Patrimonio Mundial (12): Catedral de Notre-Dame (Tournai, Bélgica)

Desde principios de diciembre del pasado año no he publicado ningún post de la serie Patrimonio Mundial, así que, antes de que la “policía cultural” de la UNESCO se lance sobre mí para detenerme bajo la acusación de “dejadez patrimonial”, será mejor que retome este viajero conjunto de posts. Y para ello, me traslado a Bélgica en alas de la aerolínea virtual más famosa: Google Earth.

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La ciudad es Tournai, una de las más antiguas de Bélgica. Tan antigua como que es la segunda, después de Tongeren. Villa francófona (está situada en Valonia), tiene en su catedral su más conocida estampa. Su construcción comenzó en el 1146 y terminó en 1325. Este hecho hace que, al ser construida en un período de transición estilística, mezcle el románico y el gótico; y lo hace de forma muy personal: la nave principal y las torres son románicas, mientras que el transepto (la nave que la cruza de forma perpendicular… para que nos entendamos, la parte corta de la cruz que forma la planta de la iglesia) y el coro son góticos.

Pero a mí lo que más me llama la atención de ella son dos cosas, su fachada principal, con una arquería y dos pequeñas torrecitas cilíndricas que me dan la sensación de ligereza y un aire italiano (sólo tienen que compararla con el Duomo de Módena o tantas otras) , y, por otra parte, las cuatro altas torres que, rodeando la cúpula, se elevan por encima de ella, dando a la catedral una silueta de lo más extraña.

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La fachada (© Leonard Frank)
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La cúpula con las cuatro torres campanarios
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Interior de la catedral
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Vista aérea
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Otra vista aérea
Categorías: Patrimonio mundial

Batoyevsky

Desde luego, hay gente que es capaz de adaptar lo inadaptable a medios y géneros de lo más sorprendentes (visto el original). R.Sikoryak, dibujante e ilustrador que ha trabajado para The New Yorker, The Comics Journal o Drawn & Quarterly, publicó en esta última una serie de parodias sobre novelas famosas de lo más curioso, como el ejemplo que les traigo aquí: el Crimen y castigo de Dostoyevsky bajo el prisma del Batman con el estilo de Dick Sprang (uno de los dibujantes más conocidos del murciélaguito) en el comic-book Detective Comics, renombrado para la ocasión como Dostoyevsky Comics.

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Pueden leer sus 10 páginas en el post titulado Batman by Dostoyevsky, publicado por Brian Hughes en su blog de curiosidades comiqueras Again with the comics.

Les recuerdo que es sólo una parodia. En ningún momento pretende sustituir al orginal, con el que estúpidamente algún comentarista del blog lo compara (hay gente con poco sentido del humor).

Categorías: Comics

Emily Loizeau: "Jalouse"

Emily Loizeau: Jalouse (CD: L’autre bout du monde [2006])
J’ai pleuré pendant des heures
Sur ta boite de petits beurres
Celle qui contenait les lettres
Les photos de New Hampshire
Ton voyage en amoureux
Avec Adèle de Bayeux
Je trouve son nom ridicule
On dirait une marque de pull
Elle voudrait me rencontrer
Nous avoir pour déjeuner
Son mec aussi est géner
Tu dis ça pour me rassurer

Oh oui je suis jalouse
Oui c’est ça tout simplement jalouse
Je suis jalouse

Je mange toute seule au chinois
C’est pratique c’est juste en bas
J’t'ai laissé y aller tout seul
Et finallement j’assume pas
Il est bientôt 13h30
Tu t’empiffres comme un chancre
Elle te tenait par le ventre
Moi je rumine et ça fermente
La bile et le glutamax
Se chamaillent dans ma rate
Je me dis ça à chaque fois
Je ne mangerais plus chinois

Oh oui je suis jalouse
Oui c’est ça tout simplement jalouse
Je suis jalouse

Ton Adèle t’a dit ce soir
Qu’elle voudrait bien te revoir
Te parler de temps en temps
Sourions, serrons les dents
C’est vrai c’est assez normal
J’n'y vois pas d’inconvenient
Je n’vais pas faire un scandale
Pour vous deux c’est important
mais c’est l’art de ma jalousie
De ne pas savoir te dire
Oui ca me fai un peu bizare
Que vous vouliez vous revoir

Et oui je suis jalouse
Oui c’est ca tout simplement jalouse
Oh oui je suis jalouse
Oui c’est ca tout simplement jalouse
Je suis jalouse

Categorías: Música, Videos

Cheryomushki

En la Unión Soviética de la época de Krushev se les dio por construir nuevos barrios con edificios en forma de torres en los arrabales de las ciudades. Lo de vivir en estrechez soviética, con cocina y baño compartidos por varias familias, se ve que ya les estaba cansando… y es que en el período que siguió a la revolución de Octubre había que conformarse con eso, pero medio siglo después como que el proletariado ya había había esperado bastante para vivir el tan cacareado paraíso del pueblo. Esos conglomerados de torres se llamaron cheryomushki debido a los árboles que se plantaban a su alrededor: cerezos alisos (черёмуха [cheryomuja]). Por cierto, estos árboles de hoja caduca son muy comunes también en toda la mitad norte de España.

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Cerezo aliso

Volvamos a Rusia. El 24 de enero de 1959 se estrena una opereta en Moscú. Su título: Moscú, Cheryomushki. El género es muy popular en la Unión Soviética, tanto como los musicales en occidente. Por si fuera poco, esta première tiene un interés añadido: la alegre música de opereta ha sido obra del serio y atribulado Dimitri Shostakovich . Al caer el telón, las críticas aseguran un gran éxito. Así, el musical viaja a las principales ciudades rusas y también a los países del Pacto de Varsovia.

Como sucede en occidente, sólo había que esperar un poco para verlo trasladado a la gran pantalla. El resultado, dirigido por Gerbert Rappaport, se estrena en 1963 y se llama, reduciendo el original, Cheryomushki.

El sello discográfico Decca ha editado este film este verano. Al verlo en la estantería de la tienda, mi curiosidad pudo conmigo: ¿un musical soviético? ¿con Shostakovich? ¿en cine?… ¿qué pinta tendrá esto?

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Cheryomushki (1963)

La película más parece un musical español de los de Marisol que una producción de Brodway o del West End: pastelera y por momentos de un cursi que tira de espaldas. La historia, según el libreto y guión de Vladimir Mass y Mijail Chervinsky, narra las peripecias de una serie de parejas, unas jóvenes y otras no tanto, que buscan piso en el Moscú de los años 60 en uno de esos nuevos barrios, un cheryomushki. Los problemas aparecen cuando intentan que les asignen los apartamentos y les den sus llaves, ya que tendrán que lidiar con la corrupción de los burócratas que se encargan de distribuir los pisos de marras. Por supuesto, todo eso aderezado con una historia de amor de lo más pastelera.

En un argumento así, la crítica a la sociedad de la época es evidente, pero, qué quieren que les diga, muy superficial; el régimen no hubiera permitido otra cosa. Todo estaba más controlado que en la Península Ibérica, donde el censor asombrosamente dio su visto bueno a las feroces visiones de Luis Gª Berlanga y Marco Ferreri, que dieron ácidas opiniones sobre la vivienda, el primero indirectamente en El verdugo y en Plácido y el segundo directamente en El pisito.

¿Y la música? Pues no nos engañemos, no ayuda a mejorar la opinión. No es la ligereza lo que no me gusta de ella, eso se permite y se acepta sin rubor (esto es un musical, y un musical popular y ligero). Lo que pasa es que las canciones son simplemente malas y la mayoría no pegan ni con cola, ralentizando la acción en exceso. Por si fuera poco, las voces son excesivamente operísticas para el cometido asignado; es más, los actores no es que se esfuercen mucho por hacer el playback a lo pregrabado en estudio.

Llegados a este punto, me preguntarán si hay algo que merezca ser salvado de la quema. Pues sí, no todo va a ser negativo. Primero, el número musical del conserje y el administrador, bien resuelto tanto musical como fílmicamente (incluso las voces, por una vez, son totalmente creíbles). Segundo, algún momento en el que el sarcasmo musical de Shostakovich sale a relucir (pero sólo un poquito, no se crean). Y en tercer lugar, el número en que una de las parejas, la formada por Masha y Sasha, se imaginan su nuevo hogar, unas escenas en las que precisamente eso, la imaginación en los decorados y las soluciones en cuanto a las imágenes, consiguen imponerse a la noña cursilería.

Así, que si usted es completista shostakovichiano, apasionado del cine ruso o fan incondicional de musicales exóticos, compre este DVD. Si no lo es, ni se moleste: película y música absolutamente olvidables.

Categorías: Cine & TV, Música

Bourne 3

Si después de hablar maravillas de United 93 y El mito de Bourne, películas dirigidas por Paul Greengrass (y también de la inicial El caso Bourne, de Doug Liman) no hubiera querido ir al cine a ver El ultimátum de Bourne, hubiera sido bastante tonto. Así que, lógicamente, sí, fui a verla y lo que tengo que decir sobre ella es que es otra maravilla del cine de acción, ese género del que algunos críticos huyen como de la peste.

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Vale que la cámara se mueve como si tuviera el baile de San Vito, pero sirve a la película perfectamente y las escenas de acción se siguen entendiendo cuando y cuanto es necesario. Alguno dirá que es mareante, pero yo, qué quieren que les diga, no noté el más mínimo problema en mi oído interno. Entre nosotros, a mi me mareó bastante más el (gratuito) movimiento de cámara de Rompiendo las olas (por cierto, la única vez en mi vida que me he ido de la sala de cine), pero claro, estaba hecha por Lars von Trier y se le perdona.

Ese nervioso y por momentos frenético movimiento de la cámara es consustancial con la película y también con el estilo de su director, Paul Greengrass. Y gracias a él y a un montaje y una planificación elaborados y precisos, convierten la persecución/vigilancia/huida a pie en la Estación Victoria londinense en una de las mejores escenas del cine de acción de la última década. Y si no me creen, véanla con un medidor de la tensión a su lado: si ésta no sube y el pulso no se les acelera, una de dos, o no son humanos o, mi más sincero pésame, es que están muertos.

El guión de la película no ganará un Oscar de Hollywood, ciertamente. Pero, seamos sinceros, tampoco lo busca. Aún así, tiene detalles que muestran que, dentro de su funcional objetivo (servir a las imágenes), está bastante más cuidado que la mayoría que verán dentro del cine de acción. Como ejemplos de esto podríamos hablar de la inclusión del final de la 2ª parte de la trilogía (El mito de Bourne) como parte integrante de esta 3ª parte (y no me refiero a que ésta se inicie con el fin de la otra… que no lo hace), de los recuerdos de Bourne sobre su ingreso en el programa Treadstone, de los enfrentamientos dialécticos entre Pamela Landy y Noah Vosen,…

En fin, que si tienen oportunidad de ver la conclusión de la Trilogía de Bourne, no la dejen pasar (aunque sea, por lo menos, cuando salga en DVD). Es el cierre perfecto de una serie de películas que en los últimos cinco años han redefinido el cine de acción, convirtiéndose en referencias indiscutibles del cine moderno.

Ah, se me olvidaba, hace ya unos cuantos días Red Stovall, creador de MaeloCinema y coordinador de BlogDeCine, me recomendó una divertida parodia de El ultimátum de Bourne realizada para la sección Guillermo’s Hollywood Roundup en el show de la ABC Jimmy Kimmel Live! (muchas gracias, Red). Con él les dejo.

Guillermo’s Hollywood Roundup: “The Bourne Ultimatum”
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