Shackleton

Hola a todos. Aquí estoy de nuevo después de un mes de vacaciones de retroklang (sólo vacaciones de web, porque en la parte laboral hubo bastante ajetreo y he estado mes y medio con la lengua fuera). Como pueden comprobar, el aspecto del blog ha cambiado, aunque sólo ligeramente. He mantenido la base del tema Connections (que también estaba detrás del anterior look del blog) y le he sometido a una variación. El cambio de color es evidente, pasando de los verdes y ligeros toques de grises y beiges pálidos a estos fríos azules y grises. El tema del tema, si me permiten el juego de palabras, es la Expedición Transantártica Imperial de 1914.

De pequeñas, muchas personas han soñado con ser astronautas o exploradores de lo ignoto. Yo no soy una excepción, aunque con una peculiaridad: las zonas heladas de la Tierra. Quienes me conocen saben de mi querencia por el frío frente al calor. Debe ser un rescoldo de aquella época.

En fin, el caso es que de niño, las hazañas de Amundsen, Scott, Peary, Nansen, el submarino nuclear Nautilus, etc. despertaban mi admiración y también mi envidia (excepto en lo de perecer congelado, claro). Con el paso de los años, estos nombres quedaron arrinconados en mi memoria, de vez en cuando desempolvados por alguna noticia o alguna imagen… hasta que hace unos años vi un documental llamado Atrapados en el Hielo (The Endurance: Shackleton’s legendary Antarctic expedition, 2000, Dir: George Butler). Una película ejemplar que narra con necesario y apropiado dramatismo uno de los fracasos más recordados en el mundo de los descubrimientos geográficos: la expedición que en 1914 comandó Sir Ernest Shackleton y cuyo objetivo era atravesar la Antártida en trineo.

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Sir Ernest Shackleton

Shackleton ya era un veterano del continente helado; por esa época ya acumulaba dos experiencias: la Expedición Discovery de 1901, bajo las órdenes de Scott, y la Expedición Nimrod de 1907, que él mismo dirigió (Discovery y Nimrod eran los nombres de los barcos utilizados en ellas) . Por tanto, sabía qué tipo de penurias y dificultades le esperaban a él y a los hombres que le acompañaran. Y así lo reflejó en el anunció que puso en los periódicos, sobre el que pesa un misterio, como pueden comprobar en uno de los enlaces que les doy al final del post:

Se necesitan hombres para viaje arriesgado. Poco sueldo, mucho frío, largos meses de completa oscuridad, peligro constante, regreso a salvo dudoso. Honor y reconocimiento en caso de éxito. Sir Ernest Shackleton.

Un anuncio de lo más descorazonador. Promete el infierno y apenas ninguna compensación. Pero la aventura y lo desconocido son poderosos imanes: Shackleton se encontró con muchas respuestas a su inquietante anuncio de trabajo y pudo formar un equipo de 28 hombres (incluido él mismo). El objetivo ya no era alcanzar el Polo Sur, hecho que había conseguido Amundsen el 14 de diciembre de 1911, sino atravesar el continente helado en trineo, pasando, por supuesto, por el extremo sur del planeta. Con esa intención zarpó el barco Endurance de Londres el 1 de agosto de 1914, haciendo una posterior escala en Plymouth, de donde partió el 8 de agosto, dejando atrás una Europa que empezaba a hundirse en el abismo de la Primera Guerra Mundial (el 28 de junio fue asesinado el Archiduque Franz Ferdinand y el 29 de julio las tropas alemanas cruzaron la frontera serbia). Shackleton y sus hombres se enfrentarían a otros enemigos: el frío, el mar, el silencio y, sobre todo, el hielo.

El Endurance había sido construido en 1912 en los astilleros Framnæs de Sandefjord (Noruega) en madera de roble, abeto y greenheart, este último un árbol de madera muy dura que encuentra en Guyana (de hecho, se considera al Endurance y al Fram, el barco de Roald Amundsen, como los más duros y fuertes navios de madera jamás construidos: ambos con greenheart). El barco, llamado originalmente Polaris, en honor a la Estrella Polar, guía de tantos navegantes, fue encargado por Adrien de Gerlache, un oficial de la marina belga que había participado en una expedición antártica de ese país en 1887, y Lars Christensen, un naviero noruego propietario de un imperio ballenero y también interesado en los hielos antárticos. ¿Y para qué necesitaban estos señores un barco como el Polaris? ¿Para alquilarlo a expediciones entre los hielos? No… pero casi. ¿Para cazar ballenas? Tampoco… pero no andan lejos. Ambos querían utilizar el Polaris para trasladar a turistas a las heladas tierras árticas para que cazaran osos polares: safaris árticos.

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Los Astilleros Framnæs en 1930 (18 años más tarde de la construcción del Polaris/Endurance

Pero Adrien de Gerlache abandonó la sociedad formada con Christensen debido a unos problemas económicos, así que éste decidió vender el barco a Shackleton en cuanto supo que el explorador inglés buscaba uno para su aventura antártica. Es más, Christensen perdió puesto que el destino de la nave era la exploración antártica, un sueño para el propio magnate noruego.

Así, Shackleton se hizó con el Polaris. Y en ese momento dejó de llamarse así para pasar a ser el Endurance, nombre con el que lo rebautizó Shackleton en homenaje al lema de su familia: Fortitudine vincimusResistiendo, venceremos (By endurance, we conquer). En los meses siguientes, Shackleton tendría la oportunidad de demostrar el por qué de ese lema familiar de forma extrema.

Ahora volvamos a la expedición. En el siguiente mapa, publicado por el diario The Daily Telegraph en 1916, pueden observar cuál era la ruta que iba a seguir la expedición. Después de dejar atrás el último puesto ballenero en la Isla Georgia del Sur (situada en la parte superior del mapa), el Endurance se dirigiría hacia el sur, dejando a su derecha las Islas Orcadas del Sur y entrando en el Mar de Weddell, para tocar tierra en el sitio más cercano al polo, la Bahía de Vahsel. La idea consistía en atravesar la Antártida recorriendo la mínima distancia posible; por ello se escogió ese punto de entrada y también por la misma razón se escogió el de salida en el Mar de Ross, donde la expedición enbarcaría en el barco Aurora rumbo a Nueva Zelanda después de que Shakleton y sus hombres hubieran pisado el Polo Sur en la Navidad de 1915.

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Mapa de la ruta prevista de la Expedición Transantártica Imperial

Casi nada de eso sucedió. Los planes se torcieron a medida que la travesía por el Mar de Weddell se vió dificultada por las grandes masas de hielo que rodeaban el barco. El Endurance rompió innumerables placas, abriendo un pasillo por el que seguir su rumbo…

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Rompiendo el hielo

…pero en la noche del 18 al 19 de enero de 1915, el navío quedó bloquedo por el hielo a poca distancia de alcanzar la costa antártica de la Bahía de Vahsel. El Endurance no volvió a navegar nunca más y fue aplastado por las masas heladas el 27 de octubre de ese mismo año.

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Atrapados por el hielo

Tenemos la suerte de que Shackleton quisiera poner imágenes a su aventura (la venta de derechos fotográficos y fílmicos era otra contribución a la financiación de la expedición), por lo que necesitaba un experto en estas lides. Y uno de los mejores fotógrafos era Frank Hurley, creador de espectaculares imágenes (aunque no siempre reales, ya que solía hacer trucajes añadiendo elementos inexistentes… hoy no estaría muy bien visto).

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Frank Hurley tomando una película al lado de la proa del barco varado

Las imágenes de Hurley, continuamente presentes en el documental Atrapados en el hielo, transmiten una peculiar sensación de realidad. Tan misteriosas como emotivas, tan amenazadoras como fascinantes, esas fotos y esos metros de película han hecho que el mito de este fracaso transmutado en éxito que es la Expedición Transantártica Imperial nos llegue con un aura de leyenda.

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La fantasmagórica foto del Endurance por la noche, iluminado por 20 falshes de magnesio

Como habrán adivinado a estas alturas, es una de sus fotos la que les da desde hoy la bienvenida a este blog. Una foto que muestra el decidido ánimo con que los miembros de la expedición afrontaban los largos meses que les esperaban en el Endurance ya herido de muerte, antes de abandonarlo en busca de la salvación. En ese período se organizaron una serie de actividades que casi nos hace pensar que crearon encima del hielo una especie de encantador Club de Campo británico. Véanlo en las siguientes imágenes.

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Sesiones de music-hall
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Partidos de fútbol sobre el hielo
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Concursos de corte de pelo

Y, claro está, algo que es uno de los pilares de este blog: la música. Audiciones en las que los hombres se sentaban en torno a un gramófono, encendían sus pipas y se disponían a escuchar sonidos que les acercaban a un mundo que estaba muy lejano y que, de esta peculiar manera, ellos lograban trasladar a una solitaria y fría llanura en medio de ninguna parte.

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Audiciones de música

Los expedicionarios creían que con el deshielo se liberaría el Endurance y podrían continuar hasta tocar tierra en la Bahía de Vehsel o volver a Inglaterra (Shackleton todavía no lo tenía decidido), pero el barco, a pesar de su nombre, no resistió la presión del hielo, escorándose cada vez más. Así que se trasladaron fuera de la nave, a un improvisado campamento base. Cuando el barco se hundió, la decisión estaba clara para Shackleton: el objetivo sería salvar a sus hombres. La travesía antártica se convirtió en una lucha por la supervivencia.

El resto forma parte de una de las grandes historias de la exploración: los ventiocho hombres y los perros de trineo arrastrando los tres botes salvavidas del barco durante millas, la falta de provisiones, el sacrificio de los perros, sirviendo posteriormente de comida para los hombres, estos últimos transmutados en perros y arrastrando los botes, el deshielo de las placas y el obligatorio embarque en busca de tierra firme, la llegada in extremis a Isla Elefanta, una roca deshabitada perdida en los confines del mundo, por donde no pasaba ninguna ruta marítima, la escisión del grupo para que Shackleton y cinco hombres más embarcaran en uno de los botes, parcheado con los restos de los otros, en busca del punto de partida del viaje, la Isla de Georgia del Sur… una infernal travesía de 1.300 km que el hambre, el cansancio, las tormentas, el furioso mar y el frágil bote hacen si cabe más heroica.

Pero todavía no había acabado la odisea. Cuando tocan tierra en Georgia del Sur, lo hacen al otro lado de donde se encuentra el puesto ballenero noruego, por lo que el reducido grupo de seis hombres vuelve a dividirse. Dos de ellos están demasiado débiles, por lo que se quedan en el punto de desembarque, al ciudado de un tercero. Mientras, Shackleton, el capitán Worsley y el segundo oficial Crean se disponen a travesar los 30 kilómetros que les separan de la bahía de Stromnes, cruzando montañas nevadas y glaciares. Al fin, tres fantasmas demacrados entran en el puesto ballenero el día 15 de mayo de 1916… de donde habían zarpado año y medio antes.

Enseguida se encargan de volver a por los tres hombres varados al otro lado de la isla y organizan el rescate los veintidós que esperan en Isla Elefanta, hambrientos y soportando el frío y el hielo del invierno austral dentro de los dos botes dados la vuelta. La suerte no sonríe a Shackleton: debido a las condiciones meteorológicas, fueron necesarios nada menos que cuatro intentos para poder volver a reunirse con ellos el 30 de agosto de ese mismo año. Tres meses y medio angustiosos.

Veintiocho hombres salieron de Inglaterra y veintiocho volvieron a ella. Ningún muerto. Ni uno solo. Algo increíble y que convierte este fracaso (nunca llegaron a pisar el continente antártico) en un titánico triunfo frente a las adversidades.

Para aquellos que quieran saber más de este extraordinario viaje, les remito a los siguientes enlaces:

En cuanto a otros materiales:

  • Atrapados en el hielo (The Endurance: Shackleton’s Legendary Antarctic expedition, 2000, Dir: George Butler), excelente documental apoyado en declaraciones de lso descendientes de los 28 miembros de la expedición, en los diarios y declaraciones de éstos y en las fotos y las películas de Frank Hurley. Alquílenlo, cómprenlo o róbenlo, pero háganse con él. Editado en España por DeAPlaneta.
  • Shackleton’s Antarctic Adventure. Película documental en formato IMAX producida por la PBS NOVA.
  • Shackleton (Shakleton, 2002). Miniserie de TV producida por la BBC, protagonizada por Kenneth Brannagh y dirigida por Charles Sturridge (director de la afamada Retorno a Bridgeshead). Está editada en España por Divisa.
  • Existe también una serie inglesa de televisión sobre la carrera que por la conquista del Polo Sur mantuvieron Amundsen y Scott. Lamentablemente no recuerdo mucho de ella, sólo que su título era algo así con La Conquista de los Polos (¿alguien se acuerda de algo más?).
  • South, libro escrito por Sir Ernest Shckleton en el que relata la más famosa de sus expediciones. Pueden leerlo on-line aquí y aquí, o, mi recomendación, bajar una versión PDF mucho mejor maquetada pinchando aquí y siguiendo las instrucciones. El libro está en inglés..
  • Actualización 04/09/2006: Fajanjasto nos recomienda en un comentario a este post un libro publicado en España por Editorial Planeta. Su título es, cómo no, Atrapados en el hielo y está escrito por Caroline Alexander, e incluye abundante material gráfico.

Actualización 13/09/2006: Están de suerte (algunos), ya que la entidad bancaria Caixa Catalunya patrocina una exposición itinerante sobre Shackleton. Las ciudades en que hará escala son las siguientes, desglosadas por año:

  • 2006: Valencia y Jerez. En Valencia, lo siento, pero ya se clausuró; en estos momentos recala en Jerez.
  • 2007: Alicante, Sevilla, Palma y Barcelona.
  • 2008: Zaragoza, Madrid y Castellón.
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Categorías: Miscelánea, retroklang