En el número de abril-2004 de la revista de música “Scherzo” hay un estupendo dossier sobre el compositor estadounidense Charles Ives (1874-1954), una rara avis de la música. Fue un adelantado en muchas cosas (clusters, atonalidad, polirritmia, politonalidad, etc.), llegando por caminos diferentes a los ya conocidos. Alguien que incluía en su música otras músicas (bandas de las pequeñas ciudades de su Estado, cantos de los esclavos, himnos religiosos de los primeros colonos,…), dotándolas de una especie de halo misterioso.
Lo curioso de todo es que este compositor creó su música en un casi completo auto-aislamiento, lo que hizo que el reconocimiento le llegara muy tarde: muy pocas obras se estrenaron en vida de él y, ciertamente, sin éxito. Hubo que espera a mucho después de su muerte para que empezaran a programarse en las salas de conciertos con relativa asiduidad. ¿Qué hubiera pasado si su música hubiera sido conocida mucho antes?
En todo caso, una buena oportunidad para escuchar de nuevo varias de sus piezas, con ese carácter entre vanguardista, misterioso, mundano, poético y popular. De entre ellas, hay unas que son imprescindibles:
- The Unanswered Question [La pregunta sin respuesta]
- Central Park in the Dark [Central Park en la oscuridad]
- Sonata para piano nº2 “Concord, Mass., 1840-1860″
- Three Places in New England (Orchestral Set nº1) [Tres lugares de Nueva Inglaterra]
- Sinfonía nº4