Hacía ya muchos (demasiados) meses que no escribía un post de la serie Patrimonio Mundial; la tenía un poquito abandonada, así que ya tocaba volver a darnos una vuelta por algún lugar incluido en la lista de la UNESCO.
En el último post publicado de la serie visitábamos Bilbao y su puente transbordador sobre la ría. Bien, hoy no nos alejaremos mucho de allí. Eso sí, cruzaremos la frontera con Francia y tomaremos dirección este para plantarnos en la ciudad de Carcassonne (Carcasona en español), capital del de departamento de Aude.
Carcasona
Como es habitual, echemos mano de Google Earth para situarnos geograficamente de una forma más exacta:
Los primeros asentamientos se remontan al S.VIII A.C., aunque no exactamente en la misma ciudad, sino a poco más de 2 km. al suroeste de ella (en la zona indicada en la imagen anterior con un círculo amarillo). Allí se construyó el oppidum de Carsac. Un oppidum era un asentamiento en una colina o en una llanura que poseía ciertas defensas naturales reforzadas por sus habitantes. Este oppidum fue abandonado en los inicios del S.VI A.C. en beneficio de la colina donde ahora se levanta el casco histórico actual.
Al final del S.II A.C. los romanos hacen de ese asentamiento un centro administrativo y comercial que queda absorbido dentro de la región narbonense. Carsac pasa a ser Carcasso. Ya ven que el nombre actual apenas ha variado el antiguo.
A pesar de que el nombre de la ciudad tiene un origen tan claro, no falta una leyenda que da otra explicación (los humanos somos muy dados a fantasear con estas cosas)… pero esto lo contaré luego.
En fin, volvamos a los romanos. De esa época perdura la mayor parte de la muralla que construyeron. Se conserva especialmente la parte norte y oeste. En cambio, no ha llegado hasta nosotros ninguno de los edificios romanos, ni administrativos ni residencias privadas. A continuación pueden contemplar una torre construida sobre la antigua muraalla romana:
Torre construida sobre la base romana
Con las invasiones bárbaras entran en escena los visigodos, que conocemos bien en España. Pues bien, después de la victoria de los visigodos frente a los francos en el año 507, Carcasona se convierte en la frontera norte del reino visigodo durante un par de siglos. Al final, la invasión sarracena llega hasta la ciudad y la conquista.
Los sarracenos no duraron mucho. Bastante poco, la verdad: unos 30 añitos. Justo hasta que el rey franco Pipino el Breve se hace con la ciudad en 759. (Estar sólo 30 años y que te la quite un tipo apodado el Breve tiene su coña, la verdad)
Los sarracenos pasarían poco tiempo allí, pero dieron a la ciudad una leyenda que explicaba el origen de su nombre. Ojo, una leyenda, porque ya hemos comprobado que el nombre tiene un origen menos fantasioso y más antiguo. Por supuesto, a pesar de su falsedad, se la contaré a ustedes.
Parece ser que en la época en que Carlomagno estaba asediando la ciudad (y aquí ya hemos pillado a la leyenda, ya que el Emperador nunca estuvo en Carcasona), la Dame Carcas, viuda del Sarraceno Baalak (un tipo que supongo debía ser alguien importante), ideó una estratagema para desmoralizar a los enemigos que rodeaban la ciudad. Lanzó un enorme cerdo por encima de las murallas hacia el campamento carolingio. Si ustedes fueran soldados del ejército de Carlomagno, obligados a servir bajo sus órdenes por una leva en su pueblo, y estuvieran en no muy buenas condiciones de vida, que les lancen un cerdo y caiga ante sus narices no debe ser de lo más reconfortante. ¿Qué pensarían ustedes? Pues que el asedio iba para largo, que los habitantes de la ciudad tenían tanta comida para resistir que se permitían lanzar cerdos en plan deporte olímpico (el lanzamiento de jabalina no es más que una variante). Vamos, que la moral se les pondría a la altura de las suelas de sus zapatos. Resultado: levantamiento del sitio y retirada.
Viendo que el ejército enemigo levantaba el campamento y se iba a conquistar otras ciudades, la Dame Carcas hizo sonar las campanas de la ciudad. Vamos, que se puso a tocar las campanas en plan puñetero y recochineo. De ahí viene la frase Carcas sonne! (¡Carcas toca!).
Hay en la ciudad un busto de la Dame Carcas que fue realizado en el S.XVI-XVII. Este es:
Dame Carcas
Una vez expulsados los sarracenos de la ciudad, la administración de la misma es entregada por el Emperador a una familia notable de la misma, los Oliba, que detentaron dicha tarea hasta el S.X, momento a partir del cuál pasa a la familia de los Comminges-Couserans. Ermengarda, descendiente de éstos últimos, se casa en el S.XI con Raimond Bernard Trencavel, vizconde de Nîmes y de Albi: este matrimonio pone la ciudad bajo la dominación de los Trencavel, señores de una gran región en el sureste de Francia. En esta época la ciudad conoce un gran desarrollo arquitectónico, construyéndose el Castillo Condal y la Catedral de Saint Nazaire, que se convirtió en uno el centro local de la defensa de la ortodoxia católica contra los cátaros, herejía que renegaba de la estructuración jerárquica de la Iglesia muy extendida en la región, con bases las cercanas ciudades de Toulouse y Albi (a los cátaros también se les conoce como albigenses).
El Castillo Condal
Patio del Castillo Condal
La Basílica de Saint-Nazaire
Vidrieras de la Basílica de Saint-Nazaire
La misma existencia de los cátaros, que se fueron haciendo cada vez más fuertes en la zona, lleva a la Iglesia a convocar a principios del S.XII la Cruzada Albigense para acabar con ellos. Literalmente ocurrió así en muchas ciudades y villas de la región. Por ejemplo, la población de Béziers fue masacrada una vez rendida. En Carcasona no se repitió este terrible final, ya que se llegó a un acuerdo: una vez caída la ciudad en 1209, los cátaros deben abandonarla.
1209: Los cátaros son expulsados de Carcasona
Después de unos años en el que las disputas religiosas acaban en una guerra civil, la cruzada papal tiene éxito y la corona de Aragón, que había protegido a los habitantes de la región contra las tropas papales, pierde sus posesiones en el Languedoc. Posteriormente, los albigenses son exterminados casi completamente en Montsegur.
Losa de piedra labrada que cuenta el asedio a Carcasona en la época de la Cruzada Albigense. Pueden observar en la parte inferior derecha una catapulta presta a lanzar una enorme piedra. También podrán localizar un puente, una torre, la muralla,… en fin, una “foto pétrea” de la época en plan reportero de guerra.
¿Y Carcasona? Jeanne, hija única del último señor Trencavel, Raimond VII, se casa con Alphonse de Poitiers, hermano de Luis IX Capeto (conocido como San Luis) , pero el matrimonio no tiene hijos, por lo que la ciudad pasa a ser posesión de la corona francesa en 1271, nombrando el rey un senescal para que la gobierne en su nombre.
Todas esta luchas y guerras fueron un enorme acicate para la construcción militar de la ciudad: defensas, torres, murallas,… Cuando los comerciantes van dejando la ciudad medieval en favor de la zona exterior a las murallas, el abandono se adueña poco a poco del conjunto monumental, hasta que en el S.XIX se inician los trabajos de reconstrucción a cargo de Eugène Viollet-le-Duc (el mismo de la restauración de la iglesia de Nôtre-Dame de París y que se especializó en este tipo de obras).
Les voy a dejar con una serie de imágenes de diferentes lugares de la ciudad medieval y también de la ciudad extramuros (no vayan a creer que sólo en la ciudadela encontrarán sitios interesantes). Ya ven que es un destino de lo más apetecible para pasar un par de días.
¡Hasta la próxima!
Fortificaciones (1)
Fortificaciones (2)
Fortificaciones (3)
Dentro del castillo
Callejón de la Mazmorra
Una casa con un restaurante
Casa de Lys
Canal del Midi
Casa
El Puente Viejo
Arcos en la ciudadela
Ventana y tronera
Dentro del castillo
Maison Murat
Hôtel Saint Martin
Puerta Jacobina
Vista aérea de la ciudad medieval
La ciudadela desde el Puente Viejo sobre el Aude
NOTA: Pueden leer otros posts sobre lugares declarados Patrimonio de la Humanidad publicados en este blog pinchando en la categoría
Patrimonio Mundial.