Dos visitas a YouTube

Entro un momentito en el blog para recomendarles dos visitas al fondo videográfico de YouTube.

La primera es muy corta: un anuncio de los supermercados Gadis que he descubierto gracias a que mi paisano Jeremy Fox lo ha mostrado en su Moonfleet (blog de cine que debería estar entre sus favoritos). Una loa a los gallegos hecha con un carácter muy gallego, como no podía ser menos. Como en YouTube hay una versión subtitulada al castellano (aunque con un par de frases en gallego que se les escaparon a los traductores), ésta es la que pongo aquí.

El segundo es la intervención de Josep Antoni Duran i Lleida, Secretario General de Convergència i Unió, en el programa de TVE Tengo una pregunta para usted. Ideologías a un lado, hace mucho que un político no me llama la atención como lo ha hecho el Sr. Duran. Y lo ha hecho por su educación, su saber estar, su clase, su no esconderse ante asuntos espinosos, su claridad en sus respuestas. Y, ya puestos, es el primer político que proclama en público que lo mejor sería un sistema de lista abiertas a la hora de elegir a nuestros representantes.

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Contradicciones

El periódico El País ha cambiado su formato, tanto en su edición diaria como en su suplemento semanal. En general, la edición diaria no ha quedado mal, aunque el suplemento dominical abusa (y mucho) de la publicidad; tanto que a veces es difícil saber si estamos ante un anuncio o un artículo. Por cierto, que lo de “el periódico global en español”, como ahora se autodenominan, peca de excesiva pretenciosidad (un poco más de humildad, oigan).

Lo que me sigue sorprendiendo del suplemento dominical, aparte de su insoportable “buenrrollismo” y el discurso “que buenas personas y justos seres humanos que somos tralarí tralará” que se gasta habitualmente, son sus consejos de estilo: moda, cocina, casas,… Y es que ya desde hace mucho tiempo parece bastante extraño que un periódico que se proclama “de izquierdas” (aunque confundan “izquierda” con políticamente correcto) muestre alta costura, cocinas para sibaritas y casas de millonarios en sus páginas en un porcentaje cercano al 100%. Todo eso al lado de reportajes en los que tratan de sacar los colores al personal con la situación de pobreza o necesidad de ciertos países o grupos sociales. Cuanto menos, es una posición un tanto hipócrita de más.

Algo parecido ha debido pensar DVD, que en este caso no es un aparato enchufado al televisor, sino el apodo de uno de los autores del blog Cretinolandia, porque nos ha hecho un montaje sorprendente basándose precisamente en los anuncios de este nuevo formato de El País Semanal y del periódico en sí este pasado domingo y uno de sus artículos en que nos aconsejan cómo salvar al planeta Tierra. El post, que pueden leer sin más que pinchar aquí mismo, no tiene desperdicio.

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Círculo

20070143
Richard Strauss

Richard Strauss (1864-1949) compuso en 1896 uno de los comienzos musicales más impresionantes y conocidos de la historia de la música: el de Así habló Zaratustra (Also sprach Zarathustra).

Richard STRAUSS – Así habló Zaratustra (Comienzo) (MP3 – 01:49 – 1,26 MB)

Al principio apenas se oye nada. Un débil rumor subterráneo creado por los instrumentos más graves: contrafagot, órgano, bombo y contrabajo. Todos dan la misma nota: un do. Bueno, todos menos el bombo, que no tiene afinación. Vamos, que la obra comienza con la nota que podríamos llamar más básica, al ser la primera que aprendemos cuando estudiamos sus nombres.

A continuación las trompetas ascienden de un do al siguiente con una paradita en el sol. Si entre el primer do y el sol tocaran un mi, la obra se habría abierto de la misma forma que El Oro del Rhin. El acorde de do mayor en esta ópera wagneriana representa el mundo de la Naturaleza. La ascensión do-sol-do en la obra de Strauss representa algo mayor: el Universo.

Si en la tetralogía de Wagner la Naturaleza es un elemento benigno, en Así habló Zaratustra el Universo no tiene una caracterización clara, ya que el do y el sol son el primer y quinto grado tanto de un acorde de do mayor (faltaría el mi) como del de do menor (faltaría el mi bemol). Strauss se aprovecha de esto cuando, después de que las trompetas terminen su primera ascensión, la orquesta irrumpe con dos acordes: al de do mayor le sigue el de do menor. Cuando lo hacen por segunda vez, los acordes se intercambian y la secuencia es do menordo mayor. Los timbales ayudan lo suyo alternando el do y sol comunes a ambos acordes justo después de ambas secuencias. Es un Universo pulsante, y una concentración imponente de energía late en su interior.

En la tercera ocasión en que las trompetas entonan su do-sol-do, la orquesta pasa del do mayor a un fa mayor (fa-la-do), que da pie a que la tensión se eleve y luego, a medida que avanza la música, se acumule hasta explotar en un Big Bang de do mayor, cuyo eco podemos todavía escuchar en el órgano que mantiene el sonido como si fuera la radiación de fondo cósmica.

En este poema sinfónico, Strauss homenajea al filósofo alemán Friedrich Nietzsche. Más concretamente, su libro Así habló Zaratustra. En palabras del propio compositor:

No he intentado escribir música filosófica ni tampoco retratar musicalmente la más grande obra de Nietzsche. Mis deseo ha consistido en expresar por medios musicales la idea del desarrollo de la raza humana desde su origen, a través de las diferentes fases de su desarrollo, religioso y científico, hasta llegar a la idea de Nietzsche del superhombre.

Por cierto, ¿no puede considerarse ese ascenso hasta el acorde final de la introducción como una evolución a la búsqueda de una forma ideal?

En todo caso, esta intención de mostrar el desarrollo de la humanidad fue, entre otras cosas, lo que hizo que Stanley Kubrick escogiera este fragmento y no otro para puntuar musicalmente los momentos en que el hombre evoluciona, gracias al misterioso monolito, en su magistral película 2001: una odisea del espacio. Para muestra, un botón:

Pero el origen de todo esto es un libro publicado en 1887 (aunque sus cuatro diferentes partes habían visto la luz por separado entre 1882 y 1885). Su autor: Friedrich Nietzsche, uno de los filósofos más conocidos y polémicos de la historia. El título del libro es (ya se lo dije) Así habló Zaratustra, y en él Nietzsche expone varios de los conceptos que caracterizan su pensamiento: el eterno retorno, la muerte de Dios, la voluntad de poder y el superhombre. (Nota: el documental/película que Leni Riefenstahl filmó sobre el congreso del Partido Nacionalsocialista de 1935 en Nüremberg se llamó El Triunfo de la Voluntad; no es una coincidencia).

Los dos últimos fueron fagocitados y regurgitados por el Tercer Reich para su propio provecho político: la moral superior, el Lebensraum (espacio vital), la primacía de la raza aria y, en definitiva, el superhombre (ario, por supuesto) y su capacidad para rehacer el mundo según su propia voluntad.

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Friedrich Nietzsche

Pero, ¿quién es Zaratustra? Un profeta que, después de vivir retirado en las montañas, un día siente que debe bajar a los pueblos y compartir con ellos los conocimientos que ha adquirido en su aislamiento. Conocimientos sobre la vida y, como diría Douglas Adams, el Universo y todo lo demás, conocimientos que no son otros que los del propio Nietzsche, claro, ya que Zaratustra no es más que un vehículo para su filosofía.

El fragmento de Richard Strauss que han escuchado antes se corresponde al prólogo del libro de Nietsche, cuyo capítulo 1 nos muestra al profeta hablándole al Sol:

Cuando Zaratustra tenía treinta años abandonó su patria y el lago de su patria y marchó a las montañas. Allí gozó de su espíritu y de su soledad y durante diez años no se cansó de hacerlo. Pero al fin su corazón se transformó, – y una mañana, levantándose con la aurora, se colocó delante del sol y le habló así:

“¡Tú gran astro! ¡Qué sería de tu felicidad si no tuvieras a aquellos a quienes iluminas!.

Durante diez años has venido subiendo hasta mi caverna: sin mí, mi águila y mi serpiente te habrías hartado de tu luz y de este camino.

Pero nosotros te aguardábamos cada mañana, te liberábamos de tu sobreabundancia y te bendecíamos por ello.

¡Mira! Estoy hastiado de mi sabiduría como la abeja que ha recogido demasiada miel, tengo necesidad de manos que se extiendan. Me gustaría regalar y repartir hasta que los sabios entre los hombres hayan vuelto a regocijarse con su locura, y los pobres, con su riqueza.

Para ello tengo que bajar a la profundidad: como haces tú al atardecer, cuando traspones el mar llevando luz incluso al submundo, ¡astro inmensamente rico!

Yo, lo mismo que tú, tengo que hundirme en mi ocaso, como dicen los hombres a quienes quiero bajar. ¡Bendíceme, pues, ojo tranquilo, capaz de mirar sin envidia incluso una felicidad demasiado grande!

¡Bendice la copa que quiere desbordarse para que de ella fluya el agua de oro llevando a todas partes el resplandor de tus delicias!

¡Mira! Esta copa quiere vaciarse de nuevo, y Zaratustra quiere volver a hacerse hombre.”

Así comenzó el ocaso de Zaratustra.

Una de los conceptos sobre los que predica es el del superhombre, el siguiente paso en la evolución humana. Pero cuidado, no es una evolución física al estilo de los mutantes de la tebeística Patrulla-X, sino moral. Nietsche mata a Dios y su moral, concediendo esa divinidad y esa moral al hombre: las reglas que se le aplicaban hasta ahora dejan de ser válidas y ahora se rige por otras, que él mismo crea conforme a su voluntad de poder.

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Este concepto de Superhombre es el que Alan Moore utilizó para darle forma a su Miracleman. No lo esconde, sino que lo dice claramente al final del extraño y nostálgico primer capítulo a través de una cita del libro de Nietzsche:

Helo aquí, os mostraré al Superhombre: ¡es este relámpago, es esta locura!

El Miracleman de Moore, que se comenzó a editar a principios de los años 80 en la revista inglesa Warrior y que finalizó en la editorial americana Eclipse, nace de un cómic con un personaje casi infantil: el Capitan Marvel. A este tipo, lo primero que tuvieron que hacerle fue cambiarle el nombre por un conflicto con la editorial estadounidense Marvel Comics (que, de hecho, tiene un personaje llamado Capitán Marvel). Acabó llamándose Miracleman, aunque también fue conocido como Shazam. Este cómic original fue publicado en los años 50 y 60 en Inglaterra, y su autor más reconocido fue Mick Anglo.

Miracleman era un periodista llamado Michael (Micky) Moran que, al decir una palabra mágica, se transformaba en un poderoso ser: Miracleman. La palabra mágica era Shazam, aunque en la etapa Moore, se cambiaría por Kimota, que, leída al revés nos daría Atomik; y era el poder del átomo lo que le daba al personaje sus superpoderes. En las aventuras de Miracleman también nos encontramos a toda un familia Miracle, cuyos miembros principales eran Young Miracleman y Kid Miracleman.

Al Moore guionista de cómics de los años 80 no le interesaban las historietas frívolas, anticuadas y un tanto infantiles del Miracleman de su infancia, pero creía que con esos personajes se podía crear algo nuevo e interesante sin más que apretarles las tuercas desde un nuevo punto de vista: el Superhombre de Nietzsche.

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Portada del nº1 de Miracleman en su edición española publicada por Comics Forum

Moore nos muestra el proceso de conversión del hombre (Michael Moran) al superhombre (Miracleman). El resultado es un ser por encima de los humanos, un dios con sentimientos y moral completamente alejados del hombre, con la voluntad y el poder necesarios para aplicarla. Alan Moore cogió en 1982 un tebeo de los años 50 y lo transformó en el agridulce retrato de un dios que en última instancia se autoexilia con sus aliados a su Olimpo particular, conformando un moderno panteón a semejanza del politeísmo griego.

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Por supuesto, Miracleman no es el único superhombre visto en los tebeos, pero la forma en que es tratado es deudora de la teoría de Nietzsche. Un cómic imprescindible, que espero que alguna vez podamos ver en España en una edición como Dios (o Miracleman) manda, si es algún día se resuelve el pleito sobre sus derechos (entre Neil Gaiman, continuador de Moore a los guiones, y Todd McFarlane, que compró la editorial Eclipse).

Pero si hablamos de un superhombre, es evidente que hay otro personaje de cómic que nos viene a la cabeza: el Superman de Shuster y Siegel, creado en 1932 y que se mostró al público por primera vez en 1938, mucho antes que Miracleman.

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Superman en su debut en Action Comics #1 (1938)

Superman, más que un dios, es un padre benévolo o, si lo prefieren, uno de los nuestros. Comparte con nosotros nuestros sentimientos y nuestra moral, y sólo sus poderes lo acercan a la divinidad. Esta bastante alejado de Miracleman.

O no tanto, ya que Superman fue el primer superhéroe de éxito. Tanto que se crearon muchos personajes a su imagen. Uno de ellos, ¿adivinan?, el Miracleman de los años 50. Es más, la familia Miracle no es sino un trasunto de la de Supermán, que tenía a a su lado a Krypto (el superperro), Superboy, Supergirl,…

Más: el Miracleman de los años 50 también era igual de inocentón que Supermán.

Más: los colores utilizados en el diseño de la indumentaria del personaje son idénticos: rojo, azul y amarillo.

Más: Michael Moran (alter ego de Miracleman) era periodista, como Clark Kent (alter ego de Superman).

Con el paso de los años los cómics han cambiado mucho, y la distancia que separaba a Superman del posterior Miracleman de Moore se ha acortado. Es la herencia de los oscuros años 80, los años de Dark Knight, de Daredevil, de Watchmen, del propio Miracleman.

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La conexión Superman-Nietzsche, que parece un tanto alejada ahora excepto por la denominación del personaje, está ahí, latente: un ser con superpoderes no deja de ser un dios entre los hombres (idea que era la característica principal de Miracleman), un superhombre al estilo nietzschiano. Esta relación no le pasó desapercibida a John Williams cuando compuso la banda sonora de la película Superman (1978, Dir.: Richard Donner).

Al inicio del film, la cámara, cual nave espacial, se acerca a un planeta. Éste no es otro que Krypton, el hogar natal de Superman. Un mundo de supermanes, ya que cualquiera de sus habitantes poseería en nuestra Tierra los mismos poderes que el Hombre de Acero.

El primer minuto y medio de la música que acompaña esas imágenes contiene la conexión con Nietzsche, vía Strauss. Williams parte también de notas graves, luego, igual que el compositor alemán, da el protagonismo a las trompetas y al resto de instrumentos de metal, que entonan una fanfarria. Poco a poco la música se eleva y se tensa de idéntica manera que su modelo straussiano. Y es justo al final donde se revela Zaratustra: por detrás de la fanfarria aparece, como por arte de magia, la secuencia ascendente que culmina en do mayor con la que terminaba la salida del Sol en la obra de Strauss.

J. WILLIAMS – B.S.O. Superman [1978] (El Planeta Krypton) (MP3 – 01:24 – 985 KB)

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A continuación, la correspondiente lista de reproducción Spotify con las dos piezas comentadas:


Modest Mouse: “Dashboard”

Well, it would’ve been, could’ve been worse than you would ever know.
Oh, the dashboard melted, but we still have the radio.

Oh, it should’ve been, could’ve been worse than you would ever know.
Well, you told me about nowhere well it sounds like someplace I’d like to go.

Oh, it could’ve been, should’ve been worse than you would ever know.
Well, the windshield was broken but I love the fresh air y’know.
(The dashboard melted but we still have the radio)

Oh, it would’ve been, could’ve been worse than you would ever know, oh!
(The dashboard melted but we still have the radio)
Oh, we talked about nothing which was more than I wanted you to know-oh-oh-oh-oh.
Now here we go!

Oh! It would’ve been, could’ve been worse than it had even gone
Well, the car was on blocks, but I was already where I want.
(It was impossible, we ran it good, we ran it good)

Why should we ever even ever really even get to know?
(It was impossible, we ran it good, we ran it good)
Oh if the world don’t like us it’ll shake us just like we were a co-oh-oh-oh-old.
Now here we go!

Well we scheme and we scheme but we always blow it
we’ve yet to crash, but we still might as well tow it
Standing at a light switch to each east and west horizon,
Every dawn when you’re surprising,
And the evening was consoling
Saying “See it wasn’t quite as bad as”

Well, it would’ve been, could’ve been worse than you would ever know.

I was patiently erasing and recording the wrong episodes
after you had proved my point wrong,
It wasn’t like I’d let it go, oh-oh-oh. Oh-oh-oh.
I just wanted to catch the last laugh of this show.

Yeah, it would’ve been, could’ve been worse than you would ever know.
Oh, the dashboard melted, but we still have the radio.
(The dashboard melted, but we ran it good, we ran it good)

Hard-wired to conceive, so much we’d have to stow it
Even needs have needs, tiny giants made of tinier giants.
Don’t wear eyelids so I don’t miss the last laugh of this show.
(The dashboard melted but we still have the radio)

Oh, we could’ve been, should’ve been worse than you would ever know.oh
(The dashboard melted but we still have the radio)
Well, you told me about nowhere well it sounds like someplace I’d like to go-oh-oh-oh-oh.
Now here we go!

Well we scheme and we scheme but we always blow it
we’ve yet to crash, but we still might as well tow it
Standing at a light switch to each east and west horizon,
Every dawn when you’re surprising,
And the evening was consoling
Saying “See it wasn’t quite as bad as”

Oh it would’ve been, could’ve been worse than you would ever know.

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Descarga de partituras

En tiempos de internet, conseguir una partitura es menos complicado que hace años, tanto en formato tradicional como en el electrónico (normalmente PDF).

Si nos centramos en obras con derechos de autor ya caducados, la red pone a nuestra disposición páginas desde donde poder bajarnos los muchos de los pentagramas buscados a nuestro ordenador. Les he recopilado unos cuantos en este post. La mayoría ya los tenían en la página de enlaces de música clásica, pero he añadido uno más (el primero de ellos) que he encontrado hoy y que, si sigue así, con su filosofía wiki, puede convertirse en el almacén definitivo de partituras en la red.

  • IMSLP: Sus siglas responden a “Proyecto Biblioteca Internacional de Partituras Musicales”, y sigue el estilo wiki implantado por la Wikipedia. (Archivos PDF).
  • El Atril: Fue el primero que encontré, ya hace tiempo, y sigue dando guerra. (Archivos de imagen).
  • Free Sheet Music: Otro puñado (pequeño) de partituras. Por cierto, también encontrarán algunas las de algunas canciones canciones de los Eagles, Billy Joel o similares entremezcladas con las de Haydn o Beethoven. (Archivos PDF).
  • Free Sheetmusic Library: No confundir con el anterior. Esta vez, pocos compositores, pero muchas partituras de cada uno de ellos. (Archivos PDF).
  • WIMA (Werner Icking Music Archive): Multitud de formatos, no todos para todas las partituras: PDF, imágenes, MIDI, Finale. Incluso en algunos casos también podemos descargar las particellas de los diferentes instrumentos.

ACTUALIZACIÓN 03/10/2007: En los comentarios a este post, David amablemente nos informa de otro sitio para descargar partituras: Sotopartituras.

ACTUALIZACIÓN 05/10/2007: Emejota se ha encargado de recordarme el enlace que nos conduce a la Edición Bärenreiter de la música de Mozart. Hace muy bien, porque palabra que se me había olvidado (imperdonable, oigan). Helo aquí: Edición Bärenreiter Mozart.

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