Celebrando a Mozart sin Mozart

Eso es lo que propone Alex Ross en su blog The Rest Is Noise. Léanlo pinchando aquí (en inglés, claro).

Sostiene que los genios parecen ser siempre del pasado, porque si vivieran hoy, nadie les haría el menor caso. Sobrevivirían con otras cosas, mientras su música permanecería escondida, oculta o desconocida para todos. Por lo tanto, su idea consiste en apoyar a los nuevos Mozarts comprando un CD de música de un compositor vivo o patrocinando nuevas obras para que vean la luz. No es mala idea, celebrar el aniversario de Mozart apoyando la creación musical, ¿verdad?

Categorías: Música

Principe Valiente

Ustedes no lo saben, pero son tipos con suerte. Podrán descubrir uno de los mejores tebeos de la historia: Principe Valiente, de Hal Foster, que es este señor:

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Hal Foster en su estudio

No creo que haya nadie que, habiendo leído este comic clásico, no haya caído embrujado por las aventuras del Príncipe Val, por su descubrimiento del mundo medieval, por su crecimiento desde niño a adulto. Todo ello gracias a que Foster fue uno de los más grandes dibujantes, detallista, documentado, con una composición para la imagen que otorgaba un carácter épico ala narración, pero sin olvidar el lado realista y naturalista que hacía que las aventuras de tuvieran un contexto adecuado, haciendo del Principe Valiente un serial que combina como raras veces se ha visto en una página la vida cotidiana de la época y de la familia y conocidos de Val, convirtiendo la lectura en una sensible mirada al lado humano de la época, con páginas de “superproducción” en los que los asedios y las batallas son protagonistas principales que arrastran a los personajes a escenas cuyas imágenes recordamos los que hemos leídos sus planchas.

Dije que podrán disfrutarlas porque la editorial Planeta DeAgostini lanza estos próximos días una nueva edición (la última había sido allá por los años 80 a cargo de Ediciones B). Las características de la edición, así como las críticas (buenas y malas), pueden leerlas en un par de sitios más adecuados que aquí. Conviene que lean también los comentarios a los posts, que uno se entera de muchas cosas también ahí:

Para saber más sobre esta obra cumbre del 9º arte y su autor, pueden acudir a:

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Viñeta del Principe Valiente, por Hal Foster
Categorías: Comics

¡Rápido, búsquenme una incógnita!

Un día cualquiera de la semana pasada, algún cargo del Ministerio de Economía y Hacienda español leyó el Real Decreto 1610/2005, de 30 de diciembre, sobre revalorización y complementos de pensiones de Clases Pasivas para el año 2006 y se quedó de piedra. Sus ojos no podían dar crédito a lo que contemplaban en las páginas del BOE (Boletín Oficial del Estado). ¿Pero cómo es posible que cometamos semejante error?, se dijo. Así que tomó una determinación digna de Scarlett O’Hara: ¡Voy a limpiar el buen nombre de este Ministerio! ¡Esto no puede quedar así! ¡Por el honor de mis antepasados, desfaceré este entuerto!.

Dicho y hecho: levantó el auricular del teléfono y dio las instrucciones pertinentes a sus subordinados. Éstos le comentaron no sé qué tontería sobre equis, puntos y que se entendía perfectamente. ¡Paparruchas, que yo no lo entiendo!, protestó él. ¡Ahora mismo lo corrigen y mandan al BOE dicha corrección para su pronta publicación, que seguro que los ciudadanos están paralizados como yo, sin saber cómo hacer sus cálculos! ¡Y no me extraña! ¡¿A quién se le ocurre meter la pata de esta manera?!

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Señor Alto Cargo del Ministerio de Economía y Hacienda, sea usted quien sea, le rogaría volviera a leerse sus libros de matemáticas de la E.G.B.; Educación General Básica, por si no lo sabía usted. Déjeme repetirle la palabra clave: básica, básica, básica.

Verá usted, yo sé leer y escribir, ¿usted sabe sumar y restar? Le informo que las “x” (empleadas como signos de multiplicación) nunca deben ponerse en ecuaciones y fórmulas para evitar confundirlas con las otras “x”: las incógnitas. Si se escribe 5xy, quiere decir 5 por x por y. Palabra. Como mucho, y en casos estrictamente necesarios, es posible poner un puntito como signo de multiplicación: 5·x·y. ¿No sabía que el punto es una multiplicación? Vaya, vaya, vaya.

Mire, puede que usted no entienda este cabreo, pero es que yo me tengo que tragar todos los días escritos y leyes hechos por gente como usted, llenos de giros imposibles, palabras decimonónicas, otrosís, otronós y otroquizásmaybes, papeles con frases en las que no es que cueste reconocer sujetos y predicados, sino que a veces falta este último, párrafos que empiezan diciendo una cosa y terminan concluyendo lo contrario, funcionarios que no saben que el sujeto y el predicado deben concordar en género y número. Vamos que me tienen hartito, oiga. Así que no me toque las narices (puede sustituir narices por otra cosa) y deje la formulita tal y como estaba, que se entendía perfectamente.

Ah, ya puestos, también podía haber sustituido “euros anuales” por “€/año”, que queda bastante mejor. Fíjese lo magnánimo que me siento (y esto no suele ocurrir a menudo), que incluso le admito que diga “€ anuales”. Y no me diga que sus ordenadores no tienen el símbolo del euro, que no me lo creo.

Bueno, pues nada, ya le dejo que retome su trabajo. Le ruego que la próxima vez no haga publicar tonterías como la del BOE del pasado lunes. Eso sí, muchas gracias por la carcajada de buena mañana con que empecé la semana. La aprecio en lo que vale.


Escenas (9)

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Banda sonora (MP3 – 00:30 – 177 Kb)

La música comienza mientras la pantalla está en negro. El cambio de imagen se produce en el clímax sonoro.

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Es el comienzo de Encuentros en la Tercera Fase (1977), dirigida por Steven Spielberg, fotografiada por Vilmos Zsigmond y con música de John Williams. En esas pocas imágenes y sonidos, los tres logran poner la máquina cinematográfica en movimiento gracias a unos combustibles que la mantendrán en marcha hasta su liberador final.

Misterio, asombro, aventura, intriga, enigma,… algo que atrae y asusta por igual, que se desconoce y para lo que se trata de hallar respuestas. Si los militares y científicos comandados por Lacombe (François Truffaut) parece que saben más o menos hacia dónde se dirigen, el resto navega buscando angustiosamente respuestas a enigmas que les superan, empezando por David Laughlin (Bob Balaban), el cartógrafo y traductor de francés del propio Lacombe, y rematando por el desesperado Roy Neary (Richard Dreyfuss), tan necesitado de dar solución a lo que le ocurre que está al borde del precipicio de la locura.

Si bien esta escena inicial me parece un compendio a priori de lo que más tarde se desarrollará, no es la única. Otra de ellas es la del Control de Tráfico Aéreo de Indianápolis, en la que, además de volver a poner las sensaciones de asombro y temor a lo desconocido, Spielberg demuestra que se necesita bastante poco para crear tensión: unos tipos sentados ante una pantalla de radar y una conversación por radio. Creo que la primera imagen de esa escena es reveladora de la forma subliminal de conectar los extraterrestres, el cosmos, el Universo, con la actividad laboral de los controladores aéreos. Es una imagen radar, pero otra interpretación pudiera ser la que la relacionara con un observatorio abriendo su cúpula para dejar a la vista un cielo lleno de estrellas. ¿De qué hablo? Vean la secuencia:

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La utilización de las intercalaciones de las imágenes radar con las de los operadores eleva el ritmo y la tensión, a la par que incrementa la abstracción, ya que, al fin y al cabo, los controladores, los pilotos y nosotros, espectadores, estamos preocupados por algo que no son más que puntos y líneas de fósforo verde. El temor proviene de lo desconocido y en estos primeros momentos de la película, todavía no se ha visto ni un solo ovni.

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El ajetreo de la sala se incrementa y alrededor de la pantalla se arremolina cada vez más gente.

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¿Se han fijado que el número de gente aumenta según el sistema binario? Primero hay 2 personas, luego 4 (2 x 2) y más tarde 8 (2 x 2 x 2). ¿Es casualidad o está hecho premeditadamente? Yo no lo sé, pero habiendo en esta película técnicos y científicos circulando por la pantalla, resulta curioso, ¿verdad?

Spielberg tiene el radar y los operadores, pero por separado. Es cierto que en las imágenes de los técnicos, el radar se ve, pero no se pueden ver los símbolos que traza. Así que inserta algún plano en el que los rostros de las personas se reflejan en la pantalla, de esta forma, incorpora a estas personas al centro mismo de la acción, como si estuvieran realmente dentro de los aviones que están contactando con los supuestos ovnis.

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Estas dos escenas son sólo dos muestras de que rodar no sólo significa poner la cámara y darle a la manivela, sino que hay que hacerlo con sentido, con un objetivo en mente. Spielberg puede tener que soportar muchas (y justificadas) críticas sobre su tendencia a cierta visión… ¿cómo decirlo?… noña, sobre todo en los asuntos relacionados con la familia (aunque esto no sea cierto siempre), que hace que a veces, después de haber puesto el dedo en la llaga, no sea capaz de darle la puntilla. Pero lo que nadie le puede discutir es su capacidad para crear un universo visual tremendamente coherente y lleno de significado. Si su discurso ideológico no es rompedor en muchas ocasiones, su discurso cinematográfico suele compensarlo con creces. Escenas como las anteriores, que, al fin y al cabo, pueden parecer menores en el contexto de una superproducción como Encuentros en la tercera fase, denotan que son tan cuidadas y elaboradas como las más importantes y decisivas. Y eso, diga lo que se diga, lo hacen sólo unos pocos.

Nota: La música e imágenes de este post son © Columbia Pictures.

Categorías: Cine & TV

Peter Gabriel: Growing Up Live DVD

Ir a un buen concierto de rock, pop o como quieran llamarlo, es de lo más raro. Las ideas de los artistas (o de la gente que contratan para diseñar sus shows) suelen ser bastante cortas. Muchas veces es por falta de presupuesto, todo hay que decirlo. Pero otras… en fin, pagar un pastón para ver un espectáculo normalito no está dentro de mis estándares en cuanto a conciertos. Utilizo la palabra espectáculo porque creo que en el mundo de los shows en directo del rock debe tener cierto peso. Así que cuando uno asiste a conciertos de esos que uno recordará para siempre, lo único que cabe es quitarse el sombrero.

Hace bastantes años, allá por el año 1993, tuve la suerte de asistir en la Plaza de Toros de Las Ventas de Madrid al concierto de la gira “Secret World Tour” de Peter Gabriel. Baste decir que no he estado en un mejor concierto de rock jamás. Así que podrán entender que cuando no pude ver el último directo, encuadrado dentro de la gira “Growing Up Live”, 10 años más tarde, me fastidio bastante (por decirlo suavemente).

Ah, pero el DVD acude a mi rescate y hace unos meses pude comprar el concierto en ese formato. Estuve a punto de tirarme por la ventana al contemplar lo que me perdí. Gabriel y su codiseñador, Robert Lepage, crearon un espectaculo insuperable (hasta que hagan otro, visto lo visto): coherente, imaginativo, impactante y emocionante.

En el escenario circular en el centro del auditorio, ideal para ver casi todo desde cualquier ángulo, se ponen en juego diferentes recursos que captan la atención del público y que ayudan a que se disfrute de las canciones como si de una fiesta se tratara.

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© Peter Gabriel and Real World Productions / Warner Music

Gabriel es un cantante al que le gusta lo dramático. Esto ya le viene de sus tiempos de Genesis, grupo del que fue miembro fundador y en el que se mantuvo hasta su partida en 1975. Los disfraces y las interpretaciones casi actorales se sucedían en los conciertos del grupo, culminando con la que fue su última gira con ellos, la del disco The Lamb Lies Down On Broadway. Por lo tanto, no es extraño que en su carrera en solitario explote esa faceta… aunque atrás quedaron los disfraces, y ahora lo que se intenta dramatizar es el ambiente de cada tema, bien con los gestos y movimientos, bien con la posición de los instrumentistas, las luces y los colores o los elementos móviles del escenario.

Por poner un ejemplo de esto último, uno de estos elementos que utiliza en esta última gira es la plataforma elevada por encima del escenario. Pueden verla sobre él, cubierta en su parte inferior por una enorme tela blanca que hace los efectos de pantalla para la proyección de colores que realzan el escenario circular sobre el que están los músicos.

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© Peter Gabriel and Real World Productions / Warner Music

Esas telas se retiran mientras va sonando una canción y por el hueco que forman en su centro, aparece una especie de huevo gigante:

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© Peter Gabriel and Real World Productions / Warner Music

En la siguiente canción, esa misma estructura sirve para dirigir la mirada del público a cuatro cantantes sentados en sillas alrededor del imaginario punto en que tocaría el escenario:

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© Peter Gabriel and Real World Productions / Warner Music

Acaba la canción y empieza otra. La plataforma circular que quedó arriba comienza a bajar hasta situarse casi tocando el suelo:

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© Peter Gabriel and Real World Productions / Warner Music

En un momento dado de la canción, cuando el tempo lento de ésta se hace más rápido e intenso, llegando a un clímax, la plataforma se levanta y vemos, ¡oh sorpresa!, a Gabriel y su hija (a cargo de las voces secundarias) caminando por su circunferencia externa boca abajo, que es lo que hay que hacer cuando uno está cantando un tema llamado Downside Up:

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© Peter Gabriel and Real World Productions / Warner Music

Una vez finalizada la canción, la plataforma vuelve a bajar, y queda posada en el suelo, dejando en su centro un cilindro de tela. Descubrimos entonces que tiene un pasillo alrededor del cilindro, por el que caminará Gabriel:

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© Peter Gabriel and Real World Productions / Warner Music

Es sólo una idea de cómo utilizar elementos del escenario para dar más fluidez y coherencia al espectáculo y cómo aquella máxima de Hitchcock de utilizar dramáticamente los escenarios puede aplicarse incluso a los conciertos de rock.

Por supuesto, las sorpresas no acaban ahí, Gabriel y Lepage se sacan de la manga una enorme esfera de plástico que estaba escondida, ¡cómo no!, en el huevo gigante. Esa esfera primero hace un buen simulacro de las antiguas bolas de espejos de las discotecas, allí, sobre el escenario. Pero cuando creemos que eso es todo, baja al suelo y Gabriel se mete en ella para hacerla rodar y botar por el escenario mientras canta Growing Up:

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© Peter Gabriel and Real World Productions / Warner Music

También veremos una chaqueta a modo de aquel jinete eléctrico de la película de Sydney Pollack…

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© Peter Gabriel and Real World Productions / Warner Music

… un paseo en bicicleta, que da un alegre y contagioso ambiente a los sones de una de las canciones más emblemáticas de Gabriel, Solsbury Hill

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© Peter Gabriel and Real World Productions / Warner Music

… TV en vivo mientras canta The Barry Williams Show

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© Peter Gabriel and Real World Productions / Warner Music

En fin, si al espectáculo en sí unimos unas canciones estupendas y unos intérpretes de altísimo nivel (no hay que olvidar que sus dos músicos más antiguos son el bajista Tony Levin y el guitarrista David Rhodes), como resultado tenemos uno de los mejores conciertos posibles, de esos que valen cada céntimo que costo la entrada. Sin duda.

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