Explicando el continuo
Cuando vi que entre las novedades tebeísticas que nos ha traído el nuevo año había un tebeo sobre matemáticas, lógicamente tuve que comprarlo. Sí, “tuve”… vamos, que no pude resistirme. Soy previsible, lo sé.
Última lección en Gotinga, del italiano Davide Osenda, que acaba de publicar la recién nacida 001 Ediciones es un comic que habla del trabajo con el infinito y el descubrimiento de los números transfinitos por George Cantor para luego pasar a la Hipótesis del Continuo debida al mismo matemático, apoyándose en el Teorema de Incompletitud de Kurt Gödel, que es esa zona difusa que enlaza la Matemática con la Fiolosofía (en la intersección de ambas habitan la Lógica y los Sistemas Formales), una zona por la que también transitaron Bertrand Russell, Alfred Whitehead y Ludwig Wittgenstein.
La utilización de un medio como el tebeo, el libro o el cine para explicar ciencia no es nuevo. Ejemplos los hay a patadas: desde los documentales tipo Cosmos de Carl Sagan a libros como El Mundo de Sofía de Jostein Gaarder o El Teorema del Loro de Denis Guedj. Pero hasta hoy no conocía un tebeo (o no lo recuerdo) que se moviera con igual eje y con similar ambición. Así que me lo compré ayer y lo leí anoche.
Y, lo siento, es decepcionante. La parte matemática está explicada más o menos, lo que quiere decir que hay momentos acertados (el conocido argumento del Hotel de Infinitas Habitaciones debido a David Hilbert o la Diagonallziación del propio Cántor explicada con cartas de la baraja) con otros que se ven envueltos de niebla y bruma, son difusos (el Axioma de Elección de Ernst Zermelo). Me da que Osenda necesitaba emplear más páginas para rematar la faena, mejorando algún ejemplo, añadiendo algún otro y aclarando y definiendo mejor las relaciones entre los elementos explicados.
La parte argumental, narrativa, se sustenta en la última lección que da un profesor judío en la Universidad de Gotinga justo antes de que deje su puesto debido a las leyes racistas de exclusión en la Alemania nazi (otros abandonos importantes fueron los de los Bohr y Einstein, el del precursor de la ciencia computacional Von Neumann o los de los físicos atómicos Szilárd y Teller). El profesor da la clase, dedicada a la Hipótesis del Continuo, ante un aula que él cree vacía, pero en cuyas últimas filas en penumbra se encuentra un alumno que vino a recoger un libro que se había dejado en la cajonera, alumno también judío. Al terminar la clase el profesor será detenido y el alumno huirá al exilio. Como ven, bastante manido, aunque eso no tiene por qué ser un problema. Lo que sucede es que lo que les pase a ellos a mí, como lector, me daba bastante igual, ya que no conecté con ninguno de ellos. Si el tebeo se hubiera limitado a ser un comic que explicara esa matemática directamente, sin tener esa historia de los dos personajes de fondo (vamos, si Osenda hubiera empleado estas páginas en enriquecer la parte matemático-explicativa) creo que habría sido más compacto y no se habría perdido con elementos que perturbaran el objetivo que creo que tenía el tebeo, ganando varios puntos.
En cuanto al dibujo y la narración gráfica, no es excelente, pero tampoco mala. Osenda utiliza la acuarela adecuadamente y sólo desentonan un poco algunas páginas con una única viñeta (splash pages) que tienden a cierta poesía sensiblera, algo de lo que, aunque en otro formato, también me molestaba en el Cosmos de Sagan y en El Mundo de Sofía de Gaarder.
La edición de 001 Ediciones, en tapa blanda, con buen papel (del grosor adecuado y con un tacto levemente rugoso muy acertado) y una impresión del color en la que se aprecia muy bien la textura líquida de la acuarela. El precio, 12,50 €, bien ajustado (no olvidemos que, por su tema, es un tebeo minoritario).
Modelos de negocio
Vía Microsiervos he leído un doble artículo de Javier Candeira llamado Modelos de Negocio: Cómo ganar dinero en un mundo perfectamente copiable, un extenso y muy interesante análisis de cómo los creadores culturales no tienen temer a internet, sino que deben saber buscar los modelos de negocio adecuados. Candeira aporta un buen puñado de ejemplos de artistas (músicos, escritores, editoriales,…) que han encontrado la manera de compatibilizar las encontradas posturas que saltaron a la palestra hace casi dos semanas.
El artículo (incluido en un especial Derechos de Autor de la web de RTVE) está dividido en dos partes que pueden leer en los siguientes enlaces:
Proyección 3D
Por favor, no se vayan, que no les voy a hablar sobre la moda de hacer las películas en 3D. Palabra. No, lo que les quiero enseñar son unos vídeos realizados por la empresa holandesa NuFormer, que ha desarrollado un sistema de proyección 3D sobre edificios a medida. Si no he entendido mal, se capturan los elementos arquitectónicos del edificio y esta captura se utiliza para crear una serie de efectos visuales que luego son proyectados sobre el propio edificio. Los resultados son tremendamente espectaculares. Les dejo con dos vídeos: el primero es una demo del espectáculo sobre dos edificios, el segundo es la demo sobre uno de ellos, pero se puede ver desde otros ángulos.
Proyección sobre edificios, de NuFormer Digital Media, alojada en Vimeo.
Proyección sobre edificios – En directo de NuFormer Digital Media, alojada en Vimeo.
Sesenta símbolos
¿Recuerdan aquella web de la Universidad de Nottingham donde podíamos ver vídeos sobre los elementos químicos (he aquí el post en el que hablé de ella: Elemental, querido Nottingham)? Pues ahora se han pasado a la física y la astronomía y nos regalan más vídeos: los que tratan de aclararnos algunos de los símbolos que se utilizan en estas disciplinas. Unas veces son una letra (latina o griega) o combinaciones de ellas y otras son símbolos en su sentido más popular, esto es, perqueños dibujitos (por ejemplo, el del transistor). Todos en Sixty Symbols. Como ya sucedía con los elementos químicos, aquí nos los explican con idéntica claridad y gracia.
He tenido ciertas dudas para escoger uno de los vídeos para mostrárselo a ustedes aquí a modo de ejemplo, pero como ingeniero y amante de la música, al final la elección era más obvia de lo que parecía: Σ, que es el símbolo del sumatorio y que nos introduce en el Análisis de Fourier, extremadamente importante en muchos campos científicos, entre ellos en el de la música (y, en concreto, herramienta fundamental de la escuela espectralista).
Ah, estos chicos nos advierten que, por demanda popular, ya están empezando a trabajar en la realización de… ¡otros 60 vídeos más! Y es que no será por falta de símbolos.
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