (lo que son las casualidades) una amiga me recordó el affaire de El Loto Rosa, libro homenaje con artículos e ilustraciones y cuadros alusivos al personaje pubnlicado por Ediciones de Ponent, que han podido vender la primera tirada, pero que se han visto obligados a no volver a editarlo jamás. Comentábamos acerca de si Moulinsart tenía en ese caso razón o no y llegamos a la conclusión de que seguramente algo sí que tenía en lo concerniente a que los personajes son propiedad de ellos y, por tanto, hay que pagarles unos derechos (que, por otra parte, tampoco sé si así se hizo o no… aunque lo que he leído sobre el asunto me hace pensar que no). Por supuesto, en cuanto al ascendente moral que quiere detentar Moulinsart SA (ellos se refieren a que la edición “pervierte la esencia del personaje”; ¿será porque descubre (¡al fín!) el sexo gracias a Catherine Deneuve? Hombre, si hubieran puesto a Courtney Love…), Ediciones de Ponent es, en mi opinión, libre de utilizarlo como les dé la real gana.
En fin, que hay herederos de derechos que más vale que pensaran en positivo y no en negativo, que colaboraran en vez de vigilar, que ampliaran en vez de restringir. ¿No aprenden de las tremendamente positivas experiencias en cuanto a variedad (aunque artísticamente hay de todo) de Blake y Mortimer, de Spirou, de Blueberry, de Bob Morane y de tantos otros? Y si nos vamos al otro lado del charco, donde Marvel y D.C. son propietarias de sus personajes, pero aceptan las diferentes visiones que distintos autores tienen de ellos, ¿no se arriesgan mucho más (a veces acertando, a veces errando), incluso con la presión de la línea editorial, que los señores de Moulinsart SA?
Que alguien les diga a los de Moulinsart SA que la libertad creadora conlleva ciertas cosas que pueden molestarnos, pero, a cambio, nos regala con muchas otras que no hacen sino enriquecer las obras, regalarnos con algunas que llegan a ser nuevas referencias y, sobre todo, hacen que el arte evolucione. El formol, que esta gente debe adquirir por galones, se usa para otras cosas.
Para teminar, una web que, gracias a Dios, recopila la información del Tintín off-Moulinsart: parodias, pastiches, reinterpretaciones, postales, etc. El título de la página expresa precisamente la actitud contraria a la que están tomando desde la línea oficial: Tintin est vivant! (¡Tintín vive!).