La voz en la Italia del S.XX

El pasado sábado 29/05/2004 en el teatro Rosalía de Castro se pudo escuchar un recital de Luisa Castellani dentro de la programación del Festival Mozart 2004. El conjunto de obras que se pudieron esuchar no tiene relación con Mozart o su época (a no ser que hilemos tan tan fino que casi no se vea el hilo… que alguien me lo explique): una serie de piezas de compositores italianos del S.XX con el denominador común de la voz soprano. Más exactamente:

  • Goffredo PETRASSI (1904-2003): 2 canciones, para voz y piano
  • Luigi DALLAPICCOLA (1904-1975): 4 canciones de Machado, para voz y piano [1948]
  • Luigi NONO (1924-1990): La fabricca iluminata, para voz y banda magnética [1964]
  • Luciano BERIO (1925-2003): Sequenza III, para voz solista [1965-66], Chamber Music, para voz, arpa, clarinete y cello [1953] y O King, para voz, flauta, clariente, violín, cello y piano [1967-68]

De esta forma, se hacía un amplio recorrido sobre ese tratamiento de la voz para un grupo de autores con mucha relación entre sí: Dallapiccola fue maestro de Nono y Berio, los cuales, junto a Maderna, formaron el núcleo de la vanguardia musical italiana. En cuanto a Petrassi, puede considerarse, junto a Malipiero y Respighi, el padre de la música italiana del pasado siglo (aunque naciera el mismo año que Dallapiccola, no fue tan vanguardista como éste).

Como es habitual en Coruña, la música de vanguardia sigue sin cuajar. Y lo de vanguardia ya sobra, porque la pieza más reciente del programa ya ha cumplido 36 añitos. Un tercio de entrada en el teatro y rácanos aplausos para los esforzados intérpretes, sobre todo Luisa Castellani, que se esmeró en traer un programa coherente y diferente a lo que normalmente se escucha. No faltaron los que se levantaron en medio de alguna de las piezas (esa educación… parece que se les enfriaba la cena, que no podían esperar 5 ó 10 minutos más).

¿Y las obras? ¿Y la interpretación? En cuanto a esta última, buena, sin ser excelente. Seguramente influyó el frío ambiente del teatro y esos pocos aplausos de que hablaba. Pero destacaría 3 momentos que, por sí sólos, ya merecieron la pena:

  • El primero, la obra de Nono La fabricca iluminata, con la habitual carga social de este compositor (no olvidemos que la banda magnética recoge grabaciones de obreros y ruidos de una fábrica), convirtiendo la pieza en una denuncia de la opresión que el capitalismo realiza sobre ellos (Nono fue un ferviente activista comunista, dando conciertos en las propias fábricas). La parte de la banda magnética fue creada en el Estudio de Fonología de la RAI en Milán (junto con Berio y Maderna, fueron sus principales defensores) y nos trae esas voces y ruidos, máquinas, hombres y naturaleza, mezclados para ser puntuados por la voz, en recitado, en grito o a veces, en canto, con palabras de denuncia.
  • El segundo, la Sequenza III de Berio, la 3ª pieza de la serie de Sequenzas de este autor, que son obras para instrumentos solistas que explotan al límite ciertos aspectos no habituales en ellos hasta el momento (o no frecuentes). En el caso de la voz, va un paso más allá del sprechestimme de Schönberg, dejando a un lado ese recitativo cantado que el alemán empleo por primera vez en su Pierrot Lunaire. Berio, al igual que hizo en la Sequenza I con la flauta, la más famosa de toda la serie, se emplea a fondo en la anti-melodía de la voz, añadiendo un aspecto teatral, ya que la intérprete ríe, duda, se entristece, casi llora, se sorprende durante la ejecución. Una obra llena de efectos y de tensión que queda relajada en su parte final (la más lineal… dentro de lo que cabe). Una obra exigente… al fin y al cabo la compuso para la que fue su esposa Cathy Berberian, una impresionante soprano.
  • El tercero, O King, un homenaje de Berio a Martin Luther King, un lamento a su muerte (asesinato). Obra más preocupada por la atmósfera que por otra cosa, deja que ésta fluya recta desde el principio al final, lenta, con pocos eventos, casi siempre concentrados en los diferentes acentos a que somete la parte instrumental al canto, casi llano, a lo que ayuda la utilización de escalas de tonos enteros, dando esas sensación de misterio, de más allá, que rodea a toda muerte. Sin ser lo mismo, lógicamente, un poco al estilo de Morton Feldman (en la superficie quieta, calma, de un lago, cualquier chapoteo se convierte en una tormenta)

Gracias a los responsables del Festival Mozart, que, si bien este concierto no se entiende dentro de ese contexto (al igual que pasará con la integral de los cuartetos de Bartók dentro de un mes), quizás sea el futuro del Festival, cambiar de aspecto y ser un festival de música en general, abierto a todo tipo, género y tiempo. Precisamente eso, un Festival de la Música, en vez de dedicarse a un compositor (Mozart) y a su tiempo (coetáneos incluidos), que, con el paso de los años, será ciertamente repetitivo. Al fin y al cabo… ¿para qué ponerle puertas al campo?

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¡A la revolución por el diseño!

A lo largo del S.XX la propaganda utilizó profusamente los cartéles y pósters para hacer llegar su mensaje al pueblo. La escuela rusa, junto con la Bauhaus alemana, fue una de las pioneras en diseñar artísticamente estos objetos. Si bien algunos pueden parecer hoy en día algo ingenuos en cuanto al mensaje, algunos constituyen obras de arte en toda regla. Si tienen curiosidad, merece la pena echar un vistazo a esta pequeña historia de los carteles soviéticos en el monográfico Revolution by Design, de la International Poster Gallery Online (por cierto, pueden adquirir alguna de estas joyas allí… eso sí, prepárense para soltar una pasta gansa)

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¿Te acuerdas?

www.teacuerdas.com es un lugar en la red para acordarse del mundo tal y como era cuando éramos unos críos (algunos, que ótros ya eran talluditos).

Más enlaces para recordar el pasado: la serie inglesa Arriba y Abajo y algo sobre Comedias británicas de TV


XIII y Largo Winch

Para compensar la lectura profunda de ayer (que aunque fuera un cómic, les aseguro que lo es)… otros tebeos un poco más ligeros. Van Hamme (no confundirlo con el pega-patadas de Jean-Claude), uno de los guionistas europeos más prolíficos, alguien que es capaz de tejer tramas la mar de entretenidas sin necesidad de bajar el nivel tanto que sólo gusten a los tontos. Ojo, tampoco es que sean perfectas, pero sí que son de un nivel medio alto sin ninguna dificultad.

Dos de sus series más famosas son XIII y Largo Winch, que comparten cierta similitud del polar (el thriller francés) y aventuras.

XIII, la más exitosa, recuerda en algún aspecto a El caso Bourne (la novela de Robert Ludnum)… lógicamente debido a la amnesia a corto plazo del protagonista. Un personaje que se va descubriendo a sí mismo dentro de una compleja trama de asesinatos políticos. 16 números lleva ya, estando prevista que termine en el 18. Bien es cierto que los 3 últimos número no son gran cosa, segurmanete por eso Van Hamme terminará la historia en 2 números, pero la serie en su conjunto ha sido (es) una de los 5 éxitos en nuestro continente. En ella, Vance (el creador Bruce Hawker) le acompaña con su dibujo realista y un tanto cargado de sombras.

En cuanto a Largo Winch, nos encontramos también aventuras, aunque a otro nivel… el del heredero del mayor imperio económico mundial. Una persona así no puede ser otra cosa que envidiada, así que las conspiraciones, las OPAs hostiles, los secuestros, la extorsión y el chantaje están a la orden del día. Están basados en las propias novelas que del personaje hizo Van Hamme y completa una aventura cada 2 tomos. Aquí también tenemos un dibujo realista porparte de Francq, aunque sin las sombras de Vance, pero con un nivel de detalle en los paisajes urbanos asombroso, algo que nos ayuda a “bajar a la Tierra” la vida de Largo.

Las dos series las publica en España la editorial Norma. De hecho, parece que están empezando una reedición desde el número 1 en ambas. Aprovechen, ya que, como dije, XIII sólo serán 18 numeritos, mientras que Largo Winch lleva 10 (12 en Francia).

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Ciudad de cristal

Una de mis costumbres diarias, como aficionado a los cómics, es pasarme por La Cárcel de Papel, donde podemos informarnos de noticias sobre ese mundo, además de aprender algo más y seguir, si queremos, alguna recomendación de Álvaro Pons (su autor) o de cualquiera de los participantes, también asiduos del foro de Cómic europeo de Dreamers. Está claro que a veces aciertan con las recomendaciones, y otras no (ya sabeis que cada uno tiene sus gustos), pero son siempre propuestas a considerar. Así que voy a robarles de vez en cuando alguna noticia a ambas páginas (ains, el ser vago hace que tenga esta actitud)… aunque sólo la noticia, que los comentarios son de cosecha propia, tanto para bien como para mal. Por ejemplo, el número especial de Indy Magazine de primavera 2004, con un estudio sobre City of Glass, la obra de Karasik y Mazzucchelli, con una versión del relato de Paul Auster en La Trilogía de Nueva York, publicado en España por Anagrama.

Si han leído la novela, ya saben de su estilo tan personal, entre el relato de terror, el de detectives, la autobiografía, el misterio, el metalenguaje y las múltiples referencias, tanto a nivel estilístico como semántico, el aire suspendido que tiene la narración, la soledad, la incomunicación, etc. Todo eso está trasladado a otro medio gracias a Karasik, en un guión que resuelve con holgura el cambio de medio, sin perder lo esencial del original y con el aporte de ese gran dibujante que es David Mazzucchelli, en el momento en que estaba llegando a esa depuración de su estilo que ya había empezado años antes a la chita callando en Daredevil (Born again) y Batman Año 1, en unas de las épocas más interesantes de ambos personajes, junto a otro grande: Frank Miller. Y es que su dibujo ha ido ganando en aparente sencillez. Aparente, ya que lo que dibuja ahora es sólo lo necesario e imprescindible para transmitir al lector la profundidad de los guiones. No vereis miles de líneas ni splash-pages. Tampoco es la línea clara del tipo Hergé o Jacobs (aunque está más cerca de ellos, sin duda), pero sí que encontrareis a alguien que utiliza su técnica en función de lo que se cuenta, sin exhibicionismos.

En España creo que lo editó La Cúpula, pero supongo que es difícil encontrar los 3 números de que constaba la serie. A ver si la reeditan en un único tomo, de forma integral.

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