Traficantes y policías
Una de las mejores series de TV de los últimos años es casi completamente ignorada en España: The Wire. Sólo se puede ver en el canal digital TNT y nada más. Por no haber, no hay ni siquiera una edición en DVD, lo que resulta indignante en una serie de calidad estratosférica. Debe ser que los señores de la Warner, distribuidora encargada de la edición de las series de la HBO (productora de The Wire), ignoran que tienen un diamante en sus manos o, más probablemente, que son unos negados.
La sinopsis hiperabreviada de The Wire se reduce a las siguientes cinco palabras: Baltimore, policía, crimen, drogas, política.
Dichas así, la cosa no promete, pero metidas en el contexto de The Wire, configuran un fresco de proporciones humanas y sociales gigantescas pocas veces visto en la pequeña pantalla.
La serie se centra, al menos en principio, en la actividad de una nueva unidad de la policía de Baltimore a la caza del traficante de drogas Avon Barksdale y su organización. Lo que en otras manos se convertiría a la mínima en un conjunto de escenas de acción, en The Wire se transforma en un tempo lento y detallista. La razón es que el principal método que utiliza este grupo policial es la vigilancia con cámaras y a través de escuchas telefónicas, además de la tediosa y laboriosa labor de investigación de documentos oficiales, principalmente de carácter económico.
Otra característica de la serie es la construcción de los personajes. Todos son importantes. Y cuando digo todos, quiero decir todos. Literalmente. Tanto los policías como los traficantes. De todos conoceremos perfectamente, con el paso de los episodios, sus motivaciones, su personalidad, sus inquietudes y sus miedos. No es una serie con protagonistas, sino una serie coral con mayúsculas.
Más. Los guiones son capaces de exponer los problemas de la criminalidad debida al tráfico de drogas y de las condiciones de vida de las clases bajas sin necesidad de hacer “buenrrollismo” barato. Y esto se produce gracias a lo que comentaba en el párrafo anterior: los personajes parecen reales, son creíbles y actúan de manera creíble. Tanto ellos como sus relaciones evolucionan lentamente a medida que la serie avanza. Esto hace que les hable de otro elemento al que yo llamo densidad relacional.
La serie comienza con un puñado de personajes. Éstos se relacionan entre sí de una forma u otra. Pasan los episodios y las temporadas y nuevos personajes van apareciendo, mientras que los anteriores van evolucionando. Así, se van creando nuevas relaciones, nuevas conexiones. Al final, obtenemos un “mapa” en el que los puntos (los personajes) se conectan con muchos otros. Una tupida y densa red de relaciones. Los responsables de la serie han conseguido de esta forma un guión extremadamente coherente y rico y, gracias a ello, los telespectadores disfrutamos de una visión de los acontecimientos bajo múltiples puntos de vista, desde el detalle del pie de calle hasta una generalista vista de pájaro.
Por si fuera poco, los actores son de otro planeta. No sólo los adultos. Basta con ver a los chavales que se adueñan de la trama en la cuarta temporada y luego compararlos con con chicos de la misma edad de cualquier serie española para comprender que los anglosajones, en cuestión de actuación, son de otra galaxia.
No acabo de explicarme al 100% cómo ninguna cadena de TV en abierto se ha hecho con esta serie que habita por derecho propio el Olimpo de las series. Puede ser crean que al telespectador español medio la serie le va a parecer un truño, ya que es lenta, seria, densa y pesimista y, por si fuera poco, no posee más banda sonora que la que aparece en los títulos de crédito. O sea, triple mortal sin red.
En una TV comandada por una parte por los concursos tipo Gran Hermano / Operación Triunfo con todas las variantes que se les ocurran, y por otra por las noticias rosa (porque en este país cuenta más leer el Hola o el Lecturas que un periódico o un libro) es difícil que The Wire sea un éxito. Pero también podían pensar que por intentarlo que no quede. En los EE.UU. tampoco ha sido un éxito de público, aunque ha tenido el suficiente para sobrevivir en la cartelera televisiva durante 5 años.
En fin, a la espera de la edición en DVD (porque esta serie es de las que merecen conservarse y además su versión original es fundamental), menos mal que nos queda internet. Yo acabo de terminar de ver el apenas aliviado descorazonador final de la cuarta temporada y ya estoy deseando dentro de unos meses ver la quinta y última, actualmente emitiéndose en los EE.UU.
Si quieren ver el tráiler de la serie que ofrece el Canal TNT, pueden hacerlo en la página que el canal tiene sobre ella. Sólo tienen que pinchar aquí.

