El cómic visto por algún crítico literario

Hace ya muuucho tiempo les hablé aquí de la adaptación al cómic a cargo de Paul Karasik y David Mazzucchelli de Ciudad de Cristal, la novela de Paul Auster, editada en su momento por La Cúpula.

Estos días publica dicha adaptación la editorial Anagrama y alguna crítica ha salido publicada en algún periódico que ha levantado ampollas en el mundo del cómic. Y no me extraña: hay tipos que no entienden nada (pero nada de nada) de tebeos.

JCP, en su blog Con C de Arte hace una doble crítica: a la obra y al artículo sobre ella aparecido en El Mundo. Pueden ver el artículo de El Mundo aquí, y el post de JCP aquí. A ver si así, denunciando este tipo de actitudes de los críticos literarios (que de cómic no tienen por qué saber, igual que tampoco tienen por qué saber nada de ballet), que subestiman y desconocen todo lo referente al 9º arte, se termina con barrabasadas como la perpetrada por el Sr. Gándara.

20050451
Categorías: Comics

Los de Sony, unos listos

Les recomiendo que se pasen por Microsiervos y lean en este post el chanchullo que han montado los listillos de Sony.

Actualización: Para un seguimiento exhaustivo, pueden ir este post de Kriptópolis, como recomienda Uno+ en un comentario del post de Microsiervos.


Escenas (7)

El otro día les hablé de El Ala Oeste, una de las mejores series de TV que pueden verse en la actualidad. Su argumento nos muestra los intríngulis políticos que se cuecen en la Casa Blanca y, por extensión, en el Congreso y en el Senado. Algo que tiene en común con la película de Otto Preminger Tempestad sobre Washington (Advise & Consent, 1962), uno de sus mejores films en mi opinión. Si quieren averiguar si mi afirmación es o no cierta y viven en España, sólo tienen que conectar la TV esta noche de domingo en La 2, sobre las 00:30 horas (como siempre, excelentes películas en la madrugada que da paso a la semana laboral, muy hábiles, sí señor… ya saben, programen su vídeo).

Lo que pasa es que yo ahora tengo mis dudas de que en realidad los senadores voten leyes para mejor gobierno de la sociedad. A mí me da que se aburren mucho. ¡Con ese lenguaje tan alambicado que tienen las leyes y que hace que de tan ambiguo uno no sepa cómo interpretarlas! Imagínense si tienen que leerlas tooodos los días una y otra vez. ¡Un coñazo!. Así que hay que buscar alguna forma de distraerse. ¿Cómo?

Yo ya lo he averiguado. He robado la cartera de uno de los senadores, ésta:

20050445

Lógicamente he podido leer su contenido, esos papeles que luego consultan con tanta asiduidad e interés y puedo desvelarles aquí y ahora, en petit comité, que lo que sus señorías hacen para no morirse de tedio es… ¡resolver sudokus!.

Sí, de verdad, lo juro, también se han apuntado a la última moda en pasatiempos. ¿No se lo creen? Bueno, pues entonces ya me dirán que hacen estos senadores. Sudokus, está clarísimo. Lápiz, papel, enfrascados en su tarea, ayudados por sus amiguetes, que los hay muy complicados.

20050446

Pero no crean que esta es una afición limitada a unos cuantos miembros del Senado. No, nada de eso. Es general. Es más, yo creo que es condición sine qua non para ser miembro de esta institución. La prueba de que es una actividad extendida y casi obligatoria para ellos la pueden encontrar en la siguiente imagen, previa a una votación. Los sudokus en las mesas, hay grupitos por doquier intentando resolverlos, senadores sentados mirando al papel desesperadamente porque no dan con la solución,… Miren, está claro, aquí, si no resuelves el sudoku, no votas.

20050447

Todo este ajetreo para los ratos libres tiene su recompensa: al final de cada legislatura se hace pública la lista de los mejores resolviendo este típico pasatiempo japonés. El que ha logrado completar un mayor número de ellos es nombrado Presidente del Senado. Suele ser un tipo que rellena las casillas en blanco del sudoku a una velocidad pasmosa, oigan. Vean en la siguiente imagen cómo es el único que ya está tranquilo porque ha resuelto el de la votación de hoy y está sentado viendo como los demás estrujan sus neuronas. Por cierto, el tipo de la fila de delante está copiando de su compañero, que venga un ujier a expulsarle del hemiciclo.

20050448

En fin, ¿verdad que pensaban que la política era otra cosa?

Ya puestos, si quieren saber más sobre sudokus:

Categorías: Cine & TV

Shostakovich vs. Stalin

Es conocido que Shostakovich fue un arma de doble filo dentro de la política cultural de Stalin. Por una parte, ayudaba a difundir lo bien que le iba al mundo cultural y la libertad de que gozaban los autores en el régimen de acero del dictador. Sus sinfonías eran estrenadas rápidamente en occidente con gran éxito y su participación en las películas quasi-propagandísticas era cosa habitual (hay que comer todos los días, al fin y al cabo). Por otra, su popularidad y oposición al sistema (pocas veces frontal, las más de reojo y ciertamente sarcásticas gracias a la lectura entre líneas de su música) y más concretamente su profundo desprecio hacia el papaíto Josef le valieron fuertes críticas en los medios oficiales (famosa es la publicada en Pravda sobre su ópera Lady Macbeth de Mtsenk y su retractación pública ante sus colegas artistas) y, en algún momento, el convencimiento de que iba a ser uno de tantos que acabarían en algún remoto gulag.

Esa lucha casi subterránea y silenciosa es el tema del estupendo y esclarecedor documental Shostakovich contra Stalin: Las Sinfonías de Guerra (Shostakovich against Stalin: The War Symphonies), dirigido por Larry Weinstein y con la participación de Valery Gergiev en los extractos musicales y como una de las personalidades que cuentan algo sobre esa implacable lucha. Acaba de ser editado en DVD por Philips y es uno de esos documentales sobre la música o más bien, sobre el arte y sus circunstancias, creo que de visión obligada.

20050439

En él se refleja el carácter confiado y nervioso de Shostakovich, la sumisión de los artistas al régimen por medio de asociaciones oficiales, el símbolo de esperanza en la vida que supuso para los habitantes de San Petersburgo (Leningrado) la 7ª sinfonía durante el asedio de su ciudad durante meses por parte del ejército alemán, la humillación por la que tuvo que pasar el compositor al reconocer su “culpa” por no hacer “música para el pueblo”, su miedo, su humor enterrado entre semicorcheas y tresillos,…

Desde hace mucho pienso que el arte, para ser bueno, no tiene necesariamente que expresar más que aquello que es. Esto es, que su mensaje es él mismo, no posiciones políticas, religiosas o sociales. Vamos, que primero el arte y luego el mensaje. Pero si se logra tener mensaje sin perder un ápice de calidad artística… ¡chapeau! Es precisamente el caso de Shostakovich. Un compositor al que le tocó vivir tiempos oscuros y que con su música logró crear una pequeña luz de esperanza, alivio y comprensión en aquellos que supieron escucharlo.

Categorías: Música

Más que música, ruido

A mí me gusta bastante poco ir de tiendas, y me quedo corto. Es entrar y ya estoy deseando salir de allí como alma que lleva el diablo. Tiene sus ventajas: hace que me decida rápido en vez de estar una hora dudando entre la camisa a cuadros o la de rayas. ¿Tienen lo que busco? Estupendo. ¿No lo tienen? Nada, ni se moleste en enseñarme otra cosa, adios. Speedy González y el Correcaminos tardarían más en salir que yo.

Si a esto unimos el hecho de que en estos días las tiendas siempre tienen música puesta y desgraciadamente de una clase que no me gusta nada (triunfitos, alejandritos, orejitas, rickytos, enriquitos y demás fauna), comprenderán que intente comprar en tiempo récord.

Lo de los hipermerrcados y centros comerciales ya es un verdadero suplicio a mayores. Estar media hora como mínimo luchando con un carrito que se empeña en girar a la derecha para acercarte a las estanterías es algo que trato de evitar comprando en tiendecitas y supermercados de barrio.

En fin, que parecía que el único sitio donde uno podía estar a gusto era en plena calle. ¡JA! Pues no. Ahora la contaminación musical ha alcanzado límites insospechados. Verán. La Calle Real es una céntrica calle peatonal comercial de la ciudad. En Coruña, comercial quiere decir que el 95 % son zapaterías y tiendas de ropa, ya que por estos pagos la gente es muy poco dada a preocuparse de otra cosa que no sea del aspecto personal. Los comerciantes decidieron que había que plantar cara a las grandes superficies comerciales y se les ocurrió lo que ustedes habrán advinado ya(y quizás sufrido en su propia ciudad): instalar altavoces plena calle.

Eso de ir tragándo por el oído la música que le apetece al prójimo en el momento que él quiere es un verdadero suplicio. Y ya no es por una cuestión de gusto musical. Es que yo escucho la música que quiero cuando yo quiero. Si voy andando por la calle y me sueltan por los altavoces la 8ª sinfonía de Shostakovich, me parecerá igual de mal.

En la vida real vivimos el mismo mal que en el cine: que parece que todas las escenas necesitan de una banda sonora musical. Y quieren que nuestra vida no sea menos.

¿Por qué tengo que tragarme la música de los comercios, de las calles, de los conciertos de las fiestas de verano o un tipo que toca la gaita en la zona centro de la ciudad (y que desafina cada día más)? ¿Es que el silencio es malo? ¿Es que no se dan cuenta que la música puede convertirse en ruido?

Related Posts with Thumbnails
Categorías: Música

Entradas anteriores »