Vuelve el tipo azul y malhumorado, y no es el Pitufo Gruñón

Hace unos años, el conocido guionista de cómics Alan Moore (para los no habituales lectores de tebeos, uno de los más influyentes, responsable de algunos de los mejores cómics en las últimas décadas) creó la línea de edición ABC (American Best’s Comics), en la que redefinía diferentes géneros cinematográficos, literarios o del propio mundo de la viñeta.

Uno de estos géneros eran las aventuras en lugares remotos, experimentos científicos, los cuentos de terror y similares de finales del S.XIX y principios del S.XX, ejemplificadas en las novelas de Julio Verne, H.G.Wells, H. Ridder Haggard, Conan Doyle, Bram Stoker, etc., así como en los folletines de relatos que aparecían en publicaciones populares: a este género, Moore le dió otra vuelta de tuerca con La Liga de los Caballeros Extraordinarios (y, háganme caso, el tebeo le da cien mil vueltas a la mediocre adaptación cinematográfica).

Con Promethea quiso hacer un acercamiento al mundo mágico y espiritual, casi como un viaje de iniciación al más allá, ayudado por uno de los mejores despliegues gráficos de los últimos tiempos a cargo de J.H.Williams III.

En Tom Strong reinterpetró las aventuras retrofuturistas y pseudocientíficas tan propias de los años 50.

Pero en donde dió el do de pecho, donde logró una obra mucho más redonda, fue en mi opinión, en Top 10. ¿Cuál es el género en que se basa aquí? Pues en las historias de comisarias de policía propias de la televisión, en concreto en las ideas de Steven Boccho, el creador de una de las series de más éxito en la pequeña pantalla: Canción triste de Hill Street. Así que tenemos historias cotidianas de un grupo de policías entremezcladas con los casos de todos los días. Pero claro, tratándose de un guión de Alan Moore, algo tiene que haber de diferente… y así es: la ciudad (más bien, un mundo) en la que se desarrolla la acción, Neópolis, está habitada por seres con poderes. Y no digo personas, que también las hay, y todas con su particular don, sino que también hay monstruos del tipo Godzilla, dioses nórdicos, extraterrestres, ciborgs, etc. La habilidad de Moore, con los dibujos realistas (teniendo en cuenta el contexto) de Gen Ha, es sumergirnos en ese ambiente, sorprendernos con él, dejando a la vez que la historia respire, que siga siendo simplemente el desarrollo de un grupo de policías, no de un grupo de superhéroes del tipo Patrulla-X o Vengadores. Una vez adaptados a la vida “normal” de Neópolis, dejamos de verla como extraña, para meternos de lleno lentamente, con un ritmo pausado, en la vida, las alegrías, los enfados, las discusiones, las debilidades de los personajes, incluidos los propios villanos. Si encuentran los 12 números de la serie, publicados en España por Planeta DeAgostini, no lo duden, cómprenlos.

Y si les gusta, esta semana acaba de aparecer un spin-off de la serie original: Smax, con el gigante azul de constante mal humor como protagonista casi absoluto. Y digo casi, porque en su viaje a su tierra de nacimiento se lleva a una vieja conocida de la comisaría, su compañera de patrulla Toybox. Y agárrense, porque el mundo de origen de Smax no es lo que nos hubiéramos esperado.

Todas estas series demuestran que cualquier cómic se puede hacer dignamente y con un mínimo de inteligencia, toque el tema que toque (lo que es extensivo a la literatura, al cine o a cualquier arte). Los cómics de ABC no son las obras maestras de Moore, ni mucho menos, no llegan al calado de Watchmen, V de Vendetta o From Hell, por poner unos ejemplos, pero tampoco pretendían serlo. Lo que en otras manos hubieran sido unos tebeos seguramente horribles, en las de Moore y sus dibujantes se convierten en obras interesantes, coherentes (dentro de su “ilógica”), atractivas y entretenidas, de las que nos permiten reconciliarnos con el mundo de la viñeta.

Categorías: Comics

Solo ante el peligro de las versiones

Muy a menudo se dice que las nuevas versiones de antiguas películas son peores que los originales, igual que sobre las segundas partes. Quizás sea cierto en la mayoría de los casos, no lo sé a ciencia cierta, ya que no he visto ninguna estadística publicada. Aunque seguramente sea cierto, a tenor de mi propia experiencia y la de mis conocidos.

Menos mal que siempre hay excepciones. Una de ellas es la versión que en 1981 hizo el correcto pero rutinario Peter Hyams de un western mítico: Solo ante el peligro, dirigido por Fred Zinnemann en 1952 y protagonizado por Gary Cooper y Grace Kelly. En esta última, tres matones esperan el tren de mediodía (de hecho, éste es el título original de la película: High Noon), en el que viene su jefe para, juntos los cuatro, cargarse al sheriff del villorrio, interpretado por Cooper. Ésta, mientras tanto, intenta encontrar ayuda en la gente del pueblo, pero nadie está dispuesto a echarle una mano. En el colmo del abandono, ni siquiera tiene el apoyo de su propia esposa, con la que se caso apenas hace unas horas.

Este argumento, más o menos variado, ha sido utilizado en otras películas, como por ejemplo Río Bravo (1959, dir. Howard Hawks, act. John Wayne, Dean Martin y Angie Dickinson). Pero la más curiosa es Atmósfera Cero, la de Peter Hyams (cuyo título original es Outland). Una revisión que sitúa el argumento en una mina espacial en Io, una de las lunas de Júpiter. En ella hay una subtrama de tráfico de droga, que es lo que desencadena los sucesos que culminan con ese “tren espacial” que Connery espera él solito, ya que el resto de los habitantes de esa concesión minera lo abandonan a su suerte. No es en absoluto mala idea esta traslación temporal y espacial, ya que el microcosmos presentado es similar al de muchos westerns: una ciudad minera en los confines de una vasto territorio es, sin lugar a dudas, un tema muy querido en las películas del oeste (sin ir más lejos, ahí está El jinete pálido, de Clint Eastwood). Y eso es lo que tenemos en Atmósfera cero: una mina en los confines del Sistema Solar. Un lugar aislado donde el sheriff (un esplendido Sean Connery en este caso), el comisario, es la única ley; donde ha de hacerla respetar más allá de la “civilización”.

Así, el decorado espacial de esta versión ni chirría ni molesta. De hecho, exceptuando un par de ocasiones donde el hecho de estar en el espacio es clave para la película, el resto del film se desarrolla en agobiantes interiores, de forma que uno olvida, hasta cierto punto, el lugar donde se desarrolla: puede ser un pueblo perdido en un desierto, en las montañas o en una luna de Júpiter. Por lo tanto, se ha conservado la esencia del guión (la soledad, la espera, el aislamiento, la predestinación), que es lo importante. Eso es en lo que normalmente fallan muchas nuevas versiones: se preocupan por los detalles y no por la esencia… como pasó con Gus Van Sant y su revisitación de Psicosis, o de Jonathan Demme en La verdad sobre Charlie (sobre Charada, de Stanley Donen). Por cierto, que las críticas son mejores para Demme en la siguiente película que ha hecho… otra versión, en este caso de El mensajero del miedo, un estupendo film de John Frankenheimmer… algunos la ponen al mismo nivel o incluso superior. Yo no digo nada, que no la he visto, aviso.

Categorías: Cine & TV

Como empezar a leer cómics

Todo el mundo tiene sus recuerdos de cuando empezaba a leer tebeos; y casi todos tienen una historia curiosa de aquella época. Unos, que si se robaban los cómics entre los hermanos y primos, otros los cambiaban en la tienda del barrio o se los robaban a los compañeros de clase (ah, la delincuencia comiquera…). Yo tengo 3 aportaciones a estas historias, casualmente cada una con un estilo de cómic diferente.

La primera es cuando mi tío Pepe nos venía a visitar y me traía los tebeos del Tíovivo, el Pulgarcito, el Zipi y Zape o el Mortadelo, que ya habían leído previamente sus hijos (los que todavía estaban en casa con él)… todos enrolladitos en un papel de periódico y atados con un cordel. Bueno, todos hemos tenido familiares así, así que no es muy original.

La segunda es el bibliobús (un autobús que era una biblioteca ambulante) que venía al barrio todas las semanas, del que sacaba los cómics de Asterix, de Tintín y similares. Vaaale, bibliotecas con o sin ruedas todos tuvisteis, así que de nuevo la normalidad campa a sus anchas.

Pero la tercera… ah, la tercera… Imagínense un día de verano de mediados de los 70, en un apartamento de la costa levantina, yo comiendo con la familia en la terracita: la ensalada fresquita y una paella de muerte. Ocupado yo como estaba en mover mis mandíbulas acompasadamente, miraba al frente, o sea, al exterior. En ese momento cruza, de arriba abajo, un libro o algo parecido. Doy un respingo y me pregunto si era un pájaro o realmente un libro. Me levanto, me asomo y, desde mi tercer piso veo entre las plantas del jardín, efectivamente, un libro con una ilustración en la portada, así que con el preceptivo permiso para levantarse de la mesa, salgo raudo del apartamento, bajo hasta el jardín y me encuentro con un ejemplar de Spiderman de la editorial Vértice. Más concretamente, uno con una pelea entre el Trepamuros y el Largarto. No recuerdo mucho más, sólo que le faltaban las hojas finales, que alguien se las había arrancado… puede que a su anterior dueño le diera un arrebato, quién sabe. Después de los “tintines” y “asterixes” del bibliobús y de la aportación nacional de mortadelos y tiovivos de mi tío, ese fue mi primer cómic de Marvel, DC o similares, que me vino, literalmente, caído del cielo (¿será que algunos milagros existen?)

Categorías: Comics

100cia

www.100cia.com es un portal dedicado a la divulgación científica. Ya sé que para muchos, la palabra “ciencia” es sinónimo de “aburrimiento” y “¡quién coño entiende eso!” (normalmente, los mismos que no saben programar un video, ay ay ay). Vamos, vamos, que no es para tanto… además, es algo que influye de forma directa en nuestras vidas, de modo que no está de más conocer qué se cuece en ese mundillo; y este es un portal adecuado para eso: noticias, algunas monografías y artículos, etc.

Categorías: Miscelánea

Hacia la Antártida

Ya está publicado… en Francia. Dentro de poco seguro que Norma ya lo edita en nuestro país. La 2ª parte de Los Sarcófagos del 6º Continente, que lleva por subtítulo Duelo de Almas. Yves Sente y André Juillard terminan de contarnos la venganza del emperador Açoka entremezclada con los hechos de los que fueron testigos nuestros amigos Blake y Mortimer en la Exposición Universal de Bruselas… aquella donde se presentó una de esas obras que marcan a una ciudad: el Atomium. A riesgo de que se me cabreen los puristas, me gusta más la época post-Jacobs, o sea, desde El Caso Francis Blake en adelante, que los álbumes originales de Jacobs (a excepción de Los 2 de El Misterio de la Gran Pirámide y el de La Marca Amarilla). los personajes están mejor construidos, las tramas parecen, dentro de lo fantástico de sus aventuras, más reales. En cuanto al dibujo, lo mismo, tanto Benoit como Juillard tienen un trazo más fino que el último Jacobs, mimetizando a la perfección los ambientes de aquellos tres álbumes.

He leído en algún sitio que el tándem Sente/Juillard dejará paso a otro (no sé quienes), mientras que el formado por Van Hamme/Benoit hará un tomo más antes de ceder también su plaza a otros. Espero que los continuadores de las aventuras de Blake y Mortimer sean de la talla de estos cuatro. De esa forma seguiremos disfrutando de esta serie con nuevos puntos de vista.

Related Posts with Thumbnails
Categorías: Comics

Entradas anteriores »